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La Tragedia de Tacoa

tragedia de tacoa

Antes de salir de casa, Guillermo Roca revisó sus bolsillos para verificar que todo estaba en orden, se despidió de su familia y fue hasta donde estacionaba su vehículo. Era un frío domingo decembrino y Guillermo sintió la necesidad de un café que le calentara el cuerpo; tenía poco tiempo de trabajar como chofer en El Universal y hasta ahora no conocía a mucha gente en el periódico; su labor allí consistía en llevar a los reporteros hasta el sitio que indicara la pauta noticiosa; ya los iría conociendo; los chóferes como los barberos tienen en la conversación una eficaz herramienta de roce social.

Al llegar a la oficina le indicaron que su primera salida del día sería con Carlos Moros y Salvatore Veneziano, – A esos no los conozco – pensó Roca.

– Y… ¿A dónde debo llevarlos? – preguntó.

– A la planta de Tacoa en Arrecifes, se declaró un incendio hace algunas horas.

Guillermo se sentó a esperar a los muchachos.

El mismo día, mucho antes de que el reloj despertador interrumpiera el sueño de Guillermo Roca, había gran actividad en la planta termoeléctrica de Tacoa, 200 personas entre obreros, técnicos e ingenieros cubrían ese turno. La labor era la de siempre, llenar de combustible los enormes tanques que garantizaban la energía de la ciudad capital.

Fondeado en la costa se encontraba el buque tanquero “Murachi” de la petrolera Lagoven; arriba José Manuel Rodríguez, Luis Natera y otro empleado de la Electricidad de Caracas se encargaban de la tarea. Una vez que cargaron el tanque número 3 se dispusieron a hacer lo mismo con el 8, la labor era más dura y peligrosa que de costumbre por cuanto los medidores de nivel no funcionaban y el calculo debía hacerse manualmente, otro “pequeño detalle” era que el combustible con el que cargaban los depósitos era fuel oil Nro. 6, y el sistema de generación de energía termoeléctrica fue diseñado para operar con otro tipo de carburante, uno con un punto de inflamación mayor; así que se estaba recirculando al sistema volúmenes importantes de combustible calentado por encima de su punto de ignición, lo que generaba una gran cantidad de gases que al mezclarse con el oxigeno formaban un cóctel altamente explosivo.

Luis Natera y José Manuel Rodríguez subieron por las escalerillas laterales del tanque 8 para seguir con su trabajo, ya estaba amaneciendo y desde su posición en la tapa del tanque se podían ver los primeros rayos del sol asomando por el oriente. El otro hombre se quedó abajo; tenía frío y no se le ocurrió una idea mejor que la de encender un cigarrillo. Aspiró la primera bocanada, sintió como se llenaban de humo sus pulmones  y lanzó la cerilla al piso.

incendio de tacoa

Cuando se oyó la explosión Benjamín Frontado, a quien propios y extraños apodaban Tamakún, se disponía a servir un delicioso pescado al grupo de ruidosos comensales que cuarenta minutos antes llegaron a pedir que los atendieran; la noche anterior había sido de farra y toda esta gente había llegado borracha y hambrienta a la pequeña fonda de Tamakún. Los vecinos de Arrecifes estaban acostumbrados a oír pequeñas explosiones ocasionadas por calderas y transformadores en mal estado; pero esta era la primera vez que escuchaban algo tan aterrador; “Parecía el fin del mundo” recordaría alguno de ellos más tarde. De las casas vecinas comenzó a salir la gente y pronto una multitud se arremolinó para ver la inmensa columna de humo que salía de la planta, a los pocos minutos llegó al sitio una comