h1

La fuga del cuartel San Carlos

fuga del cuartel san carlos

Carnaval de 1967 – La gran fuga

A las siete y diez minutos de la noche del domingo 5 de febrero, los soldados destacados en el primer puesto de centinelas del cuartel San Carlos oyeron un cercano ruido de motor; casi de inmediato se abría la puerta del garaje del edificio Dopa y de él salía en retroceso la camioneta Chevrolet a dos tonos de Simón Nehemet Chagin, un simpático sirio propietario del abasto San Simón, que desde su llegada a la zona en abril del 64 había sabido granjearse el aprecio y la amistad de vecinos y militares. Apenas salió del garaje se oyó su voz diciendo a uno de los empleados:

– Terminamos por hoy, cierra la bodega. ¡Hasta mañana!

Con pericia dobló el volante y enfiló la trompa hacia la oriental esquina de Macuro, avanzó unos pocos metros y estacionó frente a los soldados, éstos le saludaron y con cierto placer infantil celebraron el anuncio de Simón:

– Voy al carnaval un rato, muchachos: Si regreso temprano les traigo una botella. ¿De acuerdo?

– De acuerdo, Simón – respondió alguien.

El sirio se puso nuevamente en marcha y a poca distancia disminuyó nuevamente la velocidad, con un ademán amistoso saludó a los guardias del segundo puesto de centinelas, ellos devolvieron el saludo y más por rutina que por desconfianza miraron el interior de la camioneta; aparte de Simón solo veían en la parte posterior del vehículo cajas de cartón y sacos cargados con verduras, le hicieron señas para que avanzara y volvieron a lo suyo; les esperaba una larga y fría noche de vigilia. A lo lejos se oían los ecos de una ciudad rumbosa que ese año se vestía de gala para celebrar su Cuatricentenario.

El chevrolet dobló a la izquierda y tomó rumbo a La Pastora con mayor velocidad; de pronto entre las cajas y sacos de verduras brotó una voz emocionada que exclamó:

– ¡Lo hicimos!

Octubre de 1963 – Betancourt: “El gobierno no dará ni pedirá cuartel”.

 A lo largo de varios meses el comando militar unificado de los grupos insurrecciónales conocido como Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), había ejecutado una serie de operaciones espectaculares que dañaron seriamente la imagen de estabilidad deseada por el presidente Rómulo Betancourt. La toma de un buque, el secuestro de un avión, el plagio de una estrella del fútbol y la toma propagandística del museo de Bellas Artes eran espinosos eslabones de una cadena que los guerrilleros colgaron impunemente en el cuello del estado.

Para aquel gobierno era necesario eliminar todo espacio de participación legal que pudieran tener los comunistas y sus aliados si quería ganar aquella guerra. Muchos de los dirigentes opositores gozaban de gran prestigio ante el pueblo por su destacada participación en las luchas de resistencia contra la dictadura perezjimenista por lo que su presencia en el Congreso Nacional, junto al trabajo que desarrollaban en los sindicatos, gremios y barriadas populares elevaban exponencialmente la influencia que ejercían en importantes sectores del país. Se hacía imperativo reducir ese influjo a la mínima expresión y curiosamente los mismos comunistas se sirvieron en bandeja de plata con una operación militar absurda que carecía por completo de cualquier lógica política: El asalto al tren de El Encanto.

