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La Fuga. Parte II

teodoro petkoff
Viene de la primera parte

La Policía Técnica Judicial detiene a Simón

En junio de 1965 el plan destinado a propiciar el escape de Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce tenía dos sensibles bajas, una la produjo el relevo del hombre que desde la calle había inspirado y motorizado la operación y la otra el deterioro físico del militante de base que había pasado largas horas cavando el túnel a riesgo de su salud y de su vida. Antonio José Urbina, el nuevo jefe de la operación,  estaba avocado en la escogencia de un hombre que continuara la excavación; como en el caso de Carlos no podía ser cualquier tipo, debía reunir una serie de características que lo hicieran idóneo, estos atascos hacían mella en el animo de los hombres que debían ser rescatados de prisión. Ambos estaban concientes de que en un plan como aquel mientras más tiempo pasara más riesgos había; para bajar la tensión trataban de mantenerse ocupados; sin embargo no podían saber que un nuevo suceso los pondría a todos de carrera.

A media mañana del día 25 un auto patrulla de la Policía Técnica Judicial estacionó frente al abasto. Ibrahím quien atendía a un cliente en ese momento vio descender a sus tres ocupantes; al principio aquello no le causó extrañeza pues a diario pasaban por allí vehículos policiales de todo tipo; pero el rostro del muchacho cambió de color cuando los hombres ingresaron al local y uno de ellos mostró una placa mientras decía:

 – Buscamos al ciudadano Simón Nehemet Chagin.

– ¿Cómo? – soltó Ibrahím en un apenas audible gorjeo

– Si, por favor con el señor Simón Nehemet Chagin.

Ibrahím mudo de la sorpresa fue a buscar a Simón. Los detectives no tuvieron que esperar mucho para ver salir al sirio. Simón estaba sombrío, preguntó que por qué lo buscaban; pero aquellos hombres no estaban dispuestos a dar muchas explicaciones, le ordenaron acompañarlos ya que tenían orden de llevarlo detenido. Cuando metieron a Simón en la patrulla Ibrahím estaba paralizado de terror.

Tanto afuera como adentro del cuartel se prendieron las alarmas. ¿Qué podía haber ocurrido? ¿Por qué detuvieron a Simón? Hubo reunión de emergencia, Antonio José Urbina el nuevo jefe de la operación ordenó que el abasto se mantuviera en funcionamiento; pero que se paralizara lo del túnel. Había que esperar a ver que había pasado. En el cuartel, García Ponce y Pompeyo presentían lo peor, creían que aquello era el fin de ese plan; pero enseguida se pusieron a trabajar en planes alternativos, revisaron distintos escenarios y buscaron nuevas formas de fuga.

El 15 de julio Simón seguía detenido y no se sabía nada, ese día un pelotón llevó a cabo una fuerte requisa en todos los pabellones, los prisioneros fueron sacados a los patios mientras los soldados revisaban cada rincón. Para los demás presos aquello no era más que otra inspección, pero para los implicados en el plan de fuga podía significar cualquier cosa. 

El registro terminó sin más bajas que algunos libros no permitidos por la censura, al final de la tarde los prisioneros fueron devueltos a sus celdas.

 Vientos de división

A la incertidumbre generada por la detención del jefe de campo de la operación vino a sumarse otra; pero de carácter político; en el seno del partido comunista comenzó la discusión acerca de las formas de lucha y la validez de la línea táctica llevada hasta ese momento, las conclusiones de esa evaluación en las que se formuló la llamada “Línea de Repliegue” gozaron en un primer momento de cierto consenso, por lo menos a nivel directivo pero con el tiempo produjeron divergencias que llevarían a importantes divisiones. La primera de ellas, que se manifestó en un plano puramente especulativo no rompería olas sino hasta 1970 con la creación del Movimiento al Socialismo (MAS), otra no menos importante se presentaría antes, en 1966; año en el que importantes cuadros de la guerrilla decidieron montar tienda aparte fundando el Partido de la Revolución Venezolana (PRV), por el momento la consecuencia más grave sería un alza en la poliglobulia que padecía Pompeyo, provocada seguramente por la intensa actividad derivada de la polémica sobre la táctica y la preocupación ante el momento que personalmente estaba viviendo, el 24 de julio de 1965 fue trasladado al hospital militar.

 De Simón nada se sabía aún.

Las seguetas de Teodoro

El 26 de julio muy temprano en la mañana cuando los presos aún permanecían en los calabozos; un nutrido grupo de soldados invadía el cuartel; avanzaban con tal sigilo por los pasillos que se hacía imposible advertir su presencia; como la sombra que cerca los espacios cuando el sol se oculta los militares se iban posesionando de las áreas del penal, a la seña de los oficiales, la tropa se iba desgajando de manera ordenada para situarse en la puerta de cada galera, dentro de aquellas los prisioneros que no podían saber lo que les esperaba hacían su rutina.

¡De pronto, el estruendo! Al marcial grito de un teniente los cerrojos se abrieron al unísono para dejar entrar en las celdas el uniformado tropel con sables desenvainados. Los presos tomados por sorpresa no entendían qué pasaba, a gritos les ordenaron llevarse las manos a la cabeza y colocarse contra la pared, uno o dos centinelas se quedaban al cuido mientras el resto de la soldadesca revisaba con especial celo cada rincón del calabozo. Los efectos personales eran lanzados al piso con inusual violencia, ropa, libros, maquinas de escribir, cajetillas de cigarro se sometían a examen. Los presos solo podían mirar los enmohecidos ladrillos, sin posibilidad alguna de moverse, el que lo hacía recibía un sablazo o era aguijoneado por el amenazador cañón de una ametralladora.

¿Qué pasaba? ¿Qué provocaba aquella requisa tan violenta y prolongada? Nada se podía saber. A mediodía un oficial acompañado de seis soldados ingresó a La Pajarera; se aproximó a Teodoro y le dijo que el comandante de la prisión quería verlo. El grupo de soldados lo flanqueó y se lo llevó. Sus compañeros observaron toda la escena con preocupación. Una hora después el mismo oficial regresa y pide que le entreguen las pertenencias de Teodoro, los presos hicieron un paquete con la ropa y los libros y uno de ellos se adelantó para preguntar.

– ¿Qué ocurre con nuestro compañero? ¿Por qué se lo llevan?

– Lo ignoró – fue lo único que respondió el oficial antes de salir.

En rápida reunión el colectivo de presos de La Pajarera decidió pedir informes oficiales sobre el destino de Petkoff, en momentos como ese cualquier cosa podía ocurrirle, desde un simple traslado hasta la aplicación de la ley de fuga. Era necesario saber qué había pasado, así que solicitaron conversar con el director del penal, comandante Pulido Tamayo. Éste luego de una hora concedió la entrevista; solo podía ir uno de ellos, los presos decidieron que fuera el Dr. Gustavo Machado. A su regreso, Machado tenía vagas noticias:

– Teodoro fue trasladado al campo de concentración de la Isla del Burro como medida disciplinaria.

Tres días después se sabía que era lo que había provocado aquella medida. Resultó que en una comida llevada al San Carlos por la esposa de Teodoro, los militares encontraron unas seguetas, éstas habían sido pedidas por el prisionero para aserrar los barrotes del techo de La Pajarera, lamentablemente, ese día la requisa de entrada había sido más estricta y todo alimento que llegaba era destazado. La esposa de Petkoff fue detenida y llevada a la DIGEPOL y Teodoro debía cumplir un mes de castigo en la Isla del Burro.

De Simón no había noticias, Urbina contrató a un abogado para que averiguara en la PTJ el motivo de la detención. Como no hubo allanamiento al abasto decidieron continuar con la operación, aunque de momento estuviese suspendida.

cuartel san carlos

Nelson López entra en escena y Carlos no abandona

Agosto trajo buenas noticias; el 19 de ese mes Simón fue puesto en libertad y Urbina ya tenía a la persona que continuaría el túnel. La detención del sirio fue por un vehículo que le había comprado a un oficial del cuartel San Carlos y que resultó solicitado por robo, el oficial fue llamado a declarar y luego de lentas investigaciones se descubrió que la primera persona que había vendido el vehículo lo hizo con documentos de identidad y propiedad forjados; así que ni el oficial ni Simón eran culpables de nada. Para todos los integrantes de la operación fue un alivio saber que el asunto no tenía complicaciones políticas. Simón regresó a su puesto con Ibrahím y el trabajo para construir el túnel se reanudó.

El hombre escogido para continuar la excavación se llamaba Nelson López Ramos, un falconiano hijo de campesinos de la sierra y valiente militante comunista; acababa de salir de la cárcel de Maracaibo cuando fue convocado por Urbina a una reunión; en la misma se le propuso el trabajo y Nelson no dudó, desde aquel día desaparecería de la escena pública. El 23 de agosto estaba en el garaje del abasto San Simón poniéndose al día, Carlos pese a que el médico le había prescrito reposo absoluto no quiso abandonar su labor y se dedicó a enseñar a Nelson, le transmitió todas las medidas de precaución que debía tomar y la manera de horadar la tierra sin hacer mucho ruido. En lo adelante ambos hombres se turnarían. Al principio Nelson tuvo dificultades para adaptarse, el aire en el túnel era pesado y pestilente, un permanente olor a moho hería las fosas nasales; sin embargo el hombre demostraría que su escogencia había sido acertada. Poco a poco no solo se acostumbraría a las incomodidades sino que además aceleraría la excavación y pondría cada vez más cerca la posibilidad de la fuga.

Otro buen susto y los “albañiles” de Simón

Con la incorporación de Nelson y la permanencia de Carlos la excavación avanzaba ahora a razón de un metro por día, los muchachos estaban decididos a recuperar el tiempo que se había perdido con la detención de Simón. Poco a poco las aguas volvían a su cauce, el 26 de septiembre Pompeyo fue dado de alta y regresado a la celda que ocupaba en el F-2. García Ponce empezó a hacer gestiones para su traslado a ese pabellón, alegó razones de salud y pidió ser llevado al Hospital Militar, al principio no le dieron ninguna respuesta.

Con el túnel ya avanzado se extremaron las medidas de precaución, Simón instaló un dispositivo con el que se encendían dos lámparas rojas, una dentro del túnel y otra en el garaje; aquello debía funcionar como un sistema de alarma que indicara a los muchachos que afuera había peligro y que debían mantenerse ocultos. Si algún oficial entraba al abasto, Simón o Ibrahím pulsaban el interruptor, la luz roja permanecía encendida hasta que el militar se fuera; de esa manera se evitaba que trataran de salir al garaje inoportunamente; sin embargo el 15 de octubre estuvo a punto de ocurrir una catástrofe, ese día Carlos y Nelson decidieron subir a tomar un descanso luego de pasar dos horas cavando. Al salir colocaron de nuevo la tapa en el boquete y se recostaron encima de unas cajas vacías; afuera se escuchaba la voz de Simón conversando con algunos parroquianos. De pronto se encendió el bombillo rojo, los muchachos que no tenían tiempo de bajar al túnel decidieron ocultarse detrás de las cajas, desde allí vieron que la puerta que comunicaba al garaje con el abasto se abría y por ella entraba un soldado, éste siguió hasta el baño, algo completamente normal, con frecuencia los soldados destacados como centinelas en la calle le pedían el favor a Simón de que les prestara el baño.

 Al poco rato el soldado salió y se despidió de Simón, Carlos y Nelson salieron de su escondite y el sirio decidió ir al garaje a revisar como estaba todo, al entrar dejó la puerta entreabierta y al ver a los muchachos arriba se puso a conversar con ellos. De pronto se abrió la puerta y los tres hombres con la adrenalina corriendo a millón por sus cuerpos vieron que se trataba del mismo soldado; el militar los miró y explicó al sirio que había olvidado comprar cigarrillos. Simón haciendo gala de su peculiar sangre fría lo miró y fingió continuar una conversación interrumpida:

 – … en esta pared deben hacer algunos remiendos y después me le ponen una mano de pintura.

 Luego se aproximó al soldado para salir con él al abasto, dentro de si esperaba que el militar picara aquella treta en la que trataba de hacer pasar a Carlos y Nelson como albañiles contratados para realizar pequeños trabajos de remodelación. El soldado se marchó luego de pagar los cigarrillos, sin hacer ningún comentario. En el garaje Carlos estalló en nervios.

 – ¡Coño, nos envainamos! Tenemos que salir rápido de aquí.

El susto de Carlos no era para menos, si el soldado caía en cuenta de la extraña situación de la que había sido testigo pasaría la novedad a sus superiores y en cuestión de minutos el abasto sería tomado militarmente y examinado a fondo. Simón y Nelson mostraron más aplomo y recomendaron serenidad, se acordó que Carlos saliera y Nelson se quedara para continuar el teatro de los albañiles. No quedaba sino esperar; la bodega seguiría abierta, pero la excavación se debía paralizar hasta tener en claro qué cosa  haría aquel soldado.

Cae el profesor Alberto Lovera

Semanas después del incidente con el soldado, un delator llamado Aníbal González y quien fingía ser un ferviente activista de las FALN, entregó al profesor Alberto Lovera a cambio de una recompensa. El 18 de octubre de 1965 Lovera fue detenido cuando estaba en compañía de la profesora Belén San Juan. La caída de Lovera constituyó un duro golpe para la operación, tanto porque era el que manejaba los fondos de las FALN como porque conocía los entretelones del plan. La más elemental precaución aconsejaba ralentizar aún más el trabajo que de por si se había paralizado con el asunto del soldado.

El 27 de octubre un pescador que regresaba de hacer su trabajo se topó con un cuerpo atascado entre los peñascos de las playas de Lecherías, de inmediato notificó a las autoridades. El cadáver que estaba irreconocible por la hinchazón y la depredación de los animales marinos, había sido atado con una pesada cadena de la que colgaba un pico de albañilería, seguramente para evitar que el cuerpo saliera de nuevo a la superficie. El 5 de marzo de 1966 se determinó que aquel cuerpo era el de Alberto Lovera, gracias a las investigaciones adelantadas por su viuda, la señora María del Mar de Lovera y el diputado José Vicente Rángel logró determinarse que el hombre había sido muerto en una sesión de torturas llevadas a cabo por agentes de la DIGEPOL, quienes al ver lo que habían hecho decidieron deshacerse del cuerpo de aquella manera grotesca y brutal. Los agentes implicados en el crimen eran: J.J Patiño González, Carlos Vegas, Alberto Ochoa, José Antúnez y Carlos Quintero.

Teodoro, el tercero en la fuga

El 3 de septiembre del 65 Teodoro estaba de vuelta en la Pajarera luego de cumplir su castigo en la Isla del Burro, apenas llegó buscó un momento a solas con García Ponce y al lograrlo le soltó una sola frase como una metralla.

– Catire, estoy enterado del plan…

 Al ver que García Ponce permanecía inmutable le espetó:

– Déjate de vainas que lo sé todo.

 García Ponce intentó hacerse el loco, fingió no saber de que le hablaba Teodoro; pero éste insistía:

– Mira, en la Isla del Burro me encontré con Alonso Palacios y me dijo que Caraquita anda reclutando gente de las unidades tácticas de Caracas para una operación especial. Yo me puse a analizar con Alonso que operación podía ser esa, él que es jefe de las UTC no sabe de ninguna operación, como tampoco saben nada ninguno de los otros responsables de Caracas, así que mi conclusión es que esa operación es aquí en el San Carlos.

García Ponce que había empeñado su palabra de mantener todo en secreto, intentó trastear a Teodoro y buscando evadirse le repreguntó:

– ¿Quién te dijo eso?

– Nadie quiere soltar prenda, pero Alonso opina que algo grande se esta tramando aquí en el San Carlos y no puede ser otra cosa que una fuga. Caraquita anda buscando “conchas” y pidió que le entregaran media docena de los mejores camaradas. ¿Tú sabes algo?

– Déjame averiguar que hay – fue la respuesta final de García Ponce.

Cuando Teodoro se alejó, García Ponce sabía que se debía tomar una decisión. Mes y medio más tarde Petkoff continuaba el acoso, a ratos con Guillermo, a ratos con Pompeyo. Las preguntas eran siempre las mismas: ¿Por qué Caraquita anda buscando “conchas”? ¿Cuál es esa operación especial? ¿Por qué recluta a los mejores hombres de las UTC? Una tarde cansado de las evasivas Teodoro soltó la siguiente perla:

–  Si no se trata como sospecho de una fuga, entonces voy a montar mi propia operación para escaparme.

Los dos hombres implicados en el plan se reunieron de emergencia, conociendo como conocían el temperamento de Teodoro debían tomar en serio sus palabras, antes ya se había fugado y un mes atrás pagó castigo por intentar meter seguetas en el San Carlos. Si no lo metían en el plan seguramente intentaría alguna estupidez que pondría en serio peligro la operación que ya estaba en marcha. Así que luego de consultar con la dirección del partido a través del “correo” decidieron que Teodoro fuera el tercero en la fuga.

Nuevas vicisitudes en el camino a la libertad

Pese a que el soldado regresó varias veces por el abasto sin mostrar signos de sospecha, Urbina decidió que la suspensión de los trabajos se mantuviera por lo menos hasta el 7 de noviembre. Esos días de inactividad se aprovecharon para hacer nuevas mediciones. Siete días después de reiniciar la excavación el cuerpo de Carlos no resistió más, en pleno trabajo se desplomó al lado de Nelson quien rápidamente dio la alarma a Simón; éste lo sacó escondido en la parte trasera de la camioneta para que recibiera atención médica, el doctor apenas verlo preguntó a Simón:

– ¿Dónde estuvo metido este hombre?

Ya no podían contar más con Carlos, el continuo y prolongado trabajo en el pestilente túnel había minado gravemente su salud; pero si se quería terminar rápido debían buscar un sustituto que ayudara a Nelson, a los pocos días llegó un viejo albañil al que llamaron AB, un hombre malhumorado y poco dispuesto a soportar las duras condiciones que aquel trabajo imponía, al final se decidió que Nelson continuara solo, no podían exponerse metiendo y sacando gente, más cuando tuvieron que afrontar la retirada de Ibrahím quien desmoralizado por la tardanza pidió ser relevado. Como “ayudante” de Simón, entró un joven militante llamado Max. Los trabajos continuaron.

Para el 16 de diciembre de 1966 el túnel había avanzado considerablemente por lo que los presos del San Carlos recibieron la orden de prepararse, García Ponce y Teodoro habían logrado ser trasladados al F-2. Se acordó que la fuga se haría el primero de enero a las 7:30 de la noche, día y hora en que se esperaba que la vigilancia estuviera en su pico más bajo; pero nada sería tan fácil como se esperaba y nuevas dificultades salieron al paso: el 18 de diciembre un tribunal decretó el embargo de todo lo que hubiese en el abasto San Simón, el sirio se había atrasado en la renta del local por falta de dinero, increíblemente las FALN no lo dotaron a tiempo de los recursos  necesarios generando ese terrible percance que sin embargo fue prontamente subsanado con el pago de los meses atrasados. El otro incidente de cierta gravedad lo provocó la delación de una mujer que ofreció dar la información que tenía sobre la construcción de un túnel en el cuartel San Carlos a cambio de dinero, al final el pago no se concretó y la información con la que contaba el gobierno era muy vaga, solo se sabía de un supuesto túnel.

El 3 de enero de 1966 Simón pulsó varias veces la luz de emergencia y entró al garaje para llamar a Nelson, le pidió que saliera del túnel y le informó que afuera en la calle la guardia había sido exageradamente redoblada desde las 11 de la mañana. En ese momento cuatro soldados bajo el mando de un sargento golpeaban el pavimento con una gruesa viga de madera, era claro que buscaban un túnel. Mientras hablaban una camioneta repleta de guardias se estacionó frente al abasto. Sin perder la serenidad Nelson se avocó a dejar todo limpio y en orden mientras Simón salía a averiguar qué pasaba. Con ayuda de Max colocó la tapa en el boquete del túnel. Al rato volvía Simón con noticias alarmantes:

– Los soldados dicen que descubrieron un túnel y se va a hacer una gran requisa en toda la zona.

– Esperemos un poco para que luego salgamos Max y yo – respondió Nelson.

La inspección se estaba haciendo casa por casa y los militares habían colocado más retenes por los alrededores, el transito estaba totalmente vedado y no dejaban que nadie entrara ni saliera. La situación no podía ser más desesperante, sin embargo, los hombres seguían haciendo aplomo de la más gélida mesura. Cuando la requisa venía cerca Nelson se paró frente al mostrador del abasto para fingir ser un cliente, Simón le dio un refresco. Al poco rato llegaron los militares al abasto, pidieron identificación a los presentes y comenzaron a revisar, un grupo el abasto y el otro el garaje. Simón ofreció bebidas a la tropa; a las 4:30 de la tarde la requisa había terminado. Nelson permaneció allí hasta las 7 y media de la noche. Dos horas antes un grupo de soldados que fue a comprar cigarrillos comentaron que el SIFA andaba buscando un túnel pero que hasta los momentos no habían hallado nada. Cuando Nelson salió ya había poca gente, subió hasta la esquina de Macuro donde lo detuvo un centinela para pedirle documentos. Nelson con mucha serenidad entrego se cédula de identidad. El soldado luego de verle la cara y mirar la cédula le ordenó.

– Siga.

Nelson continuó su camino.

Otra de las dificultades con la se encontró el equipo fue un error en la ruta del túnel, por algún motivo en lugar de llegar al calabozo de Pompeyo en el F-2, terminaron debajo de la cocina, esto se corrigió con la ayuda del ingeniero Francisco Marín quien entró escondido al abasto y bajó al túnel para hacer las correcciones necesarias, luego de calcular y entregar las coordenadas correctas felicitó a los muchachos por el trabajo que habían hecho, aquel túnel en su estructura y apuntalamiento parecía obra de profesionales.

fuga cuartel san carlos plano 

La Fuga

Para el domingo 5 de febrero de 1967, hacía días que el túnel estaba terminado, solo se esperaba el momento cumbre, sin embargo Nelson decidió bajar a hacer un poco de limpieza.

– Debemos evitar que los camaradas se lastimen cuando atraviesen el túnel.

Las galerías contaban con iluminación eléctrica y un rudimentario sistema de ventilación. Nelson y los tres presos implicados en la fuga habían creado un código de comunicación basado en pequeños golpes en la losa del piso. Cuando el túnel se acercó lo suficiente al F-2, García Ponce y Teodoro se turnaban en la maquina de escribir, a la que tecleaban con fuerza para disimular el ruido que hacía Nelson en el subsuelo. Ese domingo de carnaval lo único que faltaba era levantar la losa de la celda de Pompeyo, para eso se introdujo un gato hidráulico. Se acordó que la fuga se haría a las siete de la noche.

A las 5:30 de la tarde con previo acuerdo García Ponce y Pompeyo comunican a sus compañeros de celda y militantes del MIR su intención de fugarse esa misma noche. Gustavo Villaparedes recibe la noticia con visible emoción y les desea toda la suerte, Simón Sáez Mérida a quien se acordó invitar a participar en el escape, rechazó la oferta alegando que le habían informado muy tarde.

A las 6:45 de la tarde Teodoro entró en la celda, cinco minutos después lo haría García Ponce, para facilitar las cosas a la hora de la fuga le pidieron por “correo” a los presos del F-1 que montaran un “show de carnaval”, de esa manera los soldados de la garita estarían distraídos con la música y las actuaciones de los presos. El orden de salida por el túnel se acordó de la siguiente manera: primero saldría Pompeyo, luego García Ponce y por último Teodoro. Cuando Petkoff entró en la celda Nelson tenía rato abajo esperando que fueran las siete para romper la losa, Pompeyo llegó un poco más tarde pues se retrasó recogiendo algunos manuscritos que esperaba continuar en la calle, pero cuando ya estaba adentro y sin decir porque volvió a salir.

Era justo la 7 de la noche cuando el ruido que hacía la losa al levantarse era apagado por la algarabía del “show de carnaval” y una licuadora que habían puesto a funcionar. Cuando el piso cedió, García Ponce y Teodoro vieron el rostro cetrino de Nelson quien intrigado preguntó.

 – ¿Y dónde coño está Pompeyo?

 – ¡Pompeyo! Llamó entre dientes García Ponce.

Nelson entonces ordenó a Ponce que entrara al túnel, el hombre obedeció y se lanzo por el boquete, cuando estuvo abajo Nelson le pidió que lo siguiera, más atrás vendría Teodoro y de tercero Pompeyo que regresaba de lavarse la cara. Al final de un largo tramo húmedo y pútrido, Nelson se detiene y le dice a García Ponce:

 – ¡Aquí, Guillermo!

En la semioscuridad García Ponce logra ver unas escaleras y asciende por ellas. Arriba alguien lo ayuda a salir y lo abraza, al tiempo que le pide mantenerse en silencio. Cuando Pompeyo y Teodoro estaban arriba, Simón les ordenó que se acostaran en la parte de atrás de la camioneta. Enseguida los cubren con cajas vacías y sacos de verduras. En completo mutismo oyen las instrucciones de Simón a sus “empleados” y los picaros saludos intercambiados con los soldados del primer puesto de centinelas, al instante oyen a los del segundo puesto y sienten cuando Simón acelera luego de salir de la zona militar restringida.

 En ese momento salió de entre los bultos la voz emocionada de Pompeyo Márquez  diciendo: ¡Lo hicimos!

guillermo garcia ponce  pompeyo marquez

 ¿Qué pasó después?

Meses después de la espectacular fuga, exactamente el 30 de octubre de 1967, a las once de la mañana Nelson López fue abatido a balazos en la redoma de Prados del Este, había sido entregado por un delator.

Simón Nehemet Chagin logró salir del país rumbo a la Unión Soviética, todos los esfuerzos que se hicieron para capturarlo fueron infructuosos, Cuando vivía en Moscú recibió la propuesta de incorporarse al servicio de espionaje de la KGB, hablaba árabe y español y había demostrado tener suficiente temple en las situaciones de peligro. No se sabe si trabajó como agente secreto. Simón falleció en 1986 en Damasco, cuando tenía 50 años, murió en la misma tierra que lo vio nacer y en paz con sus principios.

La causa de Guillermo García Ponce fue sobreseída el 19 de abril de 1969 por el presidente Rafael Caldera, en 1974 fundó el partido Vanguardia Unitaria, en 1978 regresó como diputado al Congreso de la Republica, en 1982 fue elegido Secretario General del partido La Nueva Alternativa y en años recientes fundó con sus hermanos el diario Vea en el que se desempeñó como director hasta el momento de su muerte en 2010.

 Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff fundaron en 1970 el partido Movimiento al Socialismo que en un primer momento gozó de gran prestigio entre la población y los intelectuales, al punto que Gabriel García Márquez donó en su totalidad el dinero obtenido por el premio Rómulo Gallegos para su novela Cien años de soledad. Ambos transitaron por largo tiempo la senda parlamentaria, Teodoro fue candidato presidencial del MAS en 1978, 1983 y 1988, con la llegada al poder por segunda vez de Rafael Caldera, Petkoff se entrenó como ministro de Planificación y mentor de la llamada Agenda Venezuela. Desde 2010 conduce un programa en el canal de noticias Globovisión, responsabilidad que comparte con la dirección del diario Tal Cual.

Pompeyo Márquez, al igual que su compañero ocupó cargos ministeriales en el gobierno de Caldera y luego pasó a actuar como dirigente de oposición. Hace una semana fue internado de urgencia en una clínica del este de la ciudad donde fue sometido a una delicada intervención quirúrgica. En el momento que escribimos esto se encontraba estable.

Referencias:

García Ponce, Guillermo.  La fuga del Cuartel San Carlos. 1991 Caracas Venezuela.

Linárez, Pedro Pablo. La lucha armada en Venezuela. 2006. UBV Caracas Venezuela.

Petkoff,  Teodoro. Cómo nos fugamos del San Carlos. Revista Elite 1967. p. 47-53

Díaz Rángel Eleazar. Simón “el árabe” y la fuga del cuartel San Carlos. Últimas Noticias. 2004 p.35
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23 comentarios

  1. Excelente!!! No se podía esperar menos de ustedes!!! Reitero mis felicitaciones y admiración

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    • Saludos Elimar, gracias por tus energías positivas! Un abrazo

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      • Pedro: Buen día.La otra fuga del Cuartel San Carlos fue en el año 1.975 Fueron 23 presos los que se fugaron, saliendo por la casa de Victor Cuica. El túnel se hizo en esa oportunidad de adentro para afuera. Saludos¡¡

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  2. demasiado bueno este relato es espectacular sobran las palabras de admiracion…..

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    • JAJAJAJA, ES VERDAD SE VE MUY FÁCIL RELATARLO PERO QUE DIFÍCIL FUE VIVIRLO Y EL TIEMPO QUE TRANSCURRIÓ ENTRE EL COMIENZO DE LA OBRA Y LA FUGA.

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  3. mis felicitaciones para ustedes que bien relatado esta esta cronica sigan asi y de nuevo agradecido por la seriedad que hacen su trabajo dios los bendiga

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  4. Wow cosas de la vida que nos pasa amig@ mi@. interesante es todo cuanto he leido. Gracias por la invitación. Abrazos

    Juanita Reyes

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  5. […] Entre esas fugas famosas venezolanas están  – entre otras – la ejecutada en febrero de 1967 cuando se dio la “Fuga del Cuartel San Carlos” de donde lograron escapar los entonces guerrilleros Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce. […]

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  6. Buenas tardes excelente reportaje como todo lo que ustedes escriben, leyendo encontre un articulo en referencia al secuestro de William Frank Niehaus, y me llamo la atencion el hecho de que para ese momento se manejo como presuntos autores personajes de la izquierda como el caso del dirigente jorge Rodriguez, tendran algun articulo en referencia a este hecho?

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    • Saludos Lizca, gracias por tu comentario, el caso Niehous lo estamos preparando para una próxima publicación. Te adelantamos que efectivamente fue llevado a cabo por dirigentes de la izquierda, la planificación y ejecución fue hecha por el Grupo de Comandos Revolucionarios (GCR) y en las investigaciones adelantadas por el gobierno fueron detenidos dirigentes de distintos partidos, entre ellos Jorge Rodríguez. Los entretelones de ese caso son apasionantes, por lo que te recomendamos estar pendiente de su publicación en estas páginas. Recibe un cálido abrazo.

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  7. Los felicito, nuevamente. La lectura se hace agradable e interesante.Estoy recordando la Masacre de Cantaura en 1982, en la cual murieron algunos ucevistas.
    Agustín.

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  8. lo que da pena es que estos seres excluyendo al profesor garcia ponce no han apoyado a la ultraderecha los otros si inclusive son empresarios y todo lo demas…..que asco

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    • te pregunto? cuantos billonarios hay en la actualidad y en gobierno de esos antiguos guerrilleros . lee y documentate ante de hacer comentarios ingenuos

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  9. Buenos días, Nelson Lòpez era mi hermano, siempre estuve orgullosa de él, no lo conocí porque yo apenas tenia 2 años, pero siempre lo recuerdo como un gran guerrillero que fue.

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  10. DESPUÉS DE TODOS ESTOS MOMENTOS TAN DIFÍCILES, TEODORO SE VUELVE CAPITALISTA… LO QUE HACE LA PLATA….

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  11. un relato exacto de como realmente fue

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  12. Fui testigo indirecto, un compañero de clases era vecino de Simón; recuerdo que la casa era verde ,Simón llamaba a los más pequeños y nos regalaba manzanas por ayudarlo a subir al jeep verde viejo los sacos de papas (Me llamaba la atencion la tierra negra mucho más que las papas) bueno por una manzana para que preguntar, luego de la fuga al siguiente dáa se derrumbó el tunel jajaj la cara de los soldados era de terror. Nota era una pocilga de bodega.

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  13. Mejor imposible, una excelente crónica, entonces yo trabajaba en IMGEVE y había ido a visitar a mi tio GUSTAVO VILLAPAREDES al calabozo del Cuartel hacía pocos días.

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  14. Lo que más me gusta de esta historia, es la forma como acá se narran los hechos. Por lo que he leído, puede considerarse como la fuga más espectacular de las cárceles venezolanas. El ímpetu de Teodoro es admirable. Lástima que perdió ese espíritu de lucha, claro, la edad y los nuevos tiempos.Me quedará la duda o podrían informarme: ¿ Qué pasó con los demás, y si fue Caldera quien pacificó la guerrilla?

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  15. Pompeyo Márquez y Teodoro se volvieron adecos después que los mismos los persiguieron a palo limpio.

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  16. Por demás interesante, sobre todo por los detalles

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  17. los felicito excelentes sus historias

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