Terror en Semana Santa

La tragedia de Semana Santa 1952

La madrugada del miércoles 9 de abril de 1952 la iglesia de Santa Teresa en Caracas estaba plena de feligreses que acudieron a la veneración anual del Nazareno de San Pablo. Mujeres, hombres, niños y ancianos iban desplazándose lentamente por los pasillos con la esperanza de poder tocar siquiera por unos instantes la imagen sagrada a la que la tradición popular atribuía importantes milagros.

La luz amarillenta que descendía de las lámparas adosadas a los centenarios muros y el humo producto de la combustión de las velas daban al lugar un aspecto fantasmagórico, el ambiente cargado de misticismo no podía, sin embargo, sustraerse de la natural tensión que produce siempre el apiñamiento humano; constantemente se oía el llanto de algún niño o la queja de alguien a quien habían pisado o tropezado. El calor y la humedad hacían que el aire por momentos fuera irrespirable; afuera, en contraste, a pesar de la miles de personas que esperaban turno para entrar hacía frío.

En el altar mayor el párroco Hortensio Carrillo ayudado por sus acólitos se aprestaba a oficiar la solemne misa y en uno de los pasillos la señora Ángela de Albarran, vecina de El Manicomio, conducía a su pequeño Héctor José de siete años por la fila que llevaba hasta el Nazareno, ella había logrado ingresar a las 4 de la madrugada por la puerta sur. Cerca de allí avanzaba muy lentamente una chica embarazada y un poco más allá Manuela Mendoza, natural del Paraguay quien no quería desperdiciar la oportunidad de pedir por los suyos en La Asunción. En cada una de las puertas con acceso al templo hombres uniformados de azul se encargaban de organizar la entrada y la salida de los fieles; la tarea no era fácil por el increíble volumen de personas y la larga jornada que debían afrontar, cumplían guardia desde la noche anterior y a esa hora de la madrugada se podía decir que el trabajo verdaderamente duro no había comenzado. La siguiente misa estaba pautada para las cinco y los actos litúrgicos no concluirían sino hasta bien entrada la noche de ese miércoles, para completar el cuadro, la puerta que daba al noreste se encontraba cerrada ese año por los trabajos de construcción de la avenida Bolívar y los edificios que la coronaban.

Tragedia de Semana Santa abril de 1952

Faltando un cuarto de hora para las cinco la tensión aumentaba, eran muchos los que deseaban estar presentes en la misa y presionaban por entrar mientras que los que ya estaban dentro se negaban a abandonar el recinto, el nerviosismo aumentaba por minutos y de pronto en la nave izquierda se escuchó un grito: ¡Se esta cayendo la iglesia! ¡Incendio! Atisbando entre las apiñadas cabezas de los asistentes el padre Hortensio trataba de adivinar qué sucedía y lo que pudo ver fue la más espeluznante escena de horror de toda su vida, desde todos los rincones la gente llena de pánico y sin saber bien que pasaba trataba de salir a toda costa, la palabra incendio se convirtió en un eco macabro que llenaba todo el lugar, no eran pocos los que caían arrodillados pidiendo a Dios por sus vidas solo para perecer aplastados por los que venían en estampida tratando de no morir calcinados. Los niños aterrados caían al piso como moscas y Ángela de Albarran llevada en volandas por la misma turba que le arrancó a su pequeño, tuvo que mirar impotente como Héctor José perdía la vida bajo numerosas pisadas. La mayor parte de la gente se arremolinó en la puerta noreste sin saber que estaba clausurada, lo que convirtió a aquel recodo de la iglesia en una trampa que cobró muchísimas vidas. En ese momento el monaguillo Manuel Sosa de 13 años, aunque impresionado por lo que veía saltó desde el altar mayor para tratar de salvar la vida de dos niños que estaban en el pasillo paralizados de terror, los tomo de las manos y los puso a salvo en el altar, desde allí divisó a otras tres criaturas que se encaminaban inocentemente a la trampa mortal de la nave izquierda; rápidamente llegó hasta ellos para ponerlos a resguardo, de camino al altar se topó con dos más y con todo el grupo se dirigió a la sacristía: Siete vidas en total salvadas por aquel valiente púber.

La tragedia de Semana Santa 1952

El padre Hortensio trataba de calmar los ánimos sin ningún éxito; a cada minuto el terror de la gente aumentaba por la visión de los cuerpos triturados y la sangre regada por los pasillos y reclinatorios. El joven Tulio Alberto Adams recordaría más tarde, con el rostro bañado en lagrimas, como vio caer a su abuela Carlina de 87 años quien había ido desde Barquisimeto para pagar una promesa y la señora Rosa Guerra de la oriental ciudad de Carúpano relataría antes de morir en el puesto de socorros de Salas que pensó que estaba en el día del juicio final. Cuando por fin todo se calmó había medio centenar de fallecidos y 115 heridos. La gente que estaba fuera del templo trataba de averiguar que ocurría.

Poco a poco la policía fue tomando el control y al lugar fueron llegando las unidades del cuerpo de bomberos a las que se avisó de un fuego que se había declarado en el templo de Santa Teresa solo para encontrarse con la sorpresa de que el incendio nunca había tenido lugar, aquello solo había existido en la excitada imaginación de los presentes a partir del grito inicial proferido en la nave izquierda del templo. En la mañana y con los cadáveres aún apilados en la puerta este de la iglesia el padre Hortensio Carrillo lanzó una acusación ante la prensa.

– Lo ocurrido esta madrugada en nuestro templo obedece a un plan terrorista de conexiones internacionales. Asombrados ante la afirmación del párroco los reporteros de los distintos medios quisieron saber más.

– ¿En que basa usted la acusación que hace, padre?

– Tengo pruebas documentales de lo que digo – Aseveró Carrillo – la culpa de todo lo ocurrido la tiene una fuerza internacional diabólica que todo el mundo conoce por los muchos hechos dolorosos que ha causado en el mundo.

– ¿Se refiere usted a los comunistas?

– No acuso a ningún grupo en particular, me refiero a un oscuro ente que causa mucho daño, como por ejemplo lo que ocurrió en Colombia hace poco, lo que la prensa llamó El Bogotazo.

Diciendo esto dio por terminada su declaración y ante las insistentes preguntas de los periodistas por las pruebas, solo dijo que estaban en su poder pero que no las daría a conocer aunque estaba dispuesto a entregarlas a las autoridades si aquellas se lo requerían.

La tragedia de Semana Santa 1952

Más tarde, ese mismo día se reunieron el alto clero y representantes del gobierno nacional, en la conversación se recogió la denuncia hecha por el padre Hortensio Carrillo y se iniciaron las investigaciones. Aníbal Rojas, jefe de la Brigada de Homicidios de la Seguridad Nacional fue puesto al frente de 100 hombres con la encomienda de esclarecer los hechos. El Presidente de la Junta de Gobierno, Germán Suárez Flamerich por su parte dedicó la jornada a visitar a los heridos en los puestos asistenciales y ordenó el pago de una indemnización vía beneficencia pública a aquellas sobrevivientes que hubiesen perdido a sus esposos en la tragedia. Para la tarde ya se habían practicado varias detenciones y se interrogaba a un centenar de testigos. Las declaraciones eran contradictorias, unos decían que la culpa la tenían los grupos terroristas manejados por el partido Acción Democrática (AD) y sus aliados comunistas, otros afirmaban que el grito de alarma solo tenía la intención de crear confusión para poder robar el anillo de oro de la Virgen de Coromoto y una sobreviviente aseguró a la policía que vio cuando varios hombres luego de propagar el rumor se dedicaron a cerrar las puertas del templo para acrecentar las muertes. En la noche solo quedaban dos hombres detenidos, la Seguridad Nacional continuaba los allanamientos por toda la ciudad y su director Pedro Estrada convocó a una rueda de prensa en su despacho a la mañana siguiente.

Al recibir a los periodistas lo primero que dijo el jefe policial fue lo siguiente:

-Con el trabajo de nuestros agentes se logró el pasado fin de semana la captura de 14 personas en el sector de Plan de Manzano que tenían como intención asesinar el Coronel Marcos Pérez Jiménez, Ministro de la Defensa Nacional. Según declaraciones de los detenidos es un plan diseñado por los líderes de AD Alberto Carnevalli y Leonardo Ruiz Pineda.

– ¿Dónde y cuando ocurriría eso? Preguntó uno de los periodistas

– En poder de esta gente encontramos un vasto arsenal de armas y explosivos y según uno de los implicados la idea era interceptar el vehículo del Coronel Marcos Pérez Jiménez, quien se encontraba con su familia en las playas de Macuto, cuando éste viniera de regreso a Caracas el miércoles santo. Una vez que lograran detener en la vía al coronel y sus escoltas mediante alguna treta, los hombres apostados en el cerro de Plan de Manzano comenzarían a disparar un gran número de bombas hasta asesinarlos. Además y según consta en documentos incautados a esta gente la Secretaría de Propaganda del disuelto partido Acción Democrática dispuso que en abril de este año se desencadenara una intensa movilización del ánimo público destinada a crear agitación permanente dentro de la opinión nacional.

– También tuvimos noticias – continuó Pedro Estrada – de que se preparaban actos terroristas destinados a crear alarma y confusión durante la celebración de los oficios religiosos de semana santa. Pero a pesar de las precauciones que habíamos tomado se produjo el infortunado suceso del templo de Santa Teresa donde perdieron la vida en su mayoría niños y mujeres del pueblo venezolano.

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– De modo señor Estrada – Interrumpió uno de los reporteros – Que los sucesos de Santa Teresa tenían alguna relación con el atentado al Coronel Pérez Jiménez…

– Bueno los hechos están allí, fórmense ustedes por favor su propia opinión, dijo finalmente Estrada para dar por terminada la rueda de prensa.

Sin embargo al pasar los días los agentes de la Seguridad Nacional no pudieron establecer ninguna conexión entre ambos hechos que estuviera basada en pruebas serias y fundamentadas, solo había el rumor. Los dos hombres que fueron detenidos el mismo día de la tragedia fueron puestos en libertad por falta de elementos que los incriminaran y al final el jefe de la Brigada de Homicidios de ese cuerpo policial Aníbal Rojas reveló que el suceso no se debió propiamente a un acto criminal. Todo se produjo cuando una devota de edad avanzada rozó con el velo que llevaba en la cabeza una de las velas, incendiándose éste con rapidez, la llamarada momentánea que produjo hizo que alguien creyera que se propagaba un incendio y diera la voz de alarma, generando toda la lamentable confusión y el pánico colectivo. Esta versión de los hechos cerró el expediente criminal de uno de los sucesos más tristes vividos en nuestro país en el pasado siglo XX.

Lista de víctimas

Esta es la lista oficial de víctimas publicada por la prensa de la época; como pasa casi siempre en estos casos pudiera adolecer de imprecisiones y errores en los nombres, pedimos disculpas de antemano si ese fuera el caso. Paz eterna a los que ese día rindieron su alma.

Fallecidos

Elena de Manzanilla

Eloína Manzanilla

Carmen Manzanilla

Mercedes de Hernández

Rosa Guerra

María Méndez

Carolina Hugo de Adón

Alicia Margarita Parelles

Omaira Echezuría

Pedro Rivas

Ana Dolores González

Mireya Moreno

Luis Guillermo Benítez

Jesús Manuel Ávila

Mireya Ollarves

Toribia Mayora de Machuca

Carmen de Cardozo

Servilia Hernández Torres

Carlos Jesús Hernández

María Torres de Hernández

Ligia Blanco

Ramón José Machuca

Carmen Cardozo

Ana Tovar

Marcela de Mendoza

Héctor José Parra Albarrán

Carlota de Alfonso

Ángela Antonia Villalna Crespo

Carlos Alfredo Crespo

Lucrecia Peña de Mena

Rosa de Rodríguez

Gladys Toro

Luis José Méndez

Andrés Felipe Rodríguez

Ana Rosa Tovar

Ramona Berroterán

Carlos Enrique Díaz

Luis Enrique Méndez

Freddy Quintero

Gisela Martínez

Toribia de Maya

Albertina Wandenlinder de Flores Bonet

Juana Blanco

Marcelina Hernández

Carmen Mendoza

Berenice Contreras

 