Aquella operación, planificada y ejecutada por la Brigada Nro. 1 de las FALN se llevó a cabo el domingo 29 de septiembre de 1963 y arrojó como saldo 5 militares muertos,  varios civiles heridos y la repulsa general de la población dando al gobierno la oportunidad anhelada: Ilegalizar a los partidos opositores y reducir a prisión a sus militantes y dirigentes.

fuga del cuartel san carlos teodoro petkoff

A partir de aquella fecha se inició la cacería, en pocos meses se contarían por miles las personas detenidas en distintas cárceles del país. El primero de octubre se ordenó la reclusión domiciliaria de los fundadores del Partido Comunista de Venezuela (PCV), Gustavo y Eduardo Machado junto al senador Jesús Faría; a las autoridades se les presentó un problema logístico: ¿Qué lugar sería el adecuado para alojar a los más destacados dirigentes comunistas? Debía ser un sitio cercano y seguro. El presidente Rómulo Betancourt se decantó por el cuartel San Carlos, una vieja fortaleza militar ubicada en el cuadrante norte de Caracas y fundada por los españoles en 1787 para protegerse de las posibles invasiones inglesas. Luego de una rápida inspección y readecuación de sus instalaciones se reinauguró con una nueva función: cárcel para presos políticos. El 4 de octubre llegaron sus primeros huéspedes, los hermanos Machado, el senador Faría y los diputados por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) Jesús María Casal y José Antonio Villavicencio.

Por instrucciones directas del presidente de la república, el ministerio de la defensa emitió el oficio Nº 6013 con fecha 30/9/63 por el cual se ordenaba al Juzgado Militar Tercero de Primera Instancia Permanente de Caracas iniciar juicio por rebelión militar contra un grupo de senadores y diputados. En los días siguientes se iniciarían juicios en contra de Simón Sáez Mérida, Domingo Alberto Rángel, Pedro Ortega Díaz, Guillermo García Ponce y Pompeyo Márquez.

El 2 de octubre, el Presidente de la Cámara de Diputados, Dr. Ignacio Luis Arcaya denunció ante la prensa que la acción del gobierno contra los parlamentarios violaba abierta y descaradamente el artículo 143 de la Constitución Nacional, que rezaba lo siguiente: “Los senadores y diputados gozarán de inmunidad desde la fecha de su proclamación hasta veinte días después de concluido su mandato, y en consecuencia no podrán ser arrestados, detenidos, confinados, ni sometidos a juicio penal, a registro personal o domiciliario, ni coartados en el ejercicio de sus funciones. En caso de delito grave flagrante cometido por un senador o un diputado, la autoridad correspondiente lo pondrá bajo custodia en su residencia y comunicará inmediatamente el hecho a la cámara respectiva para que se evalúe la posibilidad del allanamiento a la inmunidad parlamentaria”.

Guillermo García Ponce

A las 5:30 de la tarde del viernes 10 de febrero de 1967 una comisión de militares y policías ingresó aparatosamente al número 17 de la urbanización El Pinar en El Paraíso, allí se ocultaba el periodista y diputado Guillermo García Ponce, luego de que el diputado fuese esposado, el jefe del operativo capitán Carlos Vargas, ordenó una minuciosa requisa de la vivienda en búsqueda de material subversivo. El parlamentario comunista fue llevado a la sede central de la Dirección General de Policía (DIGEPOL) en la que fue reseñado para luego ser trasladado al cuartel San Carlos.

Lo que García Ponce encontró a su llegada fue que la antigua fortaleza había sido dividida en varios sectores para que los carceleros pudieran tener un mejor control sobre los detenidos. Sin embargo, las remodelaciones no habían pasado de allí, aquello seguía siendo un lugar sucio, insalubre, hermético e infestado de alimañas. Para la vigilancia se creó un grupo elite, conformado por 300 hombres escogidos entre la Policía Militar, la Guardia Nacional y la infantería de Marina, estos efectivos conformaban una intrincada red de centinelas distribuida por todos los pasillos del penal. En los altos del cuartel se colocaron garitas desde las que se podía ver a la perfección cada uno de los sectores con sus celdas y patios. En la calle estacionaban de manera permanente vehículos blindados y el acceso a la zona estaba restringido. Por último en los alrededores, el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA), había conformado un bien aceitado sistema de espionaje, integrado por civiles que se hacían pasar como vendedores, artesanos, amas de casas o simples parroquianos.

Aparte de todo esto, cada semana del año, en un día no determinado se efectuaban concienzudas inspecciones en cada uno de los calabozos para buscar armas y medios de fuga. Las pertenencias de los detenidos eran revisadas con sumo cuidado, mientras que se golpeaba con fuerza pisos y paredes para detectar posibles túneles. Los sectores en los que fue dividido el cuartel eran: El F-1, el F-2, la Pajarera, la Nevera y la Cueva del Humo, en éste fue recluido Guillermo García Ponce junto a los hermanos Machado, Jesús Villavicencio, Jesús Faría, Jesús María Casal. Con ellos también estaba el profesor universitario y Presidente del Colegio de Psicólogos de Venezuela José Salazar Jiménez.

En aquel inhóspito lugar al que no llegaba ni el chisme, García Ponce comenzó a evaluar la posibilidad de una fuga. En realidad no la veía nada fácil.

El 2 de noviembre los presos iniciaron su primera huelga de hambre para protestar por la violación de la inmunidad parlamentaria.

Ingenios de comunicación

 Los presos del cuartel San Carlos pronto encontraron formas de comunicarse con el exterior y entre ellos mismos; para lo primero establecieron un método sencillo pero eficaz al que llamaron “correo”, éste consistía en una minúscula hoja de papel cebolla, extremadamente delgada, en la que se escribía en letra muy pequeña y en el más breve espacio. El “correo” circulaba escondido entre los pliegues de la ropa o entre la comida, para el otro sistema, al que llamaban “el teléfono”, se valían de un tubo de desagüe de media pulgada que pasaba a través del muro que dividía al sector F-1 del F-2. El tubo que estaba a ras del suelo servía para intercambiar “correos” y a guisa de primitivo teléfono; los prisioneros aprovechaban el descuido de sus celadores para establecer brevísimas conversaciones.

El 7 de diciembre de 1963, Guillermo García Ponce recibió un importante “correo” del profesor Alberto Lovera, la microscópica misiva entró confundida entre la picadura de un cigarrillo, en la misma Lovera preguntaba a García Ponce que si tenía alguna idea para salir del San Carlos.

A García Ponce le brillaban los ojos cuando respondió:

– La única manera de salir de aquí es fugarse. ¡Absolutamente nada puede esperarse de los tribunales militares! Debe trabajarse en la idea de un túnel de afuera hacia adentro.

La idea de la fuga se reforzaría en la mente de García Ponce cuando días más tarde cuatro de sus compañeros lograron evadirse de la tenebrosa prisión de la Isla de Tacarigua.

Pompeyo Márquez

 En los meses posteriores a las medidas de inhabilitación política, los tribunales civiles y militares continuaron dictando autos de detención; sin embargo no todos los afectados por esas medidas fueron apresados de inmediato, tal fue el caso del senador Pompeyo Márquez quien por unos meses logró burlar el cerco. Márquez, periodista de profesión, se hizo celebre en la época de la dictadura por ser prácticamente el único hombre en la clandestinidad que nunca fue detenido por la Seguridad Nacional. En aquella época se hacía llamar Santos Yorme, seudónimo que se convertiría en leyenda. Como se hizo con García Ponce, a Pompeyo Márquez se le sindicó de rebelión militar y actividad directiva en el asesinato de los 5 guardias nacionales de El Encanto.

Pompeyo Márquez fue detenido el 15 de enero de 1964, a pocos minutos de ingresar escondido a la quinta “Josefina”, residencia del periodista Eleazar Díaz Rángel, junto a Pompeyo fueron detenidas todas las personas que se encontraban en la casa, incluidos Tania e Iván, sus dos hijos menores de edad. En la noche de ese mismo día tanto Pompeyo como Díaz Rángel fueron recluidos en el sector F-2 del cuartel San Carlos. Una señora de nombre Raquel Reyes fue llevada a los sótanos de la DIGEPOL con los dos hijos del senador comunista.

El 25 de enero los presos de la Cueva del Humo fueron autorizados a tomar dos horas de sol en el patio del F-2, con lo que se les posibilitó el contacto directo con Pompeyo Márquez y Eleazar Díaz Rángel. Lo primero que hizo García Ponce fue comunicar a Pompeyo su idea de la fuga, ambos luego de largas conversaciones, acordaron que la única manera era a través de un túnel; se hacía imposible burlar los controles internos y llegar disfrazados a la puerta como lo hicieron sus compañeros de la Isla de Tacarigua. Poco a poco ambos prisioneros en combinación con su contacto externo, el profesor Lovera, fueron planificando los aspectos principales de la evasión. Se decidió que debía construirse un túnel desde una de las casas vecinas al cuartel que llegara hasta el calabozo de Pompeyo Márquez en el F-2. García Ponce debía buscar la manera de ser trasladado allí desde la Cueva del Humo.

El 26 de febrero en la madrugada un nuevo huésped fue alojado en el F-2: se trataba del diputado por el MIR, Simón Sáez Mérida, quien el día anterior fuera detenido en la quinta “Bujay” de Las Acacias.

Comienza la operación

 El primero de marzo de 1964, el Comité Central del Partido Comunista autorizó la operación destinada al rescate de dos de sus líderes presos en el San Carlos: Guillermo García Ponce y Pompeyo Márquez. La dirección de tal empresa se encargó al profesor Alberto Lovera; él en combinación con los dos detenidos debía planificar y ejecutar cada detalle: establecer cuantos hombres y que tipo de logística sería necesaria, cuál sería el punto de partida del túnel y lo más importante escoger al hombre clave para dirigir en campo la peligrosa operación; ese hombre debía ser capaz de ganar la confianza de vecinos y militares, burlar las requisas, pasar inadvertido ante el SIFA y la DIGEPOL y disimular con un manto de inmaculada inocencia el lugar desde el que se iniciarían los trabajos de excavación. El hombre escogido para esta peligrosa misión fue Simón Nehemet Chagin.

Simón el árabe

 Simón Nehemet Chagin nació en Siria el 23 de marzo de 1936, era natural de la aldea Maten Arnuk, cercana al mar Mediterráneo en la que su familia como el resto de los campesinos se dedicaba al cultivo de olivares propiedad de antiguos terratenientes. La infancia de Simón estuvo marcada por la situación política que en su país había dejado la primera guerra mundial. Hasta 1918 Siria había formado parte de las posesiones del gran Imperio Otomano; la disolución de aquel en la primavera de 1916 y el reparto de su territorio entre las potencias europeas dejó a Siria bajo el mandato francés; aquel giro llevó al país de los olivos del régimen feudal al capitalista generando un proletariado que muy pronto lideraría la lucha por la independencia.

En 1941 Francia hubo de reconocer formalmente la existencia de la República Siria pero no fue sino hasta 1945 cuando sus tropas abandonaron el territorio empujadas por una insurrección nacional. Luego de la independencia vendría la lucha por mejorar las condiciones de obreros y campesinos; a los 14 años Simón participó en una huelga en su aldea natal y a los 16, cuando aún estudiaba bachillerato fue detenido y torturado por miembros de la Brigada Anti-comunista de Damasco; golpeado y herido pasó 121 días en un calabozo. En 1953 un nuevo gobierno decretó la amnistía general y Simón recobró la libertad. Al terminar el bachillerato ingresó en la escuela de medicina de la Universidad de Damasco pero por razones económicas no pudo culminar la carrera. En 1956 Simón Nehemet Chagin oyó hablar de Venezuela, un país en el que los extranjeros tenían posibilidad de trabajo así que tramitó un crédito hipotecario para pagarse el pasaje y el 5 de octubre, solo y sin dinero, llegó al puerto de La Guaira.

fuga del cuartel san carlos simon el arabe

La metamorfosis de Simón

En medio del calor de marzo nadie reparó en la sigilosa presencia de los hombres que entraban en aquella vieja casona del centro de Caracas, cada uno había llegado siguiendo un orden previamente establecido. La habitación en la que estaban olía a principios de siglo y un viejo ventilador se encargaba de dispersar el denso humo de los cigarrillos. Cuando uno de los brazos se alargó para coger la taza de café recién servido, solo se oía un cerrado murmullo y el crujir de periódicos que se agitaban nerviosamente. Los presentes en aquella reunión eran militantes del Partido Comunista adscritos a la parroquia San Juan. Solo cuando entró el último de los conspiradores, un fuerte carraspeo terminó con el susurro; el jefe de la célula parroquial comenzó a enumerar los puntos a tratar en el orden de día. En ese momento uno de los hombres pidió la palabra, era Simón.

-Camaradas – dijo en un español fuertemente matizado por las inflexiones de las lenguas afroasiáticas – Tengo algo que comunicarles: He tomado la decisión de abandonar la lucha política por un tiempo, tengo muchas necesidades por cubrir y creo que es mejor que me ocupe exclusivamente de mis negocios.

Aquellas palabras rasgaron con un aire helado el bochorno de la habitación; en medio del embarazo, nadie acertaba a decir nada, todos miraban a Simón con asombro. El jefe retomó la palabra para preguntarle que si había meditado bien aquello. Simón, con aplomo respondió que si, que era solo por un tiempo. Sintió sobre si las miradas de desprecio y supo que luego de aquello debía abandonar la reunión. Cuando terminó de salir, los otros comentaron con sorna:

– Otro más que deserta. ¡Bonitos comunistas que tenemos! Cuando la cosa se pone dura buscan cualquier excusa para irse.

Desde ese día sus compañeros le retiraron la palabra. Lo que no podían saber era que días antes, el 7 de marzo de 1964, Simón había recibido de parte de Alberto Lovera, órdenes expresas de abandonar toda actividad político partidista porque los mandos centrales del partido lo habían destinado a una importante misión: dirigir los trabajos de construcción del túnel que haría posible la fuga de dos miembros del Comité Central presos en el cuartel San Carlos.

– A partir de ahora, camarada, debe evitar cualquier movimiento que lo pueda poner en evidencia, tiene que pasar como cualquier otro musiú,  pendiente solo de sus negocios.

Simón asintió con fervor militante; desde que llegó a Venezuela había pasado por momentos muy duros. Para sobrevivir se dedicó al comercio a menudeo de telas y todo tipo de ropa, caminaba largas jornadas tocando de puerta en puerta para colocar la mercancía que le fiaba su paisano Jorge Atramiz quien tenía una tienda en el número 18 de Puerto Escondido. Por las noches llegaba al cuartucho que había alquilado en una pensión por los alrededores de la plaza de Capuchinos. Intentando ser fiel a la tradición de lucha de los pueblos árabes organizó un grupo de discusión política entre sus compatriotas; en algún momento se trasladó al oriental estado de Anzoátegui que recorrió de cabo a rabo para hablar de socialismo. En 1958 se incorporó al Partido Comunista de Venezuela y con el tiempo llegó a ser el Secretario de Finanzas de su célula.

En 1964 con un conveniente disfraz de “baisano” se puso a trabajar en la operación más peligrosa de su vida; si por algún motivo llegaba a ser descubierto solo podía esperar la cárcel o la muerte.

La Casa de Jabonería a Macuro

En la parte trasera del cuartel San Carlos discurre una estrecha franja curvada con pocos edificios y menos transito; es la calle que va de Jabonería a Macuro. De los alrededores es la zona más cercana al cuartel por lo tanto era el lugar ideal para construir el túnel. El 20 de marzo del 64 comenzó la búsqueda de la casa por esa zona. Dentro de la fortaleza los presos organizaron su diario devenir; en cada sector crearon la figura de “Jefe de día” un cargo en el que se turnaban. El Jefe de día debía hacer la limpieza, atender la cocina y representar a su grupo ante las autoridades. Cada día se organizaban discusiones políticas; como los carceleros permitieron el ingreso de libros y maquinas de escribir, algunos de los detenidos pasaban largas horas escribiendo y leyendo.

En junio de 1964 Simón pagó 20.000 bolívares por el arriendo de un local comercial declarado en quiebra: el abasto Macuro propiedad del español Manuel Pérez Álvarez.  El 14 de junio abrió al público el abasto “San Simón”, como era reglamentario el negocio debía ser inspeccionado rigurosamente y su propietario debía responder una encuesta ante las autoridades del cercano penal. Luego de salvar ese trámite Simón tendría un salvoconducto para transitar por la zona. El sirio se puso a la orden de los oficiales y soldados; con el tiempo se iría ganando su confianza dándoles créditos y ofreciendo oportunos prestamos que salvaran la distancia entre quincenas. Con los vecinos se mostraba igualmente simpático, “San Simón” había llegado para hacerles la vida más llevadera. Poco a poco Simón se convirtió en un vecino más de la zona.

teodoro petkoff

Teodoro Petkoff

Tres días después de la inauguración del abasto “San Simón” llegó al San Carlos otro detenido: Teodoro Petkoff.  A diferencia de García Ponce y Márquez, Teodoro Petkoff no estaba dentro del grupo de solicitados por el Juzgado Militar Tercero de Primera Instancia Permanente de Caracas. Su causa era anterior en el tiempo. En 1962 Petkoff desapareció de la escena pública y fue acusado de dirigir un grupo clandestino; el 19 de marzo de 1963 fue detenido y despojado de su condición de diputado a la Asamblea Legislativa del estado Miranda. El 18 de agosto fue trasladado al Hospital Militar para ser tratado de una fingida ulcera al duodeno y el 30 de ese mismo mes protagonizó una espectacular fuga deslizándose con una cuerda desde el séptimo piso del hospital. Permaneció en libertad hasta el 15 de junio de 1964 cuando fue recapturado en la población de El Samán cercana a Boconó en el estado Trujillo. El 17 estaba haciéndoles compañía a los presos de la Cueva del Humo.

La llegada de Petkoff significó una complicación para el plan de fuga. Como se había acordado, aquel plan debía conservarse en el más estricto secreto, absolutamente nadie debía enterarse, pero Teodoro desde su llegada no hacía más que inventar y exponer ante sus compañeros los más insólitos planes de evasión. García Ponce preocupado ante esto se reunió con Pompeyo para revisar la situación.

– Hermano, Teodoro desde que llegó anda buscando la manera de irse, la otra noche hizo maromas para subirse a un muro y revisó el techo para ver si había posibilidades de abrir un boquete. Si el hombre sigue en eso y lo descubren lo que podemos ganarnos es un viaje a la Isla del Burro y ¡adiós fuga! ¿Qué hacemos con Teodoro?

El Túnel

En agosto Simón comunicó vía “correo” a los presos del San Carlos que antes de comenzar los trabajos de excavación necesitaba de un periodo de prueba para ganarse la confianza de los vecinos. La idea que concibió para lograr ese cometido era sencilla: el abasto “San Simón” otorgaría créditos muy flexibles y precios en rebaja. Afortunadamente nadie reparó en que el negocio del sirio lejos de hacerlo rico le generaba continuas pérdidas, de hecho no le daba ni para pagar el arriendo. Simón estimaba que los trabajos del túnel podían comenzar en octubre. Mientras todo aquello se preparaba seguía cayendo gente presa, el gobierno que no se daba abasto para alojar a tanto detenido creó los Teatros de Operaciones, (TO), tenebrosos campamentos militares en los que se practicaban distintos métodos de tortura y asesinato, entre los que destacaba el lanzamiento de personas desde helicópteros artillados.

En octubre no fue posible comenzar el túnel porque uno de los destacamentos de las FALN capturó al Teniente Coronel Michael Smolen, de la Misión Militar Estadounidense, la represión que aquella acción provocó desaconsejaba cualquier movimiento en falso, había que esperar. El 28 de diciembre de 1964 los presos de la Cueva del Humo fueron trasladados a la Pajarera, una curiosa jaula improvisada en la parte alta del cuartel que albergaba dos calabozos. Al día siguiente Simón decidió pedir en arriendo el local vecino al abasto, alegó que le serviría de garaje para un carro que esperaba comprar, en realidad desde allí se sacaría la tierra que fuera saliendo del túnel. Para la fecha el sirio había franqueado a tal punto la confianza de los militares que incluso podía entrar al casino de los oficiales donde entre tragos y pasapalos se enteraba de información útil para la fuga.

Se decidió que los hombres encargados de la excavación debían entrar al abasto de manera clandestina y permanecer allí ocultos por periodos de 15 días, Simón se encargaría de suministrarles la comida y todo lo necesario para la subsistencia.

En enero del 65 el partido comunista releva al profesor Alberto Lovera de la responsabilidad de dirigir la construcción del túnel, la medida fue tomada para ponerlo a resguardo pues para la época, Lovera estaba sometido a una fuerte persecución. Desde ese momento Antonio José Urbina tomaría el testigo dejado por Lovera. Para el 10 de enero ya estaba listo el equipo de la excavación; lo integraban además de Urbina, dos militantes de base, Carlos e Ibrahím, uno excavaría y otro pasaría ante los vecinos como ayudante de Simón.

Carlos comenzó a excavar en febrero, ayudado de un cincel y una sierra manual picaba el granito a lentos intervalos, afuera Simón e Ibrahím procuraban hacer la mayor cantidad de ruido posible mientras despachaban, el boquete debía ser un cuadro de 65 centímetros que después funcionaria como tapa, el corte debía ser perfecto para burlar las futuras inspecciones. El trabajo sería lento y pesado. Unos meses antes Pompeyo recibió una brújula que llegó en el vientre de una gallina horneada, con la misma debía hacer algunas mediciones que sirvieran de guía a los excavadores. En marzo Pompeyo había dibujado sobre papel cebolla un plano detallado de las instalaciones que envió por “correo” a los muchachos del abasto.

Tres meses después Carlos había levantado el granito y horadado una dura capa de concreto. ¡Al fin llegaba a tierra blanda! Todo aquel trabajo había generado 80 sacos de tierra que día a día era sacada por Simón en la parte de atrás de su camioneta, metida en sacos de lona y escondida en cajas vacías. Mientras más avanzaba el túnel más insoportable se hacía el calor dentro del mismo, el aire era irrespirable y arenilla llena de moho se metía por las fosas nasales; la salud de Carlos fue deteriorándose paulatinamente, en ocasiones debía salir a la superficie ante las continuas nauseas y mareos que le producía aquel aire enrarecido. En junio Carlos había perdido 14 kilos y no dejaba de toser por lo que decidieron relevarlo de la tarea. El túnel debía esperar un nuevo constructor.

Continúa…

La PTJ detiene a Simón

 Nelson López entra en escena

 Se agrieta la calle por donde va el túnel

 Las seguetas de Teodoro

 Llega un ingeniero

 Teodoro, el tercero en la fuga

 La Fuga

 ¿Qué pasó después?

Sigue leyendo sobre este increible caso haciendo clic en este enlace

Publicado el 2 de marzo de 2012

Volver a la Portada del Blog

Síguenos en Twitter

12 comentarios

  1. Ohhh, me has matado, me he quedado prendado de la narración, y de pronto ZASSSSSSS !!!! el cartelito de “Continúa” jajaja, genial, muy, pero muy bueno elo articulo, esperaré la continuación. De nuevo os felicito, esto está de suspense.

    Me gusta


  2. wuaooooo espectacular de este caso no tenia conosimiento al igual que el del tren del encanto siempre en los teques escuche historias de el tren del encanto pero nadie en concreto las narro pero esta de san carlos en mi vida supe nada caramba esperare con gran entusiasmo las parte de 2 gracias feliz dia los felicito gran trabajo

    Me gusta


  3. los felicito que manera tan detallada de narrar los hechos nunca nadie habia sido tan meticuloso para la descripcion de los hechos gracias a ese equipo esperare la semana proxima

    Me gusta


  4. Espero con ansias la continuación…Mi admiración y respeto para ustedes..aqui ya tienen una fans margariteña…éxitos

    Me gusta


    • Saludos Elimar, que emoción ya tenemos fans! gracias de verdad por tus palabras, es gratificante que nuestro trabajo guste. Se siempre bienvenida a Crónicas del Tánatos y esperamos tus comentarios y agradecemos que nos recomiendes. Un abrazo

      Me gusta


  5. De verdad que entre aqui por casualidad, y no he podido desengancharme.. que manera tan excelente de narrar las cosas… cuando se podra leer algo sobre lo sucedido el 11 de Abril de 2.002?

    Me gusta


    • Hola amiga Beruska, agradecidos por tan amable comentario. Bienvenida y esperamos disfrutes del resto de nuestros contenidos. En el blog abarcamos temas correspondientes al siglo XX, sin embargo analizaremos la posibilidad de abordar el que sugieres. Recibe un cálido abrazo de nuestra parte.

      Me gusta


  6. Cuando Petkoff era de la izquierda

    Me gusta


  7. Hola, acabo de “descubrir” este blog por casualidad. Estoy buscando desesperadamente la hstoria de Carlos tablante el que fue dirigente del Mas, gobernador, alcade, etc, en la epoca de CAP, Caldera.Por que este interes mio de saber quien es Carlos tablante? secillo, el es inviatdo a una conferencia en DC el Feb 6 en la manana a presenter un libro de estado delictivo, algo asi. Se muy poco de el y su rtayectoria, pero me suena que no es tan Honesto” como pretende presentarse en este foro, donde solo dira, obviamente, lo Bueno y sus contribuciones a la politica Nacional en la epoca de la 4ta. A decir verdad soy independiente, no soy opsicion ni mucho menos aliada o simpatizante del regimen que rige en Venezuela osea, la dictadura neoliberal, como ha dcho un personaje por ahi llamado JJ.Rendon. Considero que todos los venezolanos que han estado implciados o relacionados directamente con la politica Nacional antes y despues del caos, son tan culpables ocmo los que no han hecho nada por remediar sus conflictos. Son tan culpables y corruptos como los dirigentes actuals, ellos, en su epoca tambien estuvieron encuchados con los gobernantes de turno. Venezuela lastimosamente ha tenido de todo para todos, un pais que ha sido manzillado por sus propios pobladores….no se cuando sera que sea realmente LIBERADA de tanta plaga!!! Por favor si hay algo interesante que puedan indicarme donde ir, buscar, leer, mucho sabria agradercerles, este es mi email personal alli me lo pueden hacer llegar como link. Mil gracias. email: riochiquito@gmail.com

    Me gusta


  8. leyendo esto llego a la conclusión, que Teodoro y Pompeyo fueron luchadores insignes por la verdadera democracia de este país; lástima que como muchos otros, ahora solo son unos traidores a sus mismos principios; poniéndose de parte de quienes tanto daño le han hecho a este país y a ellos mismos.

    Me gusta


  9. […] 5 de febrero de 1967. Se fugan del cuartel San Carlos Guillermo García Ponce, Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez. Leer más  […]

    Me gusta



¿Y tú que opinas de este tema?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: