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La tragedia del Cuatricentenario

terremoto de caracas

A las cinco y veinticinco de la mañana del sábado 29 de julio de 1967, un poderoso temblor sacudió el corazón de Colombia. Los somnolientos habitantes de Galán, Contratación y Socorro, impulsados por el pánico, salieron a las calles en ropa de dormir. En Chiquinquirá cuatro casas y la cúpula de la iglesia se vinieron abajo y en Bogotá los vecinos de los barrios sureños amanecieron en las calles con el corazón en la boca. Los colombianos tenían muy cerca en la memoria el recuerdo del terremoto que los azotó el nueve de febrero de ese mismo año y que dejó la triste cifra de 100 compatriotas muertos. Este nuevo temblor pese a sus cinco grados de intensidad no resultó en una gran tragedia. Luego de una replica a las 10:25 a.m. y recuperada del natural susto, la gente, poco a poco, regresó a sus hogares pasado el mediodía.

La noticia de ese temblor en el país vecino llegó a Caracas como un eco espectral, como parte de esas cosas que le pasan a los otros y que pensamos que jamás nos afectarán.

Los caraqueños disfrutaban de su semana aniversaria; en 1967 se cumplían 400 años de la fundación de la ciudad; los edificios públicos fueron remozados y las calles y avenidas estaban adornadas para la fiesta. El martes 25 de julio a la medianoche, el Cardenal José Humberto Quintero, acompañado por Obispos de todo el país, ofició una solemne misa pontifical en acción de gracias por la existencia de la ciudad. La catedral que lucía una rejuvenecida fachada albergaba en sus naves a representantes de los sectores políticos, militares y empresariales. A esa misma hora las campanas de todas las iglesias tañían repetidamente en señal de fiesta y en los cuarteles, 400 cañonazos daban la bienvenida al nuevo centenario.

Ese mismo martes 25, se inaugurarían los trabajos de remodelación de la plaza de San Jacinto y el Concejo Municipal, en Cabildo Abierto, recibiría al Dr. Arturo Uslar Pietri como orador de orden. A las 4 de la tarde, “El Comanche” purasangre que representaba a México coronó el primer lugar en los 1.800 metros para alzarse con la copa del Gran Derby Cuatricentenario en el Hipódromo La Rinconada. Los festejos de ese día culminarían a la diez de la noche con el baile de gala “Caracas 400” llevado a cabo en el Salón Venezuela del Círculo Militar. Durante toda aquella semana se realizarían fiestas en homenaje a la ciudad.

El viernes 28 la tarde cerró con un cielo encapotado y rojizo que se desplomaría en horas de la noche con una fuerte tormenta eléctrica. El sábado 29 los faroles de la plaza Bolívar amanecieron con una espesa capa de pintura verde que intentaba disimular su edad y la gente salía desde temprano a trabajar o a comprar sin imaginar la tragedia que vivirían en unas horas y que curiosamente algunos signos parecieron vaticinar unos meses antes.

Extrañas señales

Como ya era tradición para la época, los diarios y revistas del país combatían el sopor informativo de los meses finales del año apelando a magos y pitonisas. Las profecías del año por venir servían de relleno para las salas de redacción y de distracción pueril para los lectores. El 2 de noviembre de 1966 el profesor Luis Beltrán Reyes publicó en El Universal las predicciones de la vidente italiana Marina Marotti quien entre otras cosas vaticinaba “que una ciudad de América de Sur en la que se celebrarían muchas fiestas; estaría llena de polvo, ruinas, muerte y destrucción en julio de 1967”.

En enero de aquel año cuatricentenario, la revista Elite publicó un reportaje firmado por Luis Duque titulado: “¿Un terremoto destruirá a Caracas?” En el que se afirmaba que el sabio Alexander von Humboldt había dicho en 1800 que en un plazo de 150 años Caracas podía ser completamente devastada por un gran terremoto. La portada de ese número se ilustró con un dibujo a todo color en el que las torres del Centro Simón Bolívar, aparecían en primer plano resquebrajadas por los efectos de un sismo mientras los bloques de El Silencio caían al piso en una pavorosa nube de polvo. Uno de los párrafos del trabajo de Luis Duque decía lo siguiente: “Dejo a la libre imaginación del lector la escena de un fuerte terremoto en una ciudad donde la mayor parte de las edificaciones han sido construidas sin ninguna norma arquitectónica ¿Qué pasaría si se cumpliera con veinte años de retraso o más la profecía del gran sabio alemán Alejandro de Humboldt? Esta pregunta nos la responderá la historia, mientras que nosotros hacemos votos porque en esta oportunidad el Barón se haya equivocado ampliamente”.

Días después del terremoto se publicó en la misma revista un aviso que, casi en tono de disculpa, aseguraba que aquel reportaje de enero solo buscaba alertar a las autoridades y en ningún caso se había publicado con intención alarmista ni sensacionalista.

Diez días antes del temblor, el licenciado Luis Hernández, profesor del liceo “Jesús Enrique Lossada” y miembro de la Federación Espiritista de Venezuela se presentó en la corresponsalía del diario El Nacional en Maracaibo para soltar la siguiente frase: “Uno de nuestros médium ha logrado percibir que un terremoto de peores consecuencias que el de 1812 asolará a Caracas y ese día el Ávila rugirá”.

Ninguna de esas señales, como era natural que ocurriera, fue tomada en serio; para mucha gente no eran más que especulaciones y cosas propias de charlatanes. El sábado 29 de julio de 1967 Caracas seguía de fiesta.

terremoto de caracas vidente marina marotti

Tres historias y una cruz

 54 horas con la muerte

Cuando empezaba a caer la noche, la señora Elvira de Pérez tenía rato esperando a que llegara su esposo. La joven mujer quien residía en La Candelaria tenía por costumbre bajar a su pequeña hija July a la plaza para que correteara y jugara con otros niños. Pasadas las siete vio aproximarse el auto de Julio, su amoroso conyugue, que aquel día sin embargo no tenía muy despierto el espíritu familiar. Siendo sábado, Julio Pérez prefería ir a tomarse unos tragos y jugar dominó en casa de un primo que vivía en el sexto piso del edificio “San José” de Los Palos Grandes. Así que cuando su mujer llegó con la niña a la puerta del vehículo el hombre la recibió cortante:

 – Mi amor, es mejor que te quedes porque voy donde José a jugar dominó y no sé a que hora regrese.

 A Elvira que no le agradó mucho que su esposo la dejara sola le pidió que la llevara con él, pero éste le dijo que no podía acompañarlo. La mujer contraviniéndolo se metió al automóvil y Julio con firmeza le ordenó que se bajara mientras decía:

 – Es probable que mi primo no esté, si es así me regreso a la casa; pero si está, no sé a que horas regresaré y no es justo que hagamos trasnochar a la pequeña.

 Sin quedar muy convencida y con cara de pocos amigos, Elvira bajó del auto sin saber que muy probablemente, ella y su hija acababan de evitar un viaje a la muerte.

 Una chica con suerte

Erika Harkopf quien había culminado el año escolar con excelentes calificaciones fue premiada por sus padres con un permiso para pasar unos días con una familia amiga en la Mansión Charaima de La Guaira. A los 14 años Erika parecía una persona mayor pues su rostro ovalado coronado por una rubia cabellera denotaba carácter y energía, con un sólido cuerpo sostenido por duros huesos alemanes la chica iba de un lado a otro disfrutando de sus vacaciones. Había una cosa que la incomodaba y esta era que el ascensor del lujoso edificio se mostraba reacio a responder correctamente a los mandos. Si pulsaba el botón de planta baja, el aparato la llevaba al piso 9 y cuando quería llegar a piso 4 donde estaba la habitación en la que se hospedaba terminaba sin más en el piso 6. Allí llegó pasada las 8 de la noche del sábado 29. Contrariada decidió bajar por las escaleras cuando sintió que el suelo que pisaba se movía como gelatina mientras un terrible quejido salía de las estructuras del edificio. Aterrada cayó de hinojo para rogar a la Virgen de la Coromoto que la sacara con bien de aquel trance.

 En medio del temblor varias personas salieron de las habitaciones buscando las mismas escaleras por las que bajaba Erika pero el paso les fue cortado por una enorme pared que se desplomó bajo el peso de los pisos superiores. En esa extraña ampolla de concreto partido, seis personas quedaron atrapadas. Todo estaba a oscuras, el aire se hizo irrespirable y una fina y persistente capa de polvo hería las fosas nasales. La chica pensó que era el fin y aumentó sus plegarias. De pronto el movimiento cesó y con este elensordecedor ruido que anunciaba el desplome de la estructura. Solo quedaba un zumbido que no venía de afuera sino de los acelerados latidos del corazón. Un último y angustiante movimiento que les hizo pensar en la muerte les abrió por el contrario una posible ruta a la vida. Erika Harkopf fue la primera en darse cuenta del boquete abierto en las ruinas pues era la que estaba más cerca del mismo. Desesperada como estaba por sobrevivir solo pensaba en llegar hasta allí cuando escuchó a sus espaldas un lamento; al voltear pudo ver a una joven mujer embarazada y a una domestica que la miraban con rostro suplicante. En el susto la chica no sabía si exponía su vida para ayudarlas a salir o sencillamente aprovechaba la ventaja de estar cerca del boquete.

El señor de la Catedral

Al terminar su labor en el templo, el viejo Mecerón salió a la calle a disfrutar de un cigarrillo. A los 66 años cumplidos era una de las pocas cosas que podía permitirse. Mecerón hacía pequeños trabajos en la Catedral y la devoción que sentía por los santos de su iglesia solo era comparable a la rabia que lo acometía cuando veía o padecía alguna injusticia. Al salir sintió una brisa seca que lo golpeaba en el rostro, se paró cerca de la placa de mármol que conmemora la independencia y comenzó a dar suaves jalones a su cigarro. Eran las ocho y cinco de la noche cuando sus viejas piernas sintieron el bramido del suelo, Mecerón que vivió la mortandad de la peste en el año 18, que oyó el plomo cerrado de las insurrecciones y conoció las protestas del 36 no tenía registrado en su mente nada parecido. Para él fue como que el mundo abriera sus fauces para tragarse a la humanidad; paralizado de terror no supo que hacer; a su lado la gente caía postrada de vista al templo para pedir misericordia, él mismo fue a hincarse cuando escuchó un fuerte ruido que venía de lo alto de la torre; esta parecía a punto de caer. Los que estaban cerca se alejaron a lo interno de la plaza Bolívar y cuando Mecerón quiso irse vio como la centenaria Cruz Pontifical que coronaba la fachada se desplomaba en caída libre hasta golpear el suelo y quedar marcada en el mismo. Más tarde recordaría el hecho con las siguientes palabras: “Vi cuando la cruz se desprendió y quedo grabada en el piso como una quemadura de hierro candente; en ese preciso momento el terremoto cesó”

 Eran las 8:05 de la noche y los caraqueños habían vivido 35 segundos de escalofriante terror.

terremoto de caracas 1967

54 horas con la muerte (II)

Trece minutos antes, exactamente a las 7:52, Julio Pérez tocaba el timbre en casa de su primo. Alguien acudió a abrirle y Julio pudo ver que ya había gente en la sala, contó más de cuatro hombres – “ya tenemos la partida de dominó” – pensó con cierto placer infantil. Su primo José le presentó a un matrimonio argentino que estaba de visita; solo alcanzó a oír que el señor se llamaba Hermes. Mientras le preparaban un trago se fue hasta el balcón, quería tomar un poco de aire fresco. Estaba en el sexto piso y desde allí veía las luces de la ciudad a la que había llegado desde La Coruña once años antes para trabaja en una editorial. De pronto el edificio se bamboleó como un enorme cajón de gelatina; asido de la baranda Julio sintió una sacudida seguida de otra mayor al tiempo que el mismo rugido que sintió Mecerón en el centro de Caracas, llegó hasta los oídos del asustado español. Dentro del apartamento alguien gritó:

– ¡Temblor, temblor! ¡Corran todos!

