h1

La misteriosa muerte de Mediavilla 2

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

Pulse acá para volver a la primera parte

Martes 13 – El sepelio y los primeros rumores

A las 4 de la tarde del martes 13 de junio, familiares, amigos y compañeros de estudios de Jesús Enrique se congregaron frente a su tumba para darle la despedida final. Inconsolable, doña Teotiste Vallée se hallaba flanqueada por su nieta Carmen y por José Ramón Mediavilla, tío del finado. Hacia el lado donde se agrupaban los estudiantes un cuchicheo servía de telón de fondo al responso que en gesto grave pronunciaba el cura. Los periódicos de aquel día reseñaron la muerte del muchacho en la primera plana de sucesos, calificándola de misteriosa. La versión extraoficial que se dio sobre la posible causa de deceso apuntaba a una hemoptisis debido a la sangre que salía de su boca el día en que fue hallado.

El paraje en el que se encontró el cadáver y que se convirtió en destino de peregrinación fue visitado en la mañana del martes por algunos de los jóvenes que veían clases con Jesús Enrique, en un momento se les acercó un hombre de cabello negro y les dijo en tono enigmático:

– Yo se que pasó con Mediavilla, pero por ahora no puedo revelar nada.

Los chicos asombrados vieron al hombre dar media vuelta y alejarse sin más ni más después de haber soltado aquello. El relato de ese incidente era la causa del murmullo que se oía al fondo al momento del entierro. Otros rumores comentados allí irían viendo luz en la prensa en los días siguientes alimentando toda suerte de hipótesis.

La revuelta periodística

Caracas amaneció de fiesta el martes 14 de junio. El día anterior habían llegado desde México Eva Garza y el Charro Gil, verdaderos ídolos del público local. Una multitud alborozada los recibió en el aeródromo de Maiquetía y los acompañó en caravana hasta la capital donde tenían presentaciones pautadas en Radio Tropical y Ondas Populares. El Circo de los hermanos Atayde anunciaba el inicio de su temporada caraqueña 1944 con la presentación de la elefanta Clara y más de 100 artistas en escena. Entre las esquinas de Cují a Salvador de León un nuevo local era la delicia de los juerguistas: El Dancing – Restaurant Sans Souci.

Con la incipiente apertura democrática del gobierno medinista las protestas, quejas y reclamos de diversos sectores sociales estaban a la orden del día; campesinos y obreros demandaban mejoras y anunciaban huelgas; Luis Miquilena, líder sindical del sector autobusero proyectaba entregarse a la policía para cumplir un arresto de 8 días y el Consejo Supremo Electoral convocaba a la ciudadanía al proceso de obtención de la cédula electoral, requisito indispensable para participar en los comicios que estaban por venir: pasados unos días estallaría un escándalo por la supuesta participación de un alto dirigente del partido de gobierno (PDV) en la falsificación masiva de este documento.  

El caso Vallée Mediavilla amaneció enredado con la cantidad de rumores que se ventilaban en las calles, haciendo que la prensa se dividiera en dos bandos: Los que apoyaban la tesis del asesinato y los que defendían la de la muerte natural. A favor de la primera estaban Últimas Noticias y El Nacional y por la segunda se inclinaban El Tiempo y El País.

El titular de Últimas Noticias interrogaba en grandes tipos negros: “Fue asesinado el estudiante Vallet Mediavilla? (sic). El Nacional fue más allá para afirmar: “El estudiante Vallée Mediavilla fue muerto por estrangulación”. Por su parte el vespertino El Tiempo, aseguró a sus lectores: “Fue muerte natural la del estudiante Mediavilla” El País, vocero del partido Acción Democrática no se ocuparía del caso sino hasta el jueves 15 con una breve nota en contraportada en la que calificaba de fantasiosos a quienes asomaban la especie del asesinato.

Como dijimos en párrafos anteriores, el hecho de que los médicos forenses no determinaran con claridad la etiología de la muerte, dio lugar a especulaciones de todo tenor, animadas por la presencia de elementos que ciertamente llamaban la atención.

Aquella misma semana Últimas Noticias y El Nacional publicaron sendos reportajes en los que se reconstruían las horas finales de Mediavilla. Esos trabajos elaborados por los reporteros Manuel Ignacio Romero, Carlos Farrera, Raúl Domínguez y Juan Acosta Cruz se basaban tanto en declaraciones de familiares y amigos de V. Mediavilla como en la de vecinos de la zona en la que su cuerpo fue hallado. Por esa vía supieron que las últimas personas en verlo con vida fueron Ramón Illaramendi y María Nieves. Illaramendi estuvo con él hasta las 10 de la noche del sábado cuando lo dejo en compañía de la niñera de la Quinta Amarilla.

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

Esa información llevó a los periodistas a indagar en La Rotaria por lo que supieron del incidente del ladrón ocurrido ese día y de la posterior cacería del mismo hecha por dos desconocidos en un auto. Según la versión de todos los involucrados, la última cosa que vieron fue esa persecución; pero como luego no pasó ni se supo de más nada todos volvieron a sus respectivas camas. Al ser preguntada Julia Ramona sobre las características del sujeto que pasó corriendo a su lado, lo describió como un hombre joven y bien vestido, pero que iba descalzo. Un dato que llamó la atención era que aquel individuo vestía ropas similares a las de Mediavilla; más aún la sirvienta declaró que el domingo en la mañana halló en el corral una boina de las que usaban los estudiantes.

Ramón Illaramendi contó del encuentro que él y Mediavilla tuvieron con María Nieves y un “catire” que la acompañaba el sábado. Julia Ramona reveló que María Nieves estaba comprometida con un cabo del ejército del que no sabía el nombre. Esto dio pie a que se especulara con la posibilidad de que alguno de estos dos hombres: el “catire” por pretender a Maria Nieves o el militar por ser su novio actuara contra Mediavilla motivado por los celos. En uno de los reportajes se llegó a insinuar que fueron estos hombres los que persiguieron en el carro al muchacho aquella noche.

Otra cosa que se supo fue la denuncia interpuesta por Max Guevara ante la policía el sábado en la tarde. El domingo en la mañana, un amigo de Jesús Enrique, de nombre Pedro Delgado, al saber por su familia que éste no había dormido en casa fue a buscar a Illaramendi y al verlo le inquirió

– ¿No has visto a Vallée?

– No, pero vamos a la quinta que por allí deben saber.

Según la versión dada por los jóvenes tanto a la prensa como a los tribunales; fue el propio Max Guevara quien los atendió en la puerta y ante la pregunta, respondió con cierta sorna:

– No lo hemos visto. Él penetró anoche en la casa y yo llamé a la policía, si quieren encontrarlo busquen por esos montes que por allí debe andar huyendo.

Aquella ladina respuesta hizo pensar a más de uno que Max Guevara, ante la afrenta de que un hombre pasara clandestinamente a su casa para tener relaciones con una de las mujeres del servicio, planificara su cacería y muerte pagando a un par de sujetos para que eliminaran aquella molestia a su honor.

Las conjeturas en torno al “catire” y al cabo cesaron cuando se supo que el primero no era otro que el mismo Alfredo Álvarez, vecino de Guevara, quien al momento del incidente fue visto en su ventana haciendo coro a los gritos, en ningún momento salió de allí y como el resto de los presentes se fue a dormir cuando cesó el motivo de la alarma. El cabo quien respondía al nombre de Luis Venegas estuvo toda esa noche cumpliendo arresto disciplinario en el cuartel de La Planta. Sin embargo, antes de que eso quedara establecido ante las autoridades, se dijo que Venegas había desertado del ejército el sábado en la noche para desaparecer de la faz de la tierra, especulando el periodista sobre la razón que podía haber tenido el militar para abandonar ilegalmente el servicio.

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

Llamó la atención de todos, la aseveración de Julia Ramona en torno a que vio salir al muchacho descalzo, pues su cadáver tenía los zapatos puestos. La boina encontrada por ella en el corral de la casa fue incautada días más tarde por el juez Ardila en una visita de inspección que hizo a la casa.

El día 15 el periodista Raúl Domínguez decía estar enterado de algunas características que presentaba el cuerpo de Mediavilla, entre ellas resaltaba la presencia de una herida de unos 9 centímetros aproximadamente en la región carotidea. Aquello hacía pensar que alguien trató de ahorcarlo y en la lucha resbaló la mano produciendo la herida probablemente con la uña del pulgar izquierdo. Juan Acosta Cruz de El Nacional, habló de la misma herida, calificándola de “extensa”, pero la atribuyó a un puñal. En su nota decía que el cadáver presentaba violentos indicios de estrangulamiento (el nudo de la corbata apareció empequeñecido y muy apretado, como que alguien usara la prenda a modo de arma homicida), ambos periodistas citaban como fuentes a estudiantes, compañeros del finado, que estuvieron presentes en la autopsia.

Un día después el vespertino El Tiempo publicó la versión del doctor Cabrera Suárez en torno a aquellas aseveraciones, el médico forense entre risas aclaró: “Esa cortada se la hice yo porque en una autopsia el bisturí recorre desde un lado de la cara hasta el estomago”. Aprovechó para ratificar que en la exploración hecha por ellos, no encontraron ni externa ni internamente ningún indicio de que el cuerpo fuera violentado. Desmintió además de manera categórica que estudiantes estuviesen presentes en la autopsia. “Solamente tres médicos forenses estuvimos presentes, yo que practiqué la autopsia y dos de mis colegas. La diligencia se realizó en el mayor secreto. Quien diga que asistió ha mentido”.

En su edición de ese día, El País rechazó por especulativas y fantasiosas las versiones sobre las causas de la muerte de V. Mediavilla dadas por Últimas Noticias y El Nacional. En una breve nota el matutino publicó que Mediavilla sufría desde niño de una afección arterial (esto sin establecer de qué fuente provenía la información). Esa misma afección, según el periódico, fue la que impidió que el estudiante presentara en el momento debido el examen de Anatomía. “De ello se colige que pudo morir de un choque nervioso en el matorral donde apareció su cadáver, luego de haber corrido el trecho que dista de la quinta en la cual fue sorprendido en amoríos con una sirvienta”.

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

El caso Mediavilla pasa a otro tribunal

Hasta ese momento los 4 periódicos solo coincidían en algo, todos afirmaban que las primeras diligencias del caso no fueron evacuadas de forma eficiente por culpa del bisoño juez de parroquia que sumariaba el caso. A ello se debió que el informe forense pasara al expediente sin haber establecido de manera clara y fehaciente la causa de la muerte, indivisos en este punto, los rotativos solicitaban que el proceso fuera asumido o por el Juzgado Primero de Instrucción o por el Segundo de Primera Instancia en lo penal. El día 15 de junio los doctores Jesús Enrique González y Hugo Ardila Bustamante, de primera y segunda instancia respectivamente solicitaron al bachiller Torrealba que entregase las actas, con lo cual concluyó la actuación del juzgado de parroquia. Ese día también entró en escena el Juez Reyna Morales quien llegó al caso por instrucciones del juzgado penal.

