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Los tubazos de Beny

El lío de Beny Moré en Caracas 1957

En el siglo XIX un grupo de negros libertos, cuyos antepasados procedían del África Central, fundó la cofradía “Casino de los Congos” en Santa Isabel de las Lajas. Como primer rey proclamaron a un esclavo del Conde Moré, llamado Ta Ramón Gunda Moré. Este rey congo tuvo relaciones con la esclava Julia Moré, también propiedad del conde, con la cual procreó una hija del mismo nombre; esta a su vez tuvo una niña a la que pusieron Patricia que de adulta intimó con un acaudalado español del que nacieron cuatro hijas “ilegítimas”, una de ellas bautizada como Virginia Secundina Moré.

El 24 de agosto de 1919 Virginia dio a luz a un pequeño al que nombró Bartolomé Maximiliano. Este niño recibiría un trato especial por parte de la cofradía en reconocimiento al linaje de su origen familiar. Fue con el “Casino de los Congos” que tuvo el primer contacto con la música, con ellos aprendió no solo a tocar los tambores invocadores de deidades sino también a interpretar los ritmos tradicionales de Cuba: el Son, la Guaracha y la Rumba. Por esa época se fabricaba con mucho ingenio sus propios instrumentos musicales con los que amenizaba, a escondidas de su madre, los bailes de su barrio.

A pesar de ser un alumno aplicado debió abandonar los estudios en el cuarto grado de primaria para trabajar y ayudar a su madre con la pesada carga económica que representaba su gran prole. De adolescente Bartolomé alternaba las labores del campo con la participación en conjuntos más o menos informales.

A los 21 años viajó a La Habana para probar suerte en la música, allí compró una vieja guitarra en una casa de empeños y con ella recorrió los bares y las calles de la capital tocando y cantando a todo aquel que quisiera escucharlo. En una ocasión, Siro Rodríguez integrante del Trío Matamoros, lo escuchó cantar en el Bar El Templete y quedó muy impresionado por su voz y afinación; cosa que llevó a recomendarlo ampliamente ante Miguel Matamoros cuando éste necesitó un vocalista que le hiciera el quite en una emisora radial con la que había firmado un contrato, que no podía satisfacer por encontrarse disfónico.

El lío de beny Moré en Venezuela 1957

Aquella presentación casual le ganó un contrato fijo con el Trío Matamoros, agrupación con la que grabaría sus primeros discos. En 1945 el trío, ahora con Beny como vocalista, salió de gira para México, país donde actuó ante exigente público en teatros, salones de baile y programas de radio.

Cuando el trío regresó a Cuba Bartolomé decidió quedarse a probar suerte en el país azteca; informó a Miguel de su decisión y éste la aceptó aconsejándole que cambiara su nombre por uno más comercial, el muchacho no lo pensó mucho y a partir de aquel momento se le conocería como Beny Moré.

Permaneció 6 años en México con un éxito fenomenal; allí lo fichó la RCA Victor y en 1948 fue contratado por Dámaso Pérez Prado como cantante primo de su orquesta. Con Pérez Prado y en ritmo de Mambo llegó a grabar más de 60 discos; en 1951 volvió a Cuba donde se puso a trabajar con Mariano Merceron, el Trío Matamoros y Bebo Valdez. Rechazó una invitación para grabar con la Sonora Matancera y es por esta época que decidió formar su propia orquesta. Lo que Beny tenía en mente era congregar a los mejores instrumentistas del país en un jazz band pero que tocara música cubana. El debut de aquella fabulosa orquesta el 3 de agosto de 1953 en la emisora CMQ colocó al Beny en la senda definitiva de la consolidación profesional.

En los años siguientes su presencia fue muy solicitada en distintos países de América a los que acude gustoso, siempre y cuando el contrato fuera no solo para él sino también para su tribu, apelativo que cariñosamente endilgara a los miembros de su banda.

El lío de beny Moré en Venezuela 1957

En febrero de 1957 Moré recibió la llamada de Max Pérez, ex boxeador puertorriqueño que residía en Venezuela dedicado al oficio de promotor artístico, Pérez quería firmarlo para los carnavales de Caracas.

Cumpliendo con estipulaciones sindicales el cantante remitió la solicitud a la Unión Sindical de Músicos de Cuba (USMC), institución que se encargó de revisar y aprobar los términos del contrato enviado por el empresario boricua. Al considerar que estaban cubiertos todos los extremos legales, la USMC autorizó la salida hacia nuestro país de la Banda Gigante de Beny Moré que llegó, según lo reseña la prensa de la época, bajo torrencial aguacero.

Aquellos carnavales fueron especialmente suntuosos pues contaron con la presencia de los mejores exponentes de la música popular bailable tanto del patio como de las naciones hermanas; junto con Beny llegó la Sonora Matancera con sus artistas exclusivos Celia Cruz y Carlos Argentino, se anunciaba el regreso de la Billo´s Caracas Boys luego de la estadía de su director en la cárcel por la acusación de bigamia y también actuaría la Orquesta de Aldemaro Romero alternando con el talentoso cubano Kiko Mendive y sus Cayetanos.

La actuación de Beny estaba pautada, según el convenio, a 16 días en los que se presentaría en el Club Al Claro de Luna en Caracas y en otro local de Maracaibo; además debía actuar en programas de radio y televisión; la suma total convenida por todo el trabajo era de 16 mil dólares, que al cambio de la época ascendía a 53.600 bolívares. Estando Beny aún en Cuba, el empresario le canceló 3 mil dólares (10.050 Bs.) que constituían garantía de la partida global del contrato, entendiéndose que le quedaba debiendo 43.550 Bs. pagaderos al terminar las presentaciones. Cuando Beny llegó a Caracas, Max Pérez le entregó una copia del contrato que se había enviado previamente desde La Habana; el cubano inmediatamente la consignó ante los directivos del Sindicato de Artistas del Distrito Federal y se dispuso a cumplir con su trabajo.

Por 16 días la Banda Gigante de Beny Moré hizo las delicias del público que acudió al club “Al Claro de Luna”, luego partió a Maracaibo donde lo esperaba una multitud ávida de su música y de su talento. Mientras esto ocurría las autoridades no se daban abasto para atender las innumerables denuncias que llegaban por el vandálico juego con agua en barrios y urbanizaciones. Se llegó incluso a amenazar a la ciudadanía con remitir a las colonias móviles de El Dorado a cualquier persona a la que sorprendieran jugando carnaval con agua; la atención de la prensa estaba centrada en la pronta llegada al país del genial creador y director Walt Disney y la ocupación principal de los funcionarios de la gobernación del DF era la organización de las carrozas que participarían en el desfile junto con la elección de las reinas de parroquia.

El lío de beny Moré en Venezuela 1957

Terminó el carnaval, la ciudad se gozó la tradicional octavita y los clubes seguían anunciando con bombos y platillos a la Banda Gigante de Beny Moré. El Bárbaro del Ritmo se hospedó en el número 14 de Garita a Pepe Alemán”, populoso sector del centro de Caracas mientras cumplía las actuaciones pautadas en el contrato firmado con Pérez.

El problema se presentó cuando Beny intentó cobrar sus honorarios; al apersonarse en las oficinas de “Espectáculos América”, empresa de Max Pérez, éste comenzó a darle largas, el cantante le dio un plazo para cumplir con el pago, pero los días pasaban y no obtenía respuesta.

Para colmo de males, Max Pérez le comunicó que le rebajaría 10.050 Bs. de la partida global del contrato debido a que no había podido conseguir patrocinantes para las presentaciones en radio y televisión cosa que lo había perjudicado económicamente. El cubano preguntó que de dónde sacaba eso y el marrullero empresario le mostró una cláusula del contrato en la que se establecía que se descontaría del salario de la orquesta la cantidad de 3.000 $ si no lograban venderse las presentaciones en radio y televisión.

Beny Moré que de tonto no tenía un pelo le quitó el contrato de la mano para revisarlo verificando que el mismo había sido burdamente adulterado. Claramente se veía que el párrafo al que se refería Max Pérez había sido sobrepuesto con otra máquina de escribir viciando de esta manera el contenido original.

Beny le aconsejó dejarse de vivezas y pagar lo que debía, acto seguido abandonó la oficina, prometiendo volver al día siguiente.

Tal como lo había anunciado Bartolomé regresó al siguiente día con la paciencia agotada. El empresario se negó de plano a pagar alegando ahora que el monto ofrecido no era de 16 mil dólares sino 16 mil bolívares y por lo tanto ya toda la deuda con él había sido saldada; ante tal desfachatez Beny se trenzó en acalorada discusión con el empresario que recordando sus viejos años de gloria en el boxeo le propinó al cubano un derechazo en el rostro sin contar con que Beny, a sabiendas de que habría bronca se había preparado una buena cabilla a la que envolvió con las páginas de un ejemplar de Últimas Noticias.

El lío de beny Moré en Venezuela 1957

Apenas sintió el golpe en la cara, Beny se le fue encima al boricua asestándole un cabillazo en la cabeza y otros dos en el brazo derecho; ante tal lío los empleados de Max llamaron a la policía; pocos minutos después tanto Beny como el empresario eran llevados por agentes de la Seguridad Nacional al puesto de socorro de la esquina de Salas donde atendieron las heridas producidas en la trifulca. Luego de que los galenos hicieran su trabajo los dos hombres fueron llevados a la sede policial para ser fichados en la brigada de homicidios, sección que se encargaría de las investigaciones.

Lo que siguió a esto fue una guerra de declaraciones; Pérez quedó bajo presentación y Beny siguió detenido mientras se aclaraba todo. Los miembros de la “tribu” enseguida se movieron para obtener su libertad, lo primero que hicieron fue solicitar una copia del contrato a La Habana para comprobar que el original había sido adulterado. A los pocos días Max Pérez dejó de presentarse en los tribunales y se internó en una clínica privada alegando estar grave como consecuencia del golpe recibido en la cabeza.

Al ver aquello Alberto Limonta y Víctor Tovar, integrantes de la Banda Gigante acudieron a los diarios para denunciar que Max Pérez estaba mintiendo sobre su condición; según los músicos era extraño que el empresario alegara eso pues si de verdad hubiese resultado con heridas de gravedad los médicos que lo atendieron en el hospital de Salas no le hubieran dado de alta ese mismo día. Beny, por su parte sin perder el humor dedicó parte de sus días en prisión a componer una guaracha sobre lo que le había pasado, tal como había hecho semanas antes, en igual circunstancia, el maestro Billo Frómeta.

La solución para Beny llegó de manos de su compatriota Bola de Nieve, que para los momentos se encontraba en nuestro país, él junto a Alfredo Sadel Secretario General del Sindicato de Músicos de Venezuela, gestionó ante las autoridades la libertad de Moré y el pago del contrato. Las diligencias fueron exitosas y todo se resolvió favorablemente para el Bárbaro del Ritmo quien al llegar a Cuba declaró para la revista Bohemia lo siguiente: “Este empresario quería dejarnos varados en Caracas sin un centavo. Ya me habían advertido que él acostumbraba a hacer esas artimañas a los artistas, pero yo estaba seguro que a mí no iba a hacerme lo mismo. Primero quiso irse por la tangente y darme nuevos plazos. Bueno, a mí se me oscureció la vista y me le fui para arriba. Creo que del pleito salió con dos o tres fracturas y yo para la cárcel, de la que pude salir gracias a Bola de Nieve. Ha sido la más desagradable experiencia de toda mi vida de artista”.

Como nota curiosa agregamos que en los carnavales del 56 Beny vivió una situación similar en Venezuela cuando otro empresario felón le quedo debiendo 6 mil bolívares, solo que en aquella ocasión dejó la solución del caso en manos de la Unión Sindical de Músicos de Cuba.

El lío policial de Beny Moré en Venezuela 1957


Publicado el 5 de marzo de 2011

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Véase también La bigamia de Billo

4 comentarios

  1. […] Las investigaciones realizadas por Pedro José Revette Rodríguez lo llevaron a hurgar en torno al famoso cabillazo de Benny Moré al empresario Max Pérez, así como en sus causas y consecuencias. (https://cronicasdeltanato.wordpress.com/los-tubazos-de-beny) […]

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  2. […] José. (s. f.) Los tubazos de Benny. En Crónicas del tánatos y algunas del eros. Rescatado de https://cronicasdeltanato.wordpress.com/los-tubazos-de-beny/el 26 de enero de […]

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  3. Excelente

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  4. Eso les pasa a los empresarios tracaleros, siempre los músicos hemos sido víctimas de estos pseudos empresarios. Yo lo viví.

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