Él fue el primero en alcanzar la puerta, pero cuando llegó allí ya no había luz. Aguzando el sentido de la orientación alcanzó el pasillo, allí una voz desconocida aconsejó buscar cobijo bajo los dinteles, Julio se quedó muy quieto donde estaba, esperando que todo acabara pronto, pero lo peor estaba por venir. Un poderoso estruendo anunció que el edificio San José comenzaba a desplomarse. Julio Pérez supo horrorizado que los cinco pisos que estaban sobre su cabeza lo aplastarían como a un insecto y tuvo un pensamiento de despedida para su esposa y su pequeña hija. En pocos segundos el piso donde estaba cedió también a la gravedad. Julio sintió que el cajón de concreto en el que estaba caía al vacío para terminar en la calle como parte de una enorme montaña de escombros bajo la cual quedó sepultado en vida.

Una chica con suerte ( y II)

 Ubicada a pocos metros de los escalones Erika pensó en huir por el boquete, pero se condolió del llanto de la mujer embarazada y su acompañante y se regresó a prestarles auxilio. Las ayudó a llegar hasta la grieta. Una vez que salieron, la chica escuchó otra voz; en medio de la oscuridad pudo entrever el rostro grisáceo de una mujer que le rogaba sacar a sus dos pequeños hijos. La mujer tenía una pierna herida y estaba inmovilizada. Le volvió a suplicar a Erika que salvara a los niños. – Déjame aquí, pero por favor llévate a mis hijos, sálvales la vida – en trance hipnótico, la valiente púber tomó a los chiquillos de las manos y comenzó a salir. Cuando llegó a las escaleras corrió como loca pisos abajo hasta alcanzar la calle y una vez en ella no paró de correr hasta que se vio con los niños en las inmediaciones de un destartalado rancho. Allí se quedó a pasar la noche. Al día siguiente las autoridades la declararían oficialmente desaparecida y algún periódico la dio por muerta.

El señor de la Catedral ( y II)

Cuando la Cruz Pontifical se estrelló en la calzada, el metal del que estaba compuesta se fragmentó en mil pedazos. Los que estaban cerca, al ver la impresión perfecta en el piso se volvieran a hincar sumisamente en señal de respeto. Los fragmentos fueron rápidamente recogidos por los fieles para ser conservados como reliquias. La noticia de lo que, a ojos de muchos, era un milagro se corrió por la ciudad y en pocos minutos centenas de peregrinos llegaron al lugar. El viejo Mecerón pensó que con tanta gente pisando, la huella de la cruz podía desaparecer; así que se fue a buscar pipotes y mecate para delimitar el sitio. Como un antiguo cruzado obligó a la gente a mantener respetuosa distancia y con voz de patriarca bíblico repetía:

– Esta es la mano de Dios que advierte a los hombres que no pequen tanto con su egoísmo e indiferencia. No soy quien para juzgar a nadie pero se están cometiendo demasiadas injusticias.

En los días siguientes la calle donde quedó la huella de la cruz seguía recibiendo personas de todas partes que se aglomeraban para conocer el milagro; esto llevaría a las autoridades civiles y eclesiásticasa tomar una decisión.

54 horas con la muerte (y III)

Tuvo que pasar un buen rato para que Julio Pérez se recuperara del susto de la caída. Una vez que tomó conciencia de que seguía con vida, trató de averiguar donde estaba exactamente. Era casi imposible saberlo pues la oscuridad era cerrada. Solo sabía que estaba sepultado bajo toneladas de escombros. Escuchó un gemido y llamó pero no recibió respuesta. Comprobó que milagrosamente estaba casi ileso, no tenía heridas importantes ni huesos rotos. Solo una dolorosa contusión en la parte superior de la ceja izquierda. Al intentar moverse sintió que algo aprisionaba su mano derecha y entendió que no podía salir de allí sin ayuda. Trató de serenarse, volvió a pensar en su familia y musitó una oración para pedir a Dios que le permitiera regresar al lado de su esposa y de su hija. Solo quedaba esperar. -Pronto llegarán los rescatistas – pensó.

Recordó que alguna vez había leído que en casos como ese era importante economizar el oxigeno. Estaba conciente de estar encapsulado con una limitada provisión de aire y decidió no gastar energías inútilmente. Esperaría a que viniesen a remover los escombros y solo cuando sintiese a alguien cerca gritaría con toda su fuerza pidiendo auxilio. Lo que siguió a esto fueron largas horas de torturante silencio. ¿Cuánto tiempo había pasado? No podía saberlo, su cuerpo estaba entumecido pero seguía firme en su decisión de permanecer quieto, en algún momento creyó ver los cuerpos sin vida de dos personas cerca de él y esta idea lo llenó de angustia. Torturado por la idea de una muerte cercana quería gritar, quería salir de allí pero afuera nada se sentía. De pronto se escuchó el ruido de un tractor y voces que se acercaban. Julio gritó pero no con desesperación pues pensaba en el oxigeno que debía ahorrar. No recibió respuesta.

En ese momento recordó algo que lo llenó de pavor. – “Mierda, yo no vivía aquí. Seguramente las autoridades solo busquen con una lista a las personas que si vivían en el edificio y cuando los ubiquen a todos vivos o muertos, dejarán de buscar”Después son capaces de dinamitar los escombros pues no saben que estoy acá. Esta torturante posibilidad lo hizo olvidarse del preciado oxigeno y comenzó a gritar como loco hasta que entró en razón. Recordó a su pequeña July y decidió vivir para ella. Se prometió a si mismo que solo gritaría cuando sintiera gente cerca. Las horas seguían pasando, él no tenía idea de cuanto tiempo llevaba sepultado. ¿Serían horas? ¿Serían días? ¿Saldré vivo de aquí? Se sintió débil y cansado. Empezó a sentir sueño y la sola posibilidad de dormirse para no despertar jamás lo llenó de terror. ¡No podía dormir! Debía mantenerse despierto hasta que los grupos de rescate llegasen hasta él. Pensó que si se había seguido con vida hasta ese momento debía luchar hasta poder salir. Rezó nuevamente. Sintió que seguía respirando sin dificultad, si bien el aire estaba enrarecido lo seguía recibiendo generosamente en sus pulmones y fue cuando se dio cuenta de que muy encima de su cabeza había un pequeño agujero por el que recibía el oxigeno que lo mantenía con vida.

De nuevo se oyeron voces y ruidos de motores, estaba vez estaban más cerca. Gritó nuevamente pero nadie escuchaba. – “Dios mío, haz que me escuchen por caridad” – Arriba se sentía el tractor removiendo la enorme masa de cascajos y cabillas. Julio cerró los ojos para pensar en su hija y los abrió aterrado cuando sintió que tenía dificultad para respirar. ¿Qué había pasado? Al mirar hacia el agujero vio que ya no estaba, el tractor lo había tapado cuando revolvía los restos del inmueble. Lleno de pánico el hombre comenzó a gritar con todas sus fuerzas, sabía que era su última oportunidad, el aire se enrarecía cada vez más. Si los de afuera no lo escuchaban saldría de allí días después en un saco rumbo a la morgue. Julio no supo cuantas veces gritó hasta que sintió apagarse el ruido del motor. Volvió a gritar una vez más. Al no ser atendido su llamado, empezó a torturarle de nuevo la vieja idea de que dinamitarían los escombros, se sintió desfallecer; estaba seguro de que estaba en el umbral de la muerte y de sus labios brotó un amargo lamento:

– ¡Y tan bien que había administrado el oxigeno y los gritos!

Sintió que se ahogaba y que los ojos se salían de sus órbitas, sintió un fuerte dolor en el pecho, los exánimes pulmones le pedían el oxigeno que ya se había agotado. Sintió que su pecho estaba a punto de estallar. “¿Coño, será que voy a morir así, con el pecho reventado?”. Ya se había resignado a morir cuando percibió que en lo alto las voces se hacían más nítidas. Julio lanzó un último y desesperado grito que hizo parar al tractor. Al fin oyó una voz que decía:

– ¡Alto! Aquí hay una persona viva!

La última cosa que vio Julio Pérez antes de caer desmayado fue el rostro de un bombero que se asomaba en lo alto de su prisión de concreto. Había estado allí 54 horas. 

cruz milgarosa de la catedral de caracas   

La Cruz Pontifical

El año que la tumbó el terremoto, la Cruz Pontifical estaba a punto de cumplir 100 años coronando la fachada de la iglesia Catedral. Fue colocada allí por orden de Monseñor Silvestre Guerrero y Lira en agosto de 1867. Contrario a lo que se lee en los muchos recuentos que hay sobre la tragedia del cuatricentenario en la prensa y en las páginas Web, no se trata de una Cruz de Caravaca sino de una Cruz Pontifical. Como saben nuestros lectores la Cruz de Caravaca es un símbolo de seis brazos mientras que la Cruz Pontifical es de cuatro. Esos cuatro brazos simbolizan la bendición doble que imparten los Arzobispos y su presencia en un templo lo distingue como sede del Arzobispado.

En una vieja foto de la Catedral tomada en 1867 y que reproducimos acá, ya se aprecia al símbolo rematando dignamente el frontis del templo. Esa Cruz existió materialmente hasta las 8:05 de la noche del sábado 29 de julio de 1967 cuando al estrellarse contra el pavimento se redujo a fragmentos de los que no se tienen pistas seguras.

La huella que dejó al caer, sin embargo, sigue viva y en resguardo, luego de una curiosa ruta que la llevó desde el improvisado perímetro que en torno a ella marcó el viejo Mecerón hasta el lugar donde hoy esta.

Días después del terremoto continuaba imparable el peregrinaje al sitio donde la cruz dejó su impronta, el fervor y el celo que demostraba la ciudadanía llevó a las autoridades a reunirse para decidir el destino de aquel nuevo símbolo. El Cardenal José Humberto Quintero y el Gobernador Raúl Valera decidieron en un primer momento rescatar el trozo de pavimento y enmarcarlo en una caja de concreto que sería colocada en la propia fachada de la Catedral, según lo reveló por aquellos días su párroco, el Presbítero Alfredo Laborén, en ese sitio debía quedar para ser venerada por siempre como emblema de fe. Sin embargo luego se tomó la decisión de rescatarla y colocarla en una ermita que se construiría expresamente en la Plaza El Venezolano.

Del trabajo de recuperación fueron encargados el artista plástico Alirio Oramas y el ingeniero Reinaldo García Tamayo. El trabajo, según recuerda Oramas se realizó en un día; lo primero que se hizo fue hacer una hendidura de 60 centímetros en el asfalto que después sería levantada cuidadosamente con ayuda de grúas. Cuando el bajorrelieve estuvo fuera del piso se limpió y restauró y luego se le construyó el marco de concreto que mide 1,88 metros. El trabajo se completó exitosamente pero al estar terminado y listo para su exposición, la iglesia desistió de la idea pues no quería que aquel símbolo pudiera convertirse en un fetiche. Un manto de silencio se ciñó sobre el mismo y la huella de la Cruz Pontifical en su marco de concreto quedó relegada a un depósito de la Ingeniera Municipal.

Tiempo después fue sacada de allí para ser llevada a la Capilla del Santo Cristo de las Misericordias bajo la custodia de las Hermanas Catequistas de Lourdes. En ese lugar, ubicado en la avenida Intercomunal de El Valle muy cerca de la estación del Metro Coche, la imagen que se encuentra en perfecto estado de conservación puede ser vista todos los días después de las 4 de la tarde, hora en la que el templo es abierto al público para las misas. Allí estuvimos esta semana de julio de 2012 para poder apreciar de cerca esta huella que para algunos es símbolo de fe y para otros de historia viva y poder obsequiar a nuestros lectores con su fotografía.

terremoto de caracas 1967

Epilogo

Julio Pérez luego de ser rescatado por efectivos del Cuerpo de Bomberos, estuvo a punto de perder el ojo izquierdo por la fuerte contusión con que resultó en la ceja, los esfuerzos médicos le salvaron el importante órgano y luego de una temporada en la clínica Ávila pudo regresar con su esposa y su hija a su casa de La Candelaria.

Erika Harkopf luego de ser considerada muerta por sus familiares apareció sana y salva en compañía de los dos pequeños que rescató de la muerte. Regresó a la vivienda de sus padres y días después viajó a la ciudad de Guanare en el estado Portuguesa para pagar la promesa hecha a la Virgen de la Coromoto. La madre de los niños que salvó fue rescatada con un hilo de vida, días después. Se recuperó.

El viejo Mecerón cuando por fin pudo regresar a su casa recibió el impacto de una laja en la frente que lo mandó como huésped a un centro asistencial. Apenas recuperado regresó a su puesto de centinela de la huella sagrada en la esquina de la Torre.

Cedemos el espacio de los comentarios para aquellos lectores que tengan a bien narrarnos sus historias personales del terremoto, ya bien sea que la hayan vivido o la hayan escuchado de sus padres o sus abuelos. 


Publicado el 29 de julio de de 2012

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34 comentarios

  1. Hola, excelente reportaje, mi esposo que para ese entonces tenìa 14 años, me comentò que esà noche
    saliò a reunirse con un grupo de amigos a unos cuantos metros de la entrada de su casa, cuando de repente sintiò la expansiòn de la Onda P y luego las sacudidas de las Ondas S, el cuenta que sintiò mucho temor y que de inmediato todos sus amigos se abrazaron en una forma de circulo rezando y esperando con mucho temor a que todo aaquello pasara rapidamente. Al finalizar las sacudidas cada quien corriò desesperadamente hacia sus casas, a las cuales no querian ingresar por temor a un nuevo temblor, al cabo de un rato una pertinaz lluvia los obligò a refugiarse adentro de las viviendas, no pudiendo dormir durante toda la noche, tras el temor a una nueva replica.

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    • Hola Natalia, la verdad es que aquello debe haber sido escalofriante. Sentir aquel rugido de las entrañas de la tierra junto a ese pavoroso movimiento. Algo para no olvidar nunca.

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  2. espectacular como siempre pedro hace años en un programa de nuestro insolito universo escuche un sonido del terremoto de caracas y lo mas impresionante es que habia un coro de niños cantando y salieron corriendo y ese sonido se grabo fue un estruendo horible mas nunca e podido escucharlo pues el estruendo hasta la fecha me sube la tencion es algo que no e podido evitar es impresionmante.

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    • Domingo, el documento sonoro al que te refieres fue grabado por casualidad en los estudios Sonomatrix de Antimano en el que para el momento del sismo se encontraban grabando el tema “Mi Navidad”. La grabación está en Youtube

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    • Hola! Yo tenía 6 años para la fecha y vivía en Río chico. Recuerdo esa noche como un caos. Se fue la luz y oía sirenas de ambulancias por el pueblo. También escuché en un disco que había en mi casa,el sonido aterrador del terremoto y a los niños que cantaban en ese momento! El ruido es horrible! Como que si el mundo se estuviera acabando!

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  3. felicitaciones de nuevo son ustedes lo maximo en dar los testimonios de los hechos que acaecieron en nuestro pais es un equipo excelente de una manera facil de entender gragias y por casualidad tendran ustedes la historia del monstruo de los llanos acaecida en el estado portuguesa hace varios años gracias de antemano

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    • Gracias Douglas por tu atento comentario. De la historia que mencionas nos han llegado algunos comentarios pero nos falta la fecha en que ocurrió el suceso para comenzar las investigaciones, si nos las puedes enviar trabajaríamos el caso con mucho gusto. Vaya hasta ti un gran abrazo.

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    • TE DIERON ALGUNA INFORMACION DEL MONSTRUO DE LOS LLANOS AMIGO?

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      • Enviado desde Samsung Mobile

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  4. excelente remembranza del terremoto cuatricentenario que afecto a la ciudad de caracas.
    fui testigo presencial del momento en el cual levantaron el piso a las afuera de la catedral. de esta experiencia podre escribirles posteriormente.
    en referencia a la noche misma del terremoto me encontraba en san agustin del sur, especificamente nuestra casa ocupaba el mismo lugar donde actualmente se halla la jefatura civil en la avenida leonardo ruiz pineda, sector marin. esa noche nadie quedo dentro de sus casas, las calles quedaron repletas de pesonas de todas las edades que corrian de un lado a otro y, presa de nervios, gritaban: terremoto, terremoto!!! fue un temblor, salgan de sus casas, puede venir una replica!!!
    esa noche abandonamos la casa que aun cuando no habia sufrido daños estructurales, mas alla del desprendimiento de frisos y grietas en paredes y techos nos fuimos a dormir a la autopista francisco fajardo, sentido hacia el este la cual aun no habia sido inaugurada. fue asi hasta el momento en que una lluvia pertinaz que sobrevino a las 2 de la madrugada hizo que el rio guaire creciera y se tomo la decision de regresar, a todo riesgo a las casas.
    todos los hermanos junto a mi papa y mama, dormimos bajo la mesa del comedor, rezando en voz alta y alumbrados solo por una vela.
    curiosamente para el momento en que escribo estas lineas me encuentro sentado a pocos pasos de la misma mesa de madera que en esa noche aciaga resguardo nuestras vidas.

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    • Hola Rafael: Cuando cuentas la experiencia vivida junto a tu familia aquella noche uno imagina el estado de angustia y de pesar. El tener primero que abandonar el hogar para ir a dormir en la calle y luego por la lluvia y la amenaza de una crecida del Guaire tener que regresar y pernoctar allí sin saber que podía pasar. Nos gustarías que pudieras compartir aquella experiencia del levantamiento del piso que estaba frente a la Catedral de Caracas. Te hacemos llegar nuestra gratitud por tu comentario y un abrazo.

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      • luego, con mas calma, dedicare un tiempo a narrarles mi experiencia con el terremoto de 1967. por lo pronto les dire que en semana santa de 2012 (este mismo año) fui a catedral y al museo de la arquidiocesis a buscar la reliquia del pavimento levantado. como ustedes comprenderan no la halle. fue leyendo el interesante articulo de su cronica que me entero del lugar donde se encuentra en los jardines del valle, donde acudire hoy mismo a fotografiarla. de igual modo me entero que la cruz se hubiera hecho añicos. Para esos dias, posteriores al terremoto, se dejo ver que era una pieza de madera y que habia sido parte del milagro, que detuvo la destruccion de caracas, el que hubiese caido intacta formando un bajorelieve en el pavimento. tan es asi que algo ha de haber quedado de la cruz ya que hubo un acto liturgico ante la recuperacion de los restos al dia siguiente.
        era apenas un niño de 7 años cuando todo esto ocurrio pero el recuerdo aun sigue vivo, luego, con el mayor de los gustos, lo compartire con utedes.
        nota aparte sera mencionar que el reloj de la torre de la catedral de caracas se detuvo señalando de forma inclemente la hora y los minutos en que comenzo a temblar, lo cual fue tomado como referencia y mucha gente acudia a observar la hora señalada, luego revisabamos la estatua ecuestre de bolivar y se comentaba que el hecho de que esta no hubiese sufrido daños estructurales aparentes era señal divina de la proteccion sobrenatural que desde el mas alla se brindaba a nuestra capital

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  5. Aun y cuando yo no habia nacido para la epoca, en mi familia, quienes aun residen en la urbanizacion campo claro de la carlota, relata mi madre margo, que ella venia desde petare de casa de mi tia olga lopez, justo alrededor de las 8.05pm en bus y evidentemente no sintio aquel movimiento, mas alla del propio movimiento del bus (onza de la epoca), sin embargo, al llegar a campo claro, los dos caminos con mucha extrañeza veia caras de susto y asombro de vecinos lanzados a las calles y al llegar a la casa de la familia lopez, todos narraban como mio tio agustin lopez, quien junto a mi padre laboraban como mecanicos y latoneros en un taller de automoviles, al llegar a la casa como todos los dias con sus bragas, brazos y manos repletos de grasa, a eso de las 7:40 de la noche procedio a tomar como de costumbre y antes que mi padre luis lopez se le adelantara, un calmado y minucioso baño para asear su cuerpo de la faena diaria, cuando de pronto aquel seismo le hizo salir como dios le trajo al mundo, directo a la calle, los vecinos cuentan que aun se podia apreciar abundante espuma en sus partes intimas, asi que en medio del susto, aquello transcurrio entre risas y miedo.

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  6. muy buenas historias, yo estoy buscando informacion sobre el caso san roman y el de la familia valera sangronis ustedes tendran algo sobre esos casos gracias por su trabajo de investigacion son excelentes…

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    • Saludos Sawyer, gracias por tu amable comentario. Los casos que nombras están en pauta para próximas publicaciones, un abrazo

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      • muchas gracias por responder estare pendiente de las publicaciones entonces, de nuevo felicitaciones por tan excelente trabajo.

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  7. Yo tenía catorce años, me encontraba en casa de mi tía en los magallanes de catia, cuando comenzó el terremoto corrimos hacia el patio, la casa se movía como si fuese de goma, el rugido de la tierra era espeluznante, a una sola voz yo diría que miles de personas exclamaron !Ay Dios mío!, Una bola de fuego (Hecho que fué desmentido por las autoridades) cruzó el cielo en una caida de forma eliptica desde algun punto en el firmamento hacia el mar, detras del Avila, a su paso este objeto producía un ruido que solo puedo definir como del motor de un avíon que se precipita a tierra, conozco muy bien ese ruido, pues en una de las muchas ocasiones en que he viajado en aeronaves, una de ellas entro en una caida lateral hacia la izquierda y solo la gran misericordia de Dios y la pericia del piloto nos salvo la vida al retomar vuelo y elevarnos de nuevo. El pánico reinaba en el ambiente, caminabamos de regreso hacia nuestra casa en San José cuando un conductor de autobus que se dirigía a la suya se detubo y nos recogió para dejarnos cerca de la nuestra, El miedo se refugiaba en la religión y la gente desesperada temía que el fenómeno se repitiera y causara mas daño del que ya se veia en las calles. Mi hermana y yo llegamos a casa y felizmente nos encontramos con que todo estaba bien, mi mamá nos abrazó al vernos y algunas horas mas tarde nuestro padre pudo llegar a casa para también hacer lo mismo.

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  8. Muy buen trabajo. Curioso que no hagan referencia en el caso de Mansion Charaima al derrumbe de los últimos 3 ó 4 pisos -que según me han informado habían sido construídos agregándolos a la estructura original, sin permiso legal- donde quedó atrapada la pequeña hija de Alejandro Páez Pumar. Fue una larga agonia, pues parece que concluyeron que la única forma de sacarla con vida era cortándole las piernas, y entiendo que así finalmente tuvieron que hacerlo. Se hizo famoso en ese triste suceso Oscar Yánez, transmitiendo todo el proceso para la televisión.
    También me han contado testigos presenciales, Francisco Gutiérrez y su cuñado “el Flaco” Jesús Jiménez, ambos ya fallecidos, y que eran respectivamente director y coordinador en el para entonces nuevo canal 11 de Amable Espina, que durante el terremoto estaban grabando un programa; cuando el piso de cemento liso del estudio empezó a moverse, y comenzó el atronador ruido (yo vivia en La Castellana y lo escuché, y vi movimento en los pisos), todo el mundo salió corriendo hacia la calle, la Primera Avenida de Santa Eduvigis (si no me equivoco dode hoy está el Hotel Pestana, aunque no estoy muy seguro). Despues de terminado el terremoto poco a poco empezaron a regresar adentro, y por eso el Canal 11 habría sido el primero en informar que se había producido un terremoto en Caracas. Encontraron también que las camaras y el control maestro habían seguido funcionando, grabando; una de las cámaras se había caído y mostraba una impresionante grabación del movimiento del piso, grabación que luego fue entregada a un instituto especializado en una universidad.
    Tampoco hicieron referencia al otro edificio que se desplomó “como si estuviera hecho de galletas”, el que estaba en la Avenida Luis Roche de Altamira, entre un edificio de apartamentos que sigue allá, creo que se llama Mansión Ávila y la instalación esquinera donde estuvo el primer Tropiburguer y hoy Miga’s. No recuerdo el nombre del edificio,pero era de 10 pisos y sus ruinas, que vi, no sumaban mas que una montañita de unos 6 ó 7 metros; en la parte alta de la montaña de ruinas sobrevivía un tendedero con ropa colgada. Murieron todos los que estaban en el edificio, quizás el más famoso el diseñador y escenógrafo creo que uruguayo Ariel Severino.
    Varios edificios de Los Palos Grandes fueron seriamente afectados, casi todos luego costosamente recuperados, como Residencias Le Roc en la calle Andrés Bello de esa urbanización.
    También fue muy afectado el edificio Altamira, que estaba frente a la actual Torre Britanica

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  9. Muy buen recopilatorio de esas tres experiencias. La única que tengo es la de mi madre, quien me relató que vivía en el barrio Santa Eduviges en Maiquetía. Ella me contó que veía televisión con sus hermanas esa noche, cuando notaron que el aparato se iba de lado “como queriendo salirse de la casa” -según su relato-. Luego entró su hermano para decir que la calle se agitaba como una gelatina; todos salieron para ver cómo los postes se movían y veían a todos pasmados por el temblor. Gracias a Dios en ese sector no sufrieron daños, pero empezaron a oír por la radio los reportes de Macuto y La Guaira, donde el terremoto sí hizo estragos.

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  10. Este relato es excepcional, felicitaciones! Yo lo viví en carne propia en el Edif. Resid. Las Vegas, El Paraíso, las paredes se caían a pedazos mientras corríamos escaleras abajo mientras papá gritaba cerca de mí no se separen, él pensaba que íbamos a morir y quería que estuviésemos juntos hasta el final. Ese edificio se declaró inhabitable hasta que lo reformaron, fué horrible, esa noche dormimos en La Plaza San Jacinto, saludos a todos

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  11. Hola mi relato viene de familia mi madre cumplia años el 28 de julio del 67 y ese dia amanecio muy afectada ella decia q corrian lagrimas por su cara sin saber por que? y olia muy fuerte a cemento, sus cuñadas le preguntaban si le estaba pasando algo y ella no sabia explicar por que se sentia asi, al dia siguiente amanecio y mama y yo de 5 años y mis otras dos hermanas pequeñas veiamos el mis vzla, ya habiamos cenado viviamos en la urb el bosque al lado del country club, la chica de servicio recogia los platos de la cena y mi papa se colocaba la corbata porque iba a salir, cuando interrumpian el mis vzla para dar detalles del temblor en colombia que habia acaecido mas temprano ….cuando mi mamale dijo a papa no te vayas estan diciendo la noticia de colombia y yo no me siento bien…no pasaria ni un minuto cuando se inicio el terremoto…intentan salir y el marco de la puerta se descuadro paro, y logran salir y bando de un 4to piso se inicia la segunda sacudida , alli comprobaria mi mama su premonicion las escaleras se movian tal cual olas y el olor a cemento era muy fuerte…logran bajar y diria mama q lo mas impresionante era el ruido y los edif de al frente que con el oscilar parecian tocar el ultimo piso hacia el frente el piso y volver a enderesarse…..mi tia y primos vivian cerca y todos con los carros nos aparcamosen la calle del country club , dormimos todos en los carros varios dias recuerdo yo al dia siguiente de las casas del country en solidaridad, nos enviaron el mayordomo con bandeja de plata e uniformado chocolate caliente y galletas..eramos niños y con los primos y nuestra inocencia era una gran fiesta e acampar varias noches alli que inocencia…..hoy en dia heredaria la videncia de mi madre y me preocupa mucho vzla me preocupa este mes de julio del 2014, a orar todos por vzla……un abrazo y saludos

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  12. Ayer,exactamente se completaron 47 años de este terremoto. Aún no había nacido. No había podido leer algo referente a este hecho tráaico,y gracias a sus autores, los de la crónica, hoy pude leer y conocer diversas historias de sobrevivientes.Solo había leído sobre el terremoto de 1812. Me imagino que, existen miles de testimonios. Sin embargo, lo importante es que la ciudadanía se prepare, porque esto es impredecible, pronto se cumplirán sus 50 años!

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  13. extraordinario trabajo de investigacion… me quito el sombrero ante uds. Seguramente Oscar Yanez estaria orgulloso por este articulo que ilustra una pagina de nuestra historia contemporanea ASI SON LAS COSAS

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  14. Me gradué de bachiller en Julio de 1967, la fiesta de graduación que iba a ser el sábado 29 se adelantó al 22 para que los padres de una compañera de clase que iban a viajar pudiesen acompañarla en esa importante fecha. Recuerdo que esa noche la prima de otra compañera estuvo bailando feliz al ritmo de las canciones de Los Darts, que animaron nuestra fiesta en el Colegio Humboldt, lamentablemente una semana después falleció junto a sus padres en uno de los edificios que se desplomaron en la zona de Palos Grandes, o fue en el San José, o en el Mijagual o, (creo que asi se llamaba) el Neverí.
    Por mi parte como regalo de graduación mis padres me dejaron ir a pasar un mes al litoral central donde la mamá de mi mejor amiga Marta, tenía una casa de 3 pisos en el pueblito de Anare.
    El 29 a las 8:05 pm estábamos acostadas en una terraza en el techo de la casa mirando el cielo estrellado y observando el paso de un satélite que cruzaba el firmamento, desde la carretera se oía ‘el molesto zumbido del motor de una gandola estacionada’ que extrañamente iba aumentando, cosa que comenté justo en el instante en que el ventanal por el que habíamos salido empezó a ‘batuquear’…tacatá tacatá tacatá…..cada vez mas fuerte y mas rápido. Nos pusimos de pie y Marta me sacudió por los hombros y me gritó “Terremoto! CORRE!”
    Bajamos los cuatro pisos casi sin pisar los escalones, corrimos tan rapido que nos dio chance de salir de la casa y quedarnos abrazadas a merced del capricho de la Naturaleza, junto a nosotras una cerca quedaria destruida por piedras que cayeron de un cerro.
    Fin de los 35 segundos de terror.
    Los ancianos de Anare comenzaron a decir que ahora vendría una ola gigante que nos barrería a todos y que nos ibamos a morir. Gracias a Dios no hubo tsunami.
    Sin celulares, ni teléfonos, había que esperar que alguien bajara de Caracas y dijese cómo estaba la vía. A las 4 de la madrugada nos despertó la mamá de mi amiga y dijo que había llegado un señor diciendo que el paso hacia Caracas estaba libre, regresábamos a la ciudad.
    Viaje espectral, al llegar a la zona del Macuto Sheraton las calles tenían grietas en el asfalto, había mucha agua y bomberos por todos lados.
    La heladería Tomaselli, donde tantas tardes de risas con amigos pasé parecía un sandwich, totalmente aplastada al igual que otros locales cercanos.
    La Mansión Charaima no se veía desde la vía, allí la tragedia era el peor de los infiernos.
    Al llegar a la capital todas las areas al borde de la autopista estaban atestadas de carros y gente durmiendo en colchones o sobre cobijas en la grama. Rostros en shock todavía a esa hora.
    Los relojes públicos que estaban en esa epoca en postes o fachadas, recuerdo clarito el de Telenorma cerca de Sears, estaban todos parados a las 8:05…TODOS.
    La llegada a mi casa está confusa, sólo recuerdo que había personas conocidas refugiándose por si venían réplicas.
    Yo tenía muchas ganas de llorar pero no lo lograba por la presencia de otros aparte de mi familia.
    Mis padres me dijeron que en las noticias durante la noche habían dicho que todo el Litoral estaba destruido pues el epicentro había sido cerca de la costa.
    Las noticias no paraban de fluir, el Sr Oscar Yanez informaba de la manera mas eficiente pero más cruda. Yo solo queria que mi mamá me abrazara pero ella estaba muy ocupada atendiendo a todo el mundo, mas los que seguían llegando.
    Finalmente ante la imagen del cadáver de un bebé vestidito con su monito de pijama y mostrado con todo detalle por el nombrado periodista yo exploté y gritando dije que ya basta de noticias, que ya no podía mas y me guindé a llorar, apenas acababa de cumplir 16 años.
    Aguantar las emociones a veces da la idea de que uno está bien y de que no necesita atención, ese arranque me desahogó y ya no recuerdo sino cosas imprecisas.
    A los tres meses de la tragedia tuve que pasar por Los Palos Grandes, y vi los restos de los edificios aún en el lugar en que habían caído, todavía se sentía olor a podrido. Era dantesco.
    Con los años he conocido personas que se salvaron de milagro, otras que presenciaron la caida de alguno de los edificios.
    Muchas personas durmieron por años con una ‘maletica’ hecha junto a la cama por si ‘habia que salir corriendo’. Las anécdotas son infinitas, los héroes y heroínas muchos, vivos unos y otros que no lo lograron.
    Se descubrieron muchas trácalas de construcción, donde estructuras sin permiso cayeron, donde material adulterado para ahorrar dinero acabó en ruinas.
    Hoy día quien construye toma eso en cuenta?
    Todo el que vivió esa experiencia no la olvidará jamás, el ruido, el caos, qué chiquitico se siente uno.
    Con las construcciones hechas en terrenos no aptos, con la falta de materiales de calidad y con la ausencia de escrúpulos y ética profesional desde años para acá, desde que se olvidaron de que esta es una ciudad sísmica……qué pasará si ocurre otro terremoto?
    Creo que la tragedia será de proporciones descomunales a menos que Dios ‘meta la mano’ y nos ayude.

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  15. Esa noche gran parte de Venezuela estaba concentrada en sus casa viendo el Miss Universo 1967, Mis Venezuela Mariela Pérez Branger estuvo a un punto de ganarlo, dicen las notas de aquellos tiempos que la chica se entero mucho tiempo después de todo lo que estaba pasando, recuerden que en esa época las comunicaciones eran muy irregulares.

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  16. Felicitaciones, mi padre que descansa en paz siempre me contaba, que ese día también iba por las escaleras de los bloques del 23 de enero el bloque 28, y sintió una sacudida y en vez de terminar de llegar a planta se devolvió por mi hermana mayor y mi tía que estaba con la niña, siempre lo contaba porque yo nací el 29 de julio claro no de ese año, y fue algo muy desastroso, él perdió amigos que vivían en los palos grandes.

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  17. […] Origen: La tragedia del Cuatricentenario […]

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  18. Buenas. Hace años una amiga de la universidad me contó que su tía se casaba esa noche del 29 de julio del 67. Casi a la hora del temblor se estaba vistiendo con su vestido de novia, al sentir el movimiento de la tierra la señora salio corriendo desnuda de su casa por las calles de Sarria, el abuelo de mi amiga la persiguió por tres cuadras con una toalla, como nota curiosa el tío de mi amiga cuando rememoraba el Terremoto decía que si la hubiese visto desnuda antes no se casaba 😂. Por el lado de mi familia, mi madre me cuenta que ese día iba a ser su acto de graduación como bachiller pero fue suspendido por las fiestas cuatricentenarias y a mi familia les agarro el terremoto en la sala de la casa en Antimano cuando veian un concurso de belleza por la televisión, mi madre comenta el horrible sonido que bramia de la tierra. Mi abuelo hizo que salieran de la casa a la calle y vieron las grandes grietas del pavimento. Gracias a Dios la familia estaba junta y sana. Mi padre me cuenta que solo llevaba como un mes en Caracas proveniente de los Andes, esta en compañía de sus hermanos mayores (uno de mis tíos era Jockey) por los previos de la carretera vieja de Los Teques, cuando sintieron el temblor los tres gochitos salieron corriendo. Agradezco a Dios que mi familia no se vio enlutada por ese acto de la naturaleza como otras. Paz a sus almas.

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    • Saludos Maya,
      Gracias por compartir con nosotros tus anècdotas durante este terrible suceso. Un abrazo

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      • Gracias por responder y así aprovechó para felicitarlos por su maravillosa labor. Aún quedan muchos casos que han impactado al pueblo venezolano y se han borrado de la memoria colectiva y su trabajo ayuda a conocerlos o recordarlos, según el caso. De estos casos me encataría leer su relato e investigación de la tragedia de Tejería, el accidente aéreo de Mérida por la responsabilidad de los pilotos allí fallecidos, el caso de los hermanos Faddoul, el de Linda Loaiza, el de Sabrina Contreras, la tragedia del parque La Llovizna, el del Inca Valero, el carro-bomba del CCCT. Igual estaré al pendiente del blog. Felicidades.

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  19. Aprovecho que hace unas horas se cumplieron cincuenta (50) años de esta tragedia, para felicitarles por este artículo tan completo, tan descriptivo y de tan agradable lectura. Es importante que las nuevas generaciones conozcan sobre este suceso que marcó la vida de quienes tuvimos la suerte o la desdicha de vivirlo. Yo tenía tan solo siete años, pero un evento como este nunca se olvida. Recuerdo que vivíamos en El Cafetal y en ese momento estaba en la cama de mis padres viendo Miss Universo con mi hermana de tres años. Cuando comenzó a temblar la cama se sacudió de tal manera que no pudimos salir de ella para correr, hasta que mi padre (QEPD) nos rescató. ¡Gracias nuevamente, un placer seguir su blog. Saludos!. 30/07/2017 (01:42 AM).

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