Al concluir la primera semana de investigaciones solo se tenía en claro lo siguiente:

1.- La persona que rondaba la Quinta Amarilla el sábado en la noche y que fue confundido con un ladrón era el estudiante Mediavilla. Lo que no se sabía era si estaba allí a pedido y con conocimiento de María Nieves o había ido por su cuenta para tratar de llamar la atención de la muchacha.

2.- Ni el señor Álvarez ni el cabo Venegas habían tenido que ver en el asunto. El día 20 de junio Luis Venegas fue conducido por un superior ante el juez Ardila para que rindiera declaraciones.

Entre los puntos oscuros para las autoridades estaban:

1.- ¿Quiénes persiguieron aquella noche a Mediavilla y qué pasó? ¿Lograron darle alcance y matarlo a golpes o el muchacho pudo huir para luego exhausto caer muerto en los predios de la Quinta Reinaldo?

2.- La causa de la muerte del muchacho

3.- ¿Por qué fue visto salir de la quinta descalzo para luego aparecer muerto con los zapatos puestos?

Entre una cosa y otra fueron apareciendo una enorme cantidad de testigos, cada uno con una versión distinta de los hechos, pero apuntando siempre al asesinato. La mayoría chiflados o personas con deseos de figurar en los medios. En este punto se llegó al colmo de presentar ante el juez a un hombre que prometía aportar una prueba definitiva para la resolución de caso y una vez en la sala dijo ser un iluminado que tuvo la revelación de la verdad en un sueño. Indignado, el juez Ardila ordenó que el testigo fuera retirado del tribunal. Otro de los testigos presentados por la prensa fue el niño Ventura López, quien aseguraba haber visto a un grupo de hombres sacar de una casa vecina el cuerpo de Mediavilla para llevarlo a un lugar donde lo colgaron de los pies para luego practicar brujería. La versión de este infante de apenas 7 años fue avalada por los reporteros de Últimas Noticias quienes insistían que las autoridades debían interrogarlo. La insistencia fue tal que la madre del muchacho se presentó ante el doctor Ardila Bustamante para pedirle que no le creyeran al niño porque era “demasiado mentiroso”.

Posteriormente se presentó a declarar un sujeto de nombre Ramón Antonio Canelón que aseguró haber visto cuando perseguían a Mediavilla, lo que declaró este señor al juez quedó en el misterio del sumario. Y tanto él como la otra decena de personas que decían haber visto algo la noche del sábado 10 de junio, desaparecieron con el tiempo. Uno que más nunca apareció fue el misterioso hombre de cabellos negros que aseguró a los amigos de V. Mediavilla que tenía información sobre las condiciones de su muerte.

 Max Guevara señalado

El viernes 16 de junio Últimas Noticias encabezó su contraportada con un enorme titular: “La detención de Max Guevara y del cabo a quien se cree complicado en la misteriosa muerte del estudiante Vallet Mediavilla, se presume fue dictada ayer por el juez instructor del sumario”. Ese mismo día, Guevara protestó ante un grupo de periodistas contra lo que consideraba falsas imputaciones y desmintió que pesara sobre él un auto de detención. En una larga exposición, el dueño de la Quinta Amarilla alegó que no tenía absolutamente nada que ver con el caso del estudiante y pidió respeto a la prensa:

– Aún cuando soy suficientemente conocido como hombre culto y de buena conducta en la sociedad – expresó Max Guevara – las publicaciones periodísticas de estos últimos días en las cuales se llega a expresar que se presume fue dictado ayer un auto de detención contra mí, me colocan en el caso de protestar de la manera más enérgica y categórica contra una campaña de prensa injustificada respecto de un simple particular como yo, quien no ha tenido relación alguna con el fallecido, ni tiene por qué verse agredido en su reputación en virtud de la muerte de dicho joven. Si ser vecino del lugar donde aparece muerto un individuo, lo somete a uno a los ataques de la prensa, entonces no es posible vivir como hombre de bien”.

La declaración de Max Guevara solo fue publicada por El Tiempo.

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

Ardila en la quinta

 Poco después de oírse el timbre, se abrió el postigo y por allí asomó parte del rostro trigueño de María Nieves. La chica preguntó al caballero que tenía en frente quién era y en qué podía serle útil.

-Buenas tardes señorita, soy el doctor Hugo Ardila Bustamante y vengo a hacer una visita de inspección relacionada con la muerte del estudiante Vallée Mediavilla.

-Disculpe usted señor, pero tengo orden del patrón de pedir identificación a toda persona que venga.

Algo incomodo con aquello pero en tono comprensivo, Ardila retrocedió un paso, hurgó en el paltó y sacó su credencial para entregarla a la criada. Visiblemente nerviosa María Nieves tomó el documento y volvió al interior de la casa. Pocos minutos después pidió al juez y sus acompañantes que pasaran. Los periodistas, que revoloteaban siempre en torno a Ardila tuvieron que quedarse afuera a esperar. En aquella casa no querían a nadie de la prensa.

La visita se concretó a interrogar a las criadas y a revisar el lugar en el que Julia Ramona se topó con Mediavilla. Hora y media después el secretario del juzgado entregó a cada una de las mujeres citaciones formales a la sede del tribunal.

El sábado la prensa insistía en sus críticas a los médicos forenses y pedía que el cuerpo de Mediavilla fuera exhumado y reexaminado para zanjar de una vez por todas las dudas respecto a su muerte. Se asomó la posibilidad de que la diligencia fuera ordenada por el juez Ardila. La controversia entre medios seguía, adquiriendo tintes sarcásticos: Los periodistas de El País y El Tiempo acusaban a los del Últimas Noticias y El Nacional de estar animados por un espíritu folletinesco y de sacar conclusiones delirantes propias de personas intoxicadas por lecturas detectivescas. Aquellos respondían alegando que su único interés estaba en ayudar a establecer la verdad de los hechos y para ello seguían llevando a los tribunales a cuanta persona aparecía por las salas de redacción asegurando tener pruebas del asesinato.