Heridos

Isabel de Martínez

Ana Ramona Alejo

María Celina Herrera

Celis Cabrera

Josefina Velutini

Reina González

Sofía Ramos

Josefina Quintero

Rosa León

Ruth Reyes

José Antonio Cartagena

Guadalupe García

Josefa Quintana

Amalia de Mercy

Yolanda Castillo

Estefanía Mújica

Carmen Albuja

Pedro Togliacarrico

Aracely Cabrera

Carolina Tovar

María de Bracamonte

Alexis Núñez

Aurora de Mireles

Carmela Moreno

Carlos E. Reyes

Ermelinda Álvarez

Yolanda Castillo

Estefanía Mújica

María S. Hernández

Lilia Betancourt

Pilar Ruda

Surgina Blanco

Olga Rodríguez

Elvira Soto

Tomasa de Soto

Carmen García

García

Olivo Flores

Andrés Castillo

Francisca Landaeta

Morcle Martínez

Amalia Meneses

Carlos Guedez

María Flores

Soledad de Pérez

Antonia Custigena

Isolina Alarcón

Nelson Alarcón

Virginia Cabrera

Lourdes Cabrera

Consuelo Albeija

Carmen Albeija

Amada Albeija

Angelina Albeija

Carmen de Acosta

Carlos González

Felicia Valdez

Adela Romero

Micaela Viera

Atiles Martínez

Berta Salazar

Jesusita Rivero

Margarita Rivero

Gladys Mújica

María Gil

Publicado el 16 de abril de 2011

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52 comentarios en “Terror en Semana Santa

  1. El día 9 de abril de 1.952, miércoles santo, mi abuela y yo estábamos presente en la iglesia Santa Teresa cuando ocurrió la tragedia. Yo estaba vestido de nazareno, me entero ahora que una de las dos puertas estaba clausurada. Lo cierto es que nos salvamos mi abuela y yo. Me localizó mi familia el día siguiente después de los hechos, bastante aporreado. Hubo 50 muertos según las crónicas. JAMS. Biscucuy,20-04-2011.

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    • Hola José, somos de un programa de televisión venezolano que le interesa esto que ocurrió en la iglesia Santa Teresa y que viviste con tu abuela, ¿Pudieras enviarnos algún correo, número, o alguna forma para contactarte? Gracias, de antemano. Cualquier cosa puedes escribirnos a nuestro correo yoestuveallitv@hotmail.com ¡Saludos!

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  2. Anécdota de ese fatal día. Mi madre, “María” siempre me llevaba a cumplir la promesa desde 1945 -51; En el año 1952 mis padres tenía una imagen de Corazón de Jesús en la cabecera de su cama. Me contaron: Que esa imagen se ilumino y fue el motivo para que mi padre, “Pedro” dijera, María me encargo de llevarlo a la Basílica de Santa Teresa, para cumplir tú promesa finita (nota “María encinta” ). Cuando estábamos de regreso por la Plaza de Paguita comenzamos a oír, las sirenas de ambulancias y patrullas qué anunciaban malos presagios. Fue el día que mi madre y yo nacimos de nuevo, gracias a mi padre y al mensaje del Corazón de Jesús.

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  3. Soy puertorriqueño, pero me crié en la Candelaria en los 40’s y 50’s. Tenia ocho años cuando ocurrió el desastre de Santa Teresa, y tuve compañeros de escuela que murieron ese infausto día. Nunca olvidaré el horror que descendió sobre toda la ciudad, y que la marcó por mucho tiempo.

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  4. Mi abuela siempre nos ha contado esta historia de la Iglesia Santa Teresa, y las imágenes que nunca se le olvidan de aquellos fallecidos. Siempre nos decía que al momento de ocurrir la tragedia, alguien la cargó y la colocó en el altar, pero que nunca supo quién fue la persona que la salvó. Después esta persona ayudaría a sus otros 2 hermanos y 2 amigos, vecinos de ella. Gracias a esta crónica, a sus 69 años por fin conoce al joven que la salvó de ese horror, y agradece de todo corazón la acción de aquel monaguillo. Un saludo a las dueños de este blog…

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  5. Hola! El viernes pasado hablaba con un amigo sobre la posibilidad de morir y le hacia referencia que yo viví plenamente,en un 4to piso el terremoto de 8.8 de Santiago de Chile el 27/2/2010, pero que tambien habia estado en Santa Teresa durante la tragedia del Nazareno.
    Como no tenia una idea clara de la fecha ni el año
    (yo tendria +/- 12 años) decidi indagar en Google y me encontre con su Blog el cual me brindo un excelente relato de lo ocurrido.

    El hecho es que mi madre,mi hermanita de 5 años y yo nos salvamos por que vi algo parecido a un nicho en una de las paredes y yo las empuje hacia alli antes de que se llenara de gente buscando protección. De alli salimos no sé despues de cuanto tiempo,pues mi mente no estaba lucida. En nuestra corta familia,nunca volvimos a hablar de lo ocurrido.

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  6. Pedro Estrada intentó politizar un hecho doloroso y lamentable señalando como responsables a presos políticos entre los cuales se encontraban mis padres. Fue terrible para mi, como niña, que acusaran a dirigentes políticos entre quienes estaban ellos por las implicaciones éticas y morales que representaba. Me sentí desolada con la noticia, por las víctimas y por la acusación que les hicieron. Aparecieron retratados en un grupo en el Diario La Esfera con un lote de armas que pusieron delante de ellos, las mismas de siempre para acusar a los adversarios políticos, vieja práctica que se ha utilizado con tanta frecuencia que muestra la pobre creatividad que tienen las dictaduras. El hecho quedó aclarado de que fue por el incendió del velo de una feligresa. Desde entonces prohibieron llevar velas encendidas al templo pero las disculpas del régimen por la acusación falsa no se hicieron nunca. Inés Castillo

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  7. Yo, tenia 11 años y mi mama y yo nos preparamos para ir a la Iglesia de Santa Teresa a ver al Nazareno de San Pablo, cuando llegamos, no puedo olvidarme nunca a pesar de mi corta edad, lo que vi, había en las adyacencias de la Iglesia, rumas de zapatos y carteras, aún la gente gritaba buscando a sus familiares, había mucha sangre en la calle, el suceso había sido en la madrugada y nosotras llegamos como a las diez de la mañana, y no sabíamos nada de lo que había sucedido. Yo a mi corta edad, no pude aquilatar el momento, mi madre se hincó en medio de la calle a orar en voz alta, al igual que lo hacían muchísimas personas…..Allí murió una amiguita que se llamaba Goyita, no me acuerdo de su apellido, lo que si es que sufría de polio y todos los años la llevaban a la Iglesia. Hoy tengo 72 años, y trato siempre de ir a ver al Nazareno el miércoles santo cuando estoy aquí en Caracas. E inconscientemente , siempre viene a mi memoria ese triste e inolvidable momento. Marisol Méndez de Viloria .

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  8. debo felicitar a estos cronistas! nos alimentan el alma y nuestros conocimientos!!!! sea como sean es historia y la historia llenan al ser humano! mi abuelo y mi mama siempre nos comentan esto! mi abuela materna que en paz descanse estuvo ese dia allí! y gracias a dios no le paso nada! un abrazo!
    Cap. Edgardo Jose Savino Escorihuela

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  9. Desconocía esta tragedia. Nunca había oído sobre esto, ni imaginaba que en un templo venezolano, hubiese sucedido este hecho tan lamentable y triste. Gracias Pedro y Gracias Mariana, por hacer que esto, aunque triste, nunca se olvide..felicitaciones por tan excelente trabajo..Pedro, me gustaría comunicarme con usted.

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  10. Héctor, soy Inés Castillo la hija del compositor Guillermo Castillo Bustamante. Tanto él como mi madre estuvieron presos varios años y en la cárcel mi padre compuso “Escríbeme”…

    Tenía tiempo sin entrar en el blog pero ahora estoy escribiendo sobre el Campo de Concentración de Guasina donde mi padre estuvo a punto de ser fusilado junto con otros cuatro presos. Es una historia larga y dura, pero decidí escribir porque situaciones como las que ocurrieron no deben repetirse.
    Andaba en la búsqueda de información de Plan de Manzano, lugar donde según Pedro Estrada iban a atentar contra Pérez Jiménez, sitio que nunca conocieron mis padres. Estaré pendiente del blog y mis respetos por mantener la historia viva.

    Saludos. Inés

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    • Hola Inés, un aplauso para ud. que quiere mantener viva la memoria de su padre, sé de Guasina porque un amigo de un familiar es sobreviviente de allí, me tomé el atrevimiento de buscar a su padre en internet para saber más de él, víctima de ese horrendo régimen y me topé con esto:

      “Tal vez en algún momento de su tormentosa prisión evocó los días en que era pianista acompañante de Tito Guízar en Nueva York.

      Tal vez alguna noche soñó que estaba nuevamente al frente de la Swing Time, la orquesta que fundó el 22 de mayo de 1937 (sirva la fecha para cotejar con otras orquestas que se dicen primeras), cuando sólo tenía 27 años y ni pensaba que con ella, con sus tremendos 14 músicos de avanzada, le daría el gran recibimiento a la Billo’s Happy Boys.

      Tal vez se despertaría sudando en el asqueroso catre de Guasina sólo para pensar en las giras que hacía con Rafael Guinand, y los dúos de jazz con Antonio Lauro, o los solos de piano que creaba para Pedro Vargas y María Antonieta Pons.
      Guillermo Castillo Bustamante, ese músico que soñaba con el tal vez, inició en Guasina la historia del más hermoso bolero, surgido de la más dolorosa historia, en las más adversas circunstancias.

      Soñó, no lo dudamos, con sus amigos María Luisa Escobar, Vicente Emilio Sojo, Conny Méndez, Luis Peraza, Rházes Hernández López, Juan Bautista Plaza, Ulises Acosta, Inocente Carreño, Rafael Guinand…

      Y soñó con su esposa Inés, con sus hijos, con esas reuniones clandestinas de Acción Democrática que le costaron el destierro en Cuba y México, y su captura por parte de la tenebrosa Seguridad Nacional…

      El multígrafo apareció en su memoria, y el periódico Combate también. Y apareció el 6 de abril de 1952, cuando fue capturado para ser torturado casi hasta la muerte.
      Nunca delató. Nunca habló, aunque en medio de las torturas supo (mecanismo de presión) que su esposa Inés estaba presa. Y que sus hijos quedaban solos a la buena de la solidaridad de hombres como Héctor Monteverde, que mantuvieron a los niños, hijos del amigo, en esa época tan adversa.

      La Seguridad Nacional, paradojas, se transformó en la prisión de El Obispo. Y Castillo Bustamante, declarándose músico, no hablaba, pero pensaba.

      Y El Obispo se transformó en la cárcel Modelo y ésta en un barco, el Guayana, que lo llevaría el 27 de julio de 1952, junto a 168 presos más, a Guasina; es decir, a la humillación, la incertidumbre, la soledad, la incomunicación…

      Y Guasina se transformó en Sacupana cuando la primera fue inundada por el Orinoco, el Río Padre que con sus aguas parecía adversar a la dictadura. Pesaba 51 kilos el compositor, el acompañante de Guízar, el amigo de Sadel y Víctor Saume, el compañero de gremio de María Luisa Escobar.

      Y Sacupana se transformó en la cárcel de Ciudad Bolívar, la cuna del hermoso bolero que le ha dado varias veces la vuelta al mundo, sin que hasta ahora, para reivindicación de su autor, se conociera la historia verdadera, que sólo le decían a uno «ese bolero lo compuso un tipo en la cárcel».

      Escríbeme

      Nunca le dieron permiso de visitas a Guillermo Castillo Bustamante en Ciudad Bolívar. Solo tuvo derecho a escribir una carta quincenal, de una cuartilla.
      Inés, su esposa, estaba presa en Los Teques. Inés, su hija, no lo podía ver, pero era la encargada de hacerle llegar las noticias de la familia y de recibir las cartas.
      El 14 de agosto de 1956, pensando en su hija Inés, Guillermo Castillo Bustamante compuso Escríbeme.

      Fue auxiliado por el viejo piano que monseñor Bernal, obispo de Ciudad Bolívar, había hecho llegar a la cárcel para que Castillo Bustamante, arreglándolo, tocara. Y creara.
      Con ese piano alegró la vida este hombre a más de mil presos, es decir, al hacinamiento humano que la dictadura había trasladado a tierras de Guayana.
      Ciudad Bolívar se transformó en Catia La Mar, y en La Guaira, hasta que en septiembre de 1957 Guillermo Castillo Bustamante fue expulsado a Guatemala. Pero se quedó en Panamá. Y de allí pasó a Costa Rica.

      La inmortalidad

      En Costa Rica lo alcanzó Alfredo Sánchez Luna, Alfredo Sadel. Y allí conoció el tenor favorito de Venezuela el tema del amigo, se enamoró de él y comenzó a cantarlo.
      Y regresó Sadel a Venezuela para llegar directamente donde Víctor Saume, en pleno Show de las Doce, y decirle que iba a cantar la canción más hermosa, mucho más hermosa que la primera grabada por él del mismo autor, Guillermo Castillo Bustamante. Y Víctor Saume, arriesgándolo todo, en plena dictadura de Pérez Jiménez, dijo que sí y la anunció con el nombre completo de su autor por delante. Alfredo Sadel entonó por primera vez para el mundo la letra de Escríbeme sin saber que en algún rincón de Caracas, Inés la hija, Inés la esposa, aceptaban con lágrimas la valentía de estos dos hombres a los que hay mucho que agradecer.
      Escríbeme adquirió ciudadanía universal inmediatamente. Es el único tema que ha estado en primer lugar de preferencia radial en dos versiones simultáneamente. Alfredo Sadel y Lucho Gatica. Sadel sabiendo. Gatica sin saber de tanta humanidad escondida en una letra. En una música. En un bolero.

      Luego vendría el retorno de Guillermo Castillo Bustamante a Venezuela, tras la caída de la dictadura. Vendría también la gran decepción política, la pelea por retomar el crédito que perdió sobre tantos temas registrados por otros que creyeron que Castillo Bustamante se iba a morir preso. Vendría el trabajo modesto y el relegamiento en cargos por parte de quienes fueran en un tiempo sus compañeros de política. Saldría de AD y pasaría a formar parte del MEP, siendo el autor de la música del himno de ese partido.

      Por íntegro y digno, soportó afrentas. Por íntegro y digno cuenta hoy con la gratitud de millones de latinoamericanos.

      Una nota necesaria
      Hace algunos meses asistimos con dolor a la gravedad y posterior muerte del profesor Simón Sáez Mérida. Vimos a parecer en las páginas de sucesos a su valiente esposa, hoy viuda. Esa mujer es Inés Castillo, la hija de Guillermo Castillo Bustamante, la real protagonista de “Escríbeme”. Esa hermosa y también digna mujer…

      Erizada quedé hace algunos días cuando mi respetado Perucho Aguirre, desde Maturín, me hizo llegar junto con sus versos y sus letras, una nota biográfica de Castillo Bustamante, enviada por Inés… Es que Dios está arriba, definitivamente. Y sin agenda previa. Nacido el 25 de junio de 1910 y fallecido el 6 de octubre de 1974, Castillo Bustamante, autor de más de 300 temas, es otro de la hermosa lista de músicos venezolanos que deben ser reivindicados ante la historia y en nuestra cultura. Se cumplieron el pasado jueves 31 años de su muerte y por eso retomamos fragmentos de un extenso artículo de nuestra autoría escrito luego de una intensa entrevista con Inés Castillo en 1998. Mi investigación prosigue…

      “Escríbeme”

      Son tus cartas mi esperanza,
      mis temores, mi alegría,
      y aunque sean tonterías
      escríbeme… escríbeme.
      Tu silencio me acongoja
      me preocupa y predispone
      y aunque sean tonterías
      escríbeme… escríbeme.
      y aunque sea con borrones
      escríbeme… escríbeme…
      Me hacen más falta tus cartas
      que la misma vida mía,
      lo mejor morir sería
      si algún día me olvidaras.
      Cuando llegan a mis manos
      su lectura me conmueve,
      y aunque sean malas nuevas
      escríbeme… escríbeme…”

      Saludos Cordiales desde Cojedes

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  11. Saludos amigos, cada vez que tengo tiempito entro a actualizarme y deleitarme con sus relatos, les cuento que no sabía de esta historia, gracias a Pedro y Mariana hoy dormiré con menos ignorancia de la que tenía cuando me levanté.

    Sería interesante ubicar datos sobre el valiente monaguillo que salvó la vida de esos 7 niños que hoy son muchas vidas, como ejemplo tenemos a Jorge Cedeño quien escribe arriba que su abuela es una de ellas, sin ese acto de valentía él no estaría hoy contándonos la historia de su abuela.

    Saludos cariñosos desde Cojedes

    Damarys

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  12. Saludos y de verdad que gran aporte hacen uds a nuestra Patria en donde lo usual es olvidar por costumbre, imposicón, conveniencia o dejadez. Los felicito. Con respecto a la tragedia del Nazareno de San Pablo, en mi familia es usual recordarla ya que mis padres, abuela materna, que en paz descancen y DIOS sea con ellos, y tías maternas fueron coprotagonistas de ese tan lamentable suceso tan es así, que mi abuela, tías y mi padre pudieron salir con moretones, arañazos y ropa desgarrada pero no mi madre que se cayó y fué atropellada por parte de la turba mas no pereció en ese suceso porque mi padre se regresó y con vigor se impuso contracorriente a la masa y la rescató presentando moretones e hinchazón por todo su cuerpo. A raíz de ese hecho, tuvo algunas dolencias que la acompañaron toda la vida. Ella se llamó Carmen Sanchez de Manaure y mi padre Juan de Dios Manaure. Por cierto, según se relata en mi familia que la voz de fuego e incendio las dieron unos muchachos de la época por diversión aunque también verifican lo del velo de la Sra. Les reitero mis felicitaciones y deseos porque continúen con este valioso blog. Un abrazo y muchos saludos. Que DIOS los bendiga.

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  13. hola buenas Tardes, somos un grupo de alumnos de la Universidad Bicentenaria de Aragua y estamos realizando un trabajo con respecto a este hecho ocurrido en Caracas y quisieramos saber si hubo alguna indemnizacion, o alguna demenda contra el Estado por lo ocurrido? si aguien tiene conocimiento al respecto mucho le sabriamos agradecer.

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  14. Hola mis amigos soy una persona que estuve en ese acto , tenia 5 años y estaba con mi padre de repente vimos la gente correr y nos perdimos el uno del otro, dos horas después nos encontramos, hoy en día solo me queda recordarlo, ya mis padres no están físicamente, gracias por permitirme expresarme. Jesús Soto periodista CNP 11759

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  15. Es muy emotivo leer sobre las distintas percepciones de un triste suceso como el la Iglesia Santa Teresa de Caracas. Me impresionó además el excelente relato sobre el extraordinario compositor de Escribeme. En verdad me identifique mucho. Durante ese suceso yo tenia apenas dos años; pero poco tiempo despues mi mama nos llevaba a mi hermano menor David y a mi a cumplir su promesa. Siempre me parecio un enorme sacrificio entrar justamente un miercoles santo con flux y todo, vela encendida en medio de tanta gente , toda mas alta que nosotros con un caloron tremendo y, sin aire limpio, sofocados, con tanto miedo de que se repitiera el suceso.

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  16. Yo tenia apenas 1 año de edad y no fui a la iglesia ese día, pero mi tía, hermana de mi mama si se fue con mis 4 hermanos mayores, se salvaron de milagro mi tía metió a 3 de mis hermanos, 1 varón y 2 hembras, en un confesionario, pero tuvo que pelear contra la fuerza de la muchedumbre que casi le arrebata del brazo a mi otra hermana, lo logro ya cuando casi la perdía y la metió también en el confesionario y se salvaron, mi tía siempre contaba ese episodio y yo le tenía siempre fresco porque me dedico más a la historia, cuentos, crónicas y leyendas, lo que más me impresiono fue el cuento de mi tía que vio el cadáver de una mujer embarazada eviscerada y otro ser con un tacón de zapato de mujer alojado en su pecho, ella sí creía en la versión de la precipitada falsa alarma de un incendio y creía haber recordado el grito de una mujer, hubo otra estampida en la iglesia de Santa Teresa también un miércoles santo, creo del año 1900, al parecer con la multitud alguien tropezó un cuadro o la vibración sobre la pared hizo que cayera un cuadro y alguien asustado también grito terremoto, por el recuerdo de un sismo de fecha recién (no se si era de 1900 de allí mi confusión y ahora no tengo a mano las fuentes documentales) lo cierro que no hubo victimas, al parecer con el susto y la carrera murió después un señor por problemas cardíacos. Mis hermanos, el varón mayor 12 años y mis tres hermanas 9, 8 y 7.

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    • Corrección de mis comentarios anteriores:
      1) mis hermanos eran varón de 12 años y tres hembras de 10, 8 y 7
      2) sobre la otra estampida del miércoles santo de la iglesia de Santa Teresa fue el año 1902 y el sismo que estaba recién en la memoria de los caraqueños fue en 1900, fue de día en la misa de las 9 am, el grito fue “misericordia temblor” y nadie menciona muertos ni durante ni después de la estampida, si de varios heridos y lesionados y una impresionante apilamiento de zapatos, sombreros, paraguas, carteras y otras cosas de ese tipo tal como sucedió en 1952, pero esta vez al lado de un montón de cadáveres.
      3) Referencia “La Tragedia del Miércoles Santo en Caracas en los años 1902 y 1952” de Geronimo Yerena Cabrera. Por Geogle gracias y disculpen. Lo que pasa es que tengo un programa de radio sobre estos asuntos similares y buscando datos me tropecé con uds.

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