El lunes 19 El Tiempo explica la línea editorial que sigue en torno al caso, indicando que como medio de comunicación no tiene interés alguno en acusar ni defender a nadie pues no es un juzgado.

Testigos al tribunal

El martes 20 estuvo movido el tribunal, aquel día se presentó voluntariamente a declarar el señor Pedro García, conductor del auto en el que persiguieron a Mediavilla. Alegó que no había ido antes pues no pensó que el asunto llegara a tener tales ribetes. Dio su versión de lo que ocurrió la noche del sábado 10, desmintiendo que en algún momento él y su acompañante dieran alcance a Mediavilla. Una semana después García regresaría a declarar junto a Oscar Canino. A las tres de la tarde de ese mismo día se presentó el cabo Luis Venegas y en la noche declararon los médicos forenses.

El miércoles 21 tocó el turno al doctor Elías Toro, Vicerrector de la Universidad Central de Venezuela, quien reveló que la noche antes de la autopsia acudió a la morgue para hacer una somera revisión del cuerpo de Mediavilla y que en la misma no llegó a apreciar ninguna señal de violencia. Un mes después apareció el bachiller Carlos Amaya Conde quien aseguraba haber acompañado al vicerrector en aquella visita y que él si pudo apreciar heridas superficiales en la cara y el cuello. – La cara presentaba edematosis cianótica y en su cuello y boca había gran cantidad de larvas. – Dijo – Conocí a Vallée y tengo la seguridad de que nunca padeció de enfermedad alguna que pudiera ocasionarle la muerte. Creo que se trata de un asesinato. Su declaración pasó a formar parte del ya voluminoso expediente.

Al final de la tarde, las autoridades revelaron su intención de citar a directores y periodistas de los medios que venían publicando informaciones sobre el caso con la intención de que aclararan el origen de cada una de ellas. Al día siguiente acudieron Pedro Beroes, director de Últimas Noticias y Antonio Arraiz, director de El Nacional. Antes de ellos, en horas de la mañana tocaría al turno a María Nieves. Un día después acudirían los periodistas Raúl Domínguez y Juan Acosta Cruz.

Al salir del tribunal, María Nieves quien vestía blusa blanca y falda larga lisa fue abordada por los periodistas que recibieron de su parte una filipica.

– Ustedes los periodistas me tienen fastidiada de tanto preguntarme. Estoy cansada de decirles que yo no sé nada de este zaperoco que se ha formado. Ese estudiante no tenía nada conmigo, yo sabía que él estaba enamorado de mí, pero nunca llegué a aceptar las proposiciones que me hizo. Si se metió en la casa donde trabajo fue porque quiso. El único hombre con el que yo tengo que hacer es con Luis Antonio Venegas, y hasta al pobre han querido meterlo en este lío sin tener nada que ver. Los que más le pido a Dios es que todo esto se termine porque ya estoy obstinada de dar declaraciones.

Días más tarde el cabo Luis Venegas aceptó una invitación del periodista Carlos Farrera para conversar sobre el caso y en torno a una humeante taza en un cafetín del centro dijo lo siguiente sobre María Nieves:

– Llevo relaciones con ella desde diciembre del año pasado cuando vivía en una quinta ubicada frente al cuartel de La Planta. En todo este tiempo estoy seguro de que ella me ha sido completamente fiel. Es verdad que ella ha sido cortejada por algunos estudiantes y hasta militares, pero nunca les ha hecho caso. Ella me escribe al cuartel y me dice que no conoció al estudiante, que la noche del sábado 10 él la saludó y ella por educación le dijo adiós. En sus cartas me jura que no sabe nada de la muerte que se investiga.

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

La semana de declaraciones cerraba con broche de oro. El viernes 23 las calles del centro de la ciudad se vieron abarrotadas de curiosos ante la inminente llegada de Max Guevara al tribunal. Un forastero hubiera pensado que aquel hombre de traje costoso y cabello engominado era algún latin lover del cine criollo acompañado por una delirante multitud de fans. Embutido en la muchedumbre Maximiliano Guevara avanzaba de a poco hacia la puerta del juzgado hasta que logró entrar. Impertérrita, la gente esperó a las afueras hasta que el hombre salió de nuevo a las calles.

Max Guevara miraba en derredor como buscando algo hasta que dio con los reporteros de El Tiempo y El Heraldo, se acercó a ellos y los invitó cordialmente a tomarse algo en la fuente de soda Rialto, ubicada por cierto en el mismo edificio donde estaba la sede de Últimas Noticias. La multitud acompañó en procesión al testigo del día y a los reporteros hasta las afueras del local, era tanta la gente que tuvo que intervenir la policía para despejar un poco la zona. Ya cómodamente sentado reveló a los periodistas algunas cosas:

– Me mudé de la Quinta Amarilla porque me resultaba muy incomodo habitar la casa frente a la cual se encontrara el cadáver de Vallée, pero dejé allí al servicio a disposición de las autoridades. No he despedido a María Nieves para facilitar las investigaciones y espero la pronta solución de este caso del que sé que no saldré afectado pues confío en que la decisión final sea producto de una investigación seria -. Concluida la conversación con la prensa, Guevara esperó por un carro que iría a recogerlo, al llegar éste abandonó la fuente de soda y con su ida el nudo de gente que colmaba las calles empezó a desatarse dando paso a la relativa tranquilidad cotidiana.

Max Guevara agrede al director de El Nacional

Pasadas las 4 de la tarde del miércoles 28 de junio, un auto estacionó en la esquina de La Pedrera justo al lado del edificio donde funcionaba la redacción de El Nacional. De él descendieron Max Guevara y dos desconocidos. Los tres se limitaron a quedarse allí como esperando a alguien. Al poco rato fueron divisados desde lo alto por un reportero que avisó a los demás de la presencia de Guevara en actitud sospechosa.

Miguel Otero Silva, Jefe de Redacción, pensó que el motivo de la presencia del hombre en aquel lugar podía obedecer a la intención de hacer un reclamo a Juan Acosta Cruz, reportero que cubría el caso, así que decidió bajar a la calle con Acosta para ver qué pasaba; pero al verlos Guevara saludo con mucha amabilidad al periodista.

– ¿Qué hubo amigo, cómo está?

Al ver aquello, Otero Silva y Acosta entraron al botiquín de La Pedrera a tomar una cerveza para luego regresar al trabajo, descartando la posibilidad de que los sujetos estuviesen allí para agredir a Acosta. Sin embargo continuó la vigilancia y pudieron ver cuando Guevara y los dos hombres entraron al bar. Al final concluyeron que su estadía en la zona debía ser una coincidencia.

Poco después de las 7, Antonio Arraiz, director del matutino, acompañado de su amigo Isaac Pardo abandonó el edificio. Al llegar a la esquina fue abordado por Max Guevara quien sin preámbulos preguntó:

– ¿Por qué me nombra usted en su periódico?

– Si lo hemos nombrado es porque usted mismo le dio unas declaraciones ayer a uno de nuestros reporteros. Nosotros no tenemos ningún interés en nombrarlo…

Sin dejar que completara la frase, Guevara le lanzo un puñetazo al rostro que Arraiz logró esquivar. El doctor Pardo sujetó a Max Guevara y entre el griterío y el forcejeo apareció el agente de policía 771 para detener a los involucrados en el escándalo. Los hombres que acompañaban al dueño de la Quinta Amarilla pusieron pies en polvorosa cuando vieron venir al guardia. Arraiz, Guevara y Pardo fueron llevados a la sede de la Comandancia General donde fueron presentados ante el jefe de investigación, Ovalles Olavarría quien dispuso que el caso fuera ventilado en la Jefatura Civil de Catedral. En el trayecto entre Pedrera y el cuartel de policía, Guevara gritó: – He debido matar a ese desgraciado – para agregar colérico – Y si quieren publíquenlo.

Rato después, el Jefe Civil Celio Aranda los puso a todos en libertad con la condición de presentarse al día siguiente ante el Gobernador para terminar de aclarar lo sucedido. El hecho de que Guevara fuera puesto en libertad, siendo como era el agresor, generó indignación en la prensa, sin embargo fue revuelo de un día.

El viernes 30 al reseñar la comparecencia de Arraiz y Guevara ante al gobernador Laureano Vallenilla Lanz, Últimas Noticias informó que el asunto se dirimió cuando Max Guevara expresó estar apenado. Según el periódico, éste habría dicho: – Estoy apenado con lo sucedido, pero creo que esto tuvo su origen en el estado de nervios en que vivo. No tengo nada personal contra el señor Arraiz -.

Ese mismo día Guevara envió una carta al director de El Tiempo desmintiendo aquella información. En la misma manifestaba estar sorprendido con la publicación de aquella especie a la que calificó de absolutamente falsa. Según Guevara, jamás dijo estar apenado con lo sucedido y mucho menos aquello del estado nervioso. Para él aquello no era más que otro aspecto de la campaña de difamación que en su contra sostenía “cierta prensa”.

Tomemos nota acá de la frase de Guevara al momento de ser detenido: “He debido matar a ese desgraciado”. ¿Se refería al estudiante Mediavilla? De haberse referido a Arraiz a quien tenía enfrente hubiese dicho “A este” en lugar de “A ese”. Recordemos que el mismo día de la muerte del muchacho, Guevara acudió a denunciar que un hombre entraba clandestinamente a su casa por las noches. Sobre este punto fue citado a declarar en varias ocasiones el jefe de investigación de la Comandancia General de Policía, señor Ovalles Olavarría pero jamás se supo en público nada respecto a lo que informó al tribunal debido al secreto sumarial y al absoluto mutismo en el que el jefe policial se sumía cuando estaba frente a la prensa.

Una de las cosas sobre la que se especuló siempre era sobre la posibilidad de que Guevara, estando en conocimiento de las incursiones nocturnas de Vallée Mediavilla decidiera ponerle una trampa para cazarlo y darle una lección; pero si eso fuera así ¿para que acudir ante la policía a consignar una denuncia? Eso solo lo dejaría automáticamente como sospechoso al momento de producirse la agresión contra el muchacho.

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

Los Jueces

El expediente del caso Vallée Mediavilla fue sustanciado por cuatro tribunales. El proceso empezó con el Juzgado de Parroquia y continuó con la intervención de los de Primera y Segunda Instancia, apoyados por el Segundo de Instrucción. Al momento de entregar lo que llevaba del sumario, el bachiller Miguel Torrealba, Juez de Parroquia manifestó a los medios que él no había detenido a nadie pues carecía de pruebas suficientes para hacerlo. Días más tarde, el 12 de julio de 1944, el Juez Ardila Bustamante diría lo mismo: – No hay detenidos porque en el sumario no hay pruebas contra nadie – Y aprovechó para pedir a los reporteros un manejo más serio y responsable de las informaciones, pues así como estaban actuando eran presa de personas con afán de figuración, que decían cualquier cosa con tal de ser nombrados en la prensa. Se proponían como testigos claves y una vez que estaban en el juzgado se retractaban, generando serias dilaciones y creando en la opinión pública un clima nada favorable a la percepción real del trabajo hecho por los investigadores y las autoridades judiciales.

Una llamada misteriosa anuncia la muerte del estudiante

Pese a aquel exhorto el caso siguió complicándose. El 18 de julio José Ramón Mediavilla, tío del estudiante, aseguró al reportero Raúl Domínguez que un día antes de ser hallado el cuerpo, recibió una misteriosa llamada telefónica informándole que su sobrino había sido asesinado:

– ¿Quién habla?

– Un amigo de la familia.

– Dígame en qué puedo servirle.

– Quiero informarle que a su sobrino Jesús Enrique lo han asesinado.

Molesto con lo que creyó una broma pesada, José Ramón colgó el auricular. No quiso prestar más atención a aquello pues unos meses atrás un amigo bromista lo llamó para decirle que a su padre lo había matado un automóvil; solo que al querer volver a lo que hacía, el timbre del teléfono volvió a sonar, al tomar la llamada, oyó la misma voz que le repetía.

– A su sobrino Jesús Enrique lo han asesinado.

Ante la insistencia, el hombre decidió averiguar qué pasaba, así que fue hasta el Puesto de Socorro de la esquina de Salas, para ver si no habían llevado a Jesús Enrique, allá le informaron que no había ingresado nadie con ese nombre. De Salas se fue al Valle donde tampoco encontró nada. Regresó a casa, y según su versión no fue sino hasta el lunes en la tarde que se enteró del hallazgo en La Rotaria del cadáver de su sobrino.

Otro elemento más para un sumario que a fuerza de tiempo, rumores, testigos falsos y versiones contradictorias comenzó a languidecer.

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

Cambia, todo cambia

Mientras el expediente del caso V. Mediavilla se retiraba a dormir el sueño de los justos, Venezuela y el mundo cambiaban. Pasarían las navidades de 1944 sin que doña Teotiste supiera con certeza qué había pasado con su nieto.

En Europa y Asia la ofensiva final de los aliados ponía fin a una guerra que se llevó por delante a más de 60 millones de almas; en Venezuela, Yolanda Leal fue elegida, en los primeros comicios populares, universales, directos y secretos de nuestra historia republicana como Reina de la VII Serie Mundial de Béisbol Amateur; en Santiago de Chile se celebró el Primer Congreso Panamericano de Criminalística en el que el delegado de Venezuela presentó con éxito la ponencia sobre la identidad obligatoria; el 18 de octubre de 1945, el presidente Medina era derrocado por un grupo de jóvenes oficiales en alianza con líderes de Acción Democrática y el 2 de noviembre el nuevo gobernador de Caracas, doctor Gonzalo Barrios, decretaba la intervención de las oficinas y talleres del diario El Tiempo, con lo que ponía fin a su existencia.

Durante todo este lapso el expediente había subido hasta la Corte Superior en lo Penal en donde ordenaron bajarlo al juzgado primero de instrucción, a cargo del doctor Jesús Enrique González, para una revisión exhaustiva. No fue sino hasta el 14 de diciembre de 1945 que el caso volvió a la palestra pública cuando El Nacional publicó el siguiente titular: Sensacionales Investigaciones en la Revisión del Caso Vallée Mediavilla. La entrada o volanta informaba: Oscar Canino y Pedro García fueron trasladados a la avenida La Paz, donde se efectuó una reconstrucción del suceso.

La reconstrucción

Esto abría otra etapa de investigaciones y comparecencias que darían un vuelco temporal al asunto. Los jefes policiales que dos años atrás se encargaron del caso ahora eran presos políticos de la Junta Revolucionaria de Gobierno. Las nuevas pesquisas estaban en manos de los detectives Gonzalo Contreras Vito y J.M. Villavicencio de la Oficina de Investigación Nacional. Lo primero que hicieron estos oficiales por orden del juez González, fue una reconstrucción de la escena final de los hechos ocurridos la noche del sábado 10 de junio de 1944, vale decir la persecución. Para ello citaron en calidad de testigos a los señores Oscar Canino y Pedro García. Usando el mismo vehículo en el que persiguieron al estudiante se realizaron distintas pruebas, tomando en cuenta los detalles aportados por los testigos. Un joven detective de la Oficina de Investigación hizo el papel de Mediavilla y otros dos los de García y Canino; para desgracia de éstos las pruebas determinaron que llevando el carro de la tercera a la segunda velocidad y acelerando al mismo tiempo era imposible que no hubiesen dado alcance al perseguido antes de llegar a la esquina de la quinta Reinaldo. Los dos hombres fueron interrogados por horas y en todo momento sostuvieron su versión: “Jamás dimos alcance a la persona que perseguíamos pensando que era un ladrón”.

Tres días más tarde, el 17 de diciembre de 1945 se anuncia la aparición de un nuevo testigo importante, uno que hasta ese momento no figuraba en el sumario pese a haber estado presente en el momento de la persecución: La testigo no era otra que Josefina Pérez, la mujer que conversaba con Canino cuando éste vio salir a Mediavilla de la maleza para arrancar a correr por la avenida La Paz. Las contradicciones entre las declaraciones de Josefina y las de los perseguidores los terminarían de poner en aprietos. García y Canino aseguraban que culminaron la persecución un poco más arriba de la quinta Reinaldo, para luego volver a La Paz, mas Pérez afirmó que nunca los vio regresar allí.

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

Pulse la imagen para verla más grande

Se va otro año sin decisión judicial

Finalizando el año se anuncia a la fanaticada deportiva que el 6 de enero de 1946 daría inicio a la primera temporada de béisbol profesional. La disciplina que hasta ese momento había estado semi organizada y sin rumbo claro ahora se acogería a los reglamentos internacionales, de acuerdo a la decisión adoptada en el Congreso Técnico de Panamá. La Liga Profesional de Béisbol (hoy LVBP) sería el ente directriz y los equipos que participarían en la primera justa serían el “Cervecería Caracas”, los “Bucaneros del Magallanes”, “Sabios del Vargas” y “Patriotas del Venezuela”.

El caso de la misteriosa muerte de Vallée Mediavilla seguía sin decisión alguna pero con nuevas investigaciones que prometían arrojar resultados definitivos. El 24 de enero de 1946 la Oficina Central de Investigaciones llevó a María Nieves, a Julia Ramona Pérez y a Oscar Canino de regreso a la Quinta Amarilla para realizar un careo de testigos. Allí tendrían que “decir punto por punto cómo sucedieron los hechos que precedieron al hallazgo del cadáver”.

Según la versión que da El Nacional de ese día, María Nieves habría reconocido ante los detectives que sí estaba al tanto de la presencia del estudiante en los alrededores de la casa y que incluso había hablado con él por una ventana. Aseguran que la muchacha se mostraba serena, al contrario de Canino que aparecía vacilante y nervioso. Julia Ramona coincidió con las declaraciones dadas por la niñera en torno a la forma en la que el estudiante emprendió la huída.

El 31 de enero este mismo periódico comunica la detención de Canino y su traslado a la cárcel modelo de Caracas, especie que resultó falsa. En aquella misma edición aseguraban haber sido informados (sin citar fuentes) de que María Nieves confesó ver cuando García y Canino descendieron del auto para apresar a Mediavilla.

Sin embargo no sería sino hasta el 9 de junio de 1946 cuando el tribunal primero de instrucción dictaría auto de detención en contra de Oscar Canino y Pedro García por homicidio involuntario. Un día después se supo que entre las informaciones claves para proceder a la detención estaba una muy importante dada por Julia Ramona Pérez y que no se había atrevido a dar antes por temor a represalias. La mujer reveló que el sábado 10 de junio, atisbando por una ventana pudo ver a unos hombres que conducían el cuerpo de Mediavilla hacia el matorral donde luego sería encontrado, según la mujer, a pesar de que la noche estaba oscura pudo distinguir claramente a los sujetos 15 minutos después cuando abandonaban el matorral en el que dejaron el cuerpo que transportaban.

Preso Max Guevara

El primer día de agosto de ese año, el doctor Julio Rosales, juez primero de primera instancia en lo penal confirmó el auto de detención de Canino y García, ordenando además detener a Max Guevara y a un agente policial llamado Federico Antonio Puente, quien según testigos había perseguido también a Mediavilla, la noche en que murió. La decisión se basaba en que se pudo confirmar que Guevara había consignado una denuncia en la Comandancia General de Policía, diciendo que un sujeto merodeaba con frecuencia su casa. Lo que se presumía era que Guevara habría pagado al policía y los otros dos hombres ya presos para que le dieran cacería al intruso. Estos habían cumplido la encomienda con la mala suerte de habérseles pasado la mano en el castigo, terminando éste en homicidio involuntario.

Decisión final, misterio eterno

El 25 de septiembre de 1946 la Corte Superior en lo Penal respondiendo a una apelación de los abogados defensores revocó los autos de detención de Pedro José García, Oscar Canino, Maximiliano Guevara Pietrantoni y Federico Antonio Puente por considerar que no había suficientes elementos probatorios en su contra. La causa de la muerte del estudiante Mediavilla conseguía de este modo una definitiva decisión judicial pero se condenaba a ser un misterio Ad æternum. 

La misteriosa muerte de Jesús Enrique Vallée Mediavilla

Volver a la Portada del Blog

Síguenos en Twitter

Anuncios

19 comentarios

  1. Excelente historia ¡ Como siempre¡ muy detallada y precisa en los hechos ocurridos. Gracias por tomar en cuenta mi sugerencia.

    Me gusta


  2. Excelente trabajo de investigación! Entiendo por qué demoran en publicar los artículos por el tiempo que invierten en realizarlos. Imagino la cantidad de sucesos y historias perdidas de nuestro país que existirán tan interesantes como las que aquí están ya publicadas. Saludos y adelante con su trabajo! En espera de próximas publicaciones!

    Me gusta


    • Saludos Manuel,
      Gracias por tu comentario, la verdad es mucho el volumen de información que manejamos de los casos que a veces hacen difícil las publicaciones, pero es un gran compromiso el que tenemos con todos ustedes que cada semana nos esperan. Es muy placentero el recibir de su parte las sugerencias, los comentarios y palabras de estimulo. Un abrazo

      Me gusta


  3. Me permito sugerirles si podrían realizar un artículo relacionado con los al rededores de la zona de las cuadras de la casa de El Libertador. Trabajo en el centro de Caracas, precísamente cerca de esa zona y cada día que camino por la esquina de El Chorro, La Hoyada y cuadras adyacentes al casco histórico de Caracas, Imagino cómo habría sido toda esta zona donde vivieron tan grandes e insignes personajes de nuestra historia, como lo fue el mismo Libertador, entre otros, y da tristeza ver en lo que terminaron convertidas en burdas piñaterías muchas casas que seguramente encerrarán historias increíbles, valiosas y más que interesantes. Haciendo un ejercicio mental tipo película “Volver al Fururo” en referencia a toda esta zona, uno se detiene a pensar si resucitaran todas esas personas que hicieron vida en estos sitios durante y después de la colonia y entradas las décadas de los 20, 30 y 40, qué sentirían y pensarían al ver semejante desastre e involución. Ver, por ejemplo, en lo que paró el hotel León de Oro aún cuando haya sufrido “daños” cuando el terremoto del 67 y terminó en ruinas. Igualmente de la zona que desapareció para darle paso a la avenida Bolívar el al Centro Simón Bolívar. Muchas gracias!

    Me gusta


  4. saludos al equipo ,muy buena la investigaciones delos hechos felicitaciones y espero que sigan asi dios los cuide

    Me gusta


  5. ¡Que impactante historia! en verdad que cada vez que leo este blog, siempre quedo con ganas de leer mas, y me siento transportado a los albores de una época insigne para nuestros abuelos o padres… Gracias por mantener esa pasión en los temas que despiertan en mi muchísimo interés y esa “hambre” de seguir leyendo su blog. Éxitos en esta nueva etapa y espero con ansias las nuevas lecturas.

    Abrazos para uds.!

    Me gusta


    • Saludos Joel,
      Gracias por tu comentario, es para nosotros también emocionante investigar todos esos sucesos de nuestra historia contemporánea que rápido pasa al olvido con tanto volumen de información con que contamos en esta era tecnológica.Esperamos sigas disfrutando de los casos de Crónicas del Tánatos. Un abrazo.

      Me gusta


  6. Un gran abrazo! Su pagina es asombrosa, da gusto leer sus articulos, son absolutamente adictivos. Queria sugerirles si podrian incluir leyendas Venezolanas como los Ceretones, el Silbon, la Sayona y demas espantos del folklore nacional en un apartado de terror o misterio. Muchas gracias por brindarnos una ojeada a nuestro pasado y a nuestra historia.

    Me gusta


  7. Es lamentable que este asesinato no haya sido descubierto, en esa época no había ningun adelanto para descubrir este tipo de crimen, según tengo entendido este suceso provocó gran escandalo y nunca se supo qué realmente pasó

    Me gusta


  8. Excelente trabajo de investigación, me encantan todas tus investigaciones y espero seguir leyendo sobre tus trabajos y esperando que publiques nuevos ya que lo he leídos todos, me gusta por ser hechos de la vida real gracias.

    Me gusta


    • Hola Odalis, gracias por gentil comentario. En la actualidad estoy resolviendo algunos problemas de salud que me han impedido continuar el ritmo de trabajo que exige esta publicación, sin embargo hemos estado preparando poco a poco el nuevo material y esperamos tenerlos listos pronto. Te enviamos un cálido abrazo y los mejores augurios para ti y tus seres queridos.

      Me gusta


  9. Buena investigacion no sé ni estoy seguro de ser familia lejana de Jesús Enrique, mi nombre es Jesus Mediavilla y me pareció muy interesante la publicación, lastima que no exista un culpable de su muerte según lo expuesto allí. Más claro no canta un gallo, les felicito por hacer de este caso parte de su trabajo.

    Me gusta


  10. FELIZ NOCHE, ME CONFIESO UN SEGUIDOR EMPEDERNIDO DE ESTAS CRONICAS, HACE MUCHOS AÑOS MI PADRE COMENTABA MUCHO SOBRE ESTE CASO DE JESUS ENRIQUE MEDIAVILLA , MI PADRE NACIO EN 1.921, Y PARA LA EPOCA VIVIO EN CARACAS , LES FELICITO POR TAN EXCELENTE TRABAJO INVESTIGATIVO, LA VERDAD QUE LA NARRATIVA Y LA COHERENCIA EN EL TEXTO, HACEN QUE EL LECTOR QUIERA LEER Y LEER, PARTICULARMENTE EL LIBRO CUATRO CRIMENES, CUATRO PODERES, LO HE LEIDO CUALQUIER CANTIDAD DE VECES Y VUELVO A LEERLO CON LA MISMA INTENSIDAD CADA VEZ MAS, HAY UN CASO EN ESPECIAL QUE QUIZA LES SEA DIFICIL ENCONTRAR UNA BIBLIOGRAFIA Y ES EL CRIMEN DE JUANCHO GOMEZ, HERMANO DEL GRAL GOMEZ, HECHO ACAECIDO EN LAS INSTALACIONES DE LA CASA DE GOBIERNO, PARA LA EPOCA Y QUE MI PAPA TAMBIEN HACIA REFERENCIA, CALIFICADO COMO “UN CRIMEN DE ALCOBA ROMANA”, SERIA INTERESANTE, MUCHAS GRACIAS LES FELICITO Y HAGA EXTENSIVA MI SALUTACION A TODO EL EQUIPO QUE PARTICIPA EN TAN EXCELENTE Y EXQUISITO TRABAJO INVESTIGATIVO E INFORMATIVO

    Le gusta a 1 persona


    • Saludos José, gracias por tan amable comentario. El caso del crimen de Juancho Gómez lo tenemos en la pauta de investigación para una próxima publicación. Te mandamos un cálido abrazo y de nuevo gracias.

      Me gusta


  11. De verdad que esta historia es imprecionante, grandiosa, que atrapa al lector. Justamente es un caso emblemátíco, mediático, digno de ser contado miles de veces. Es casi la historia perfecta, aunque sea real, que a todos nos gusta leer o ver…sin duda alguna, merecen, sus autores, un reconocimiento mundial.

    Me gusta



¿Y tú que opinas de este tema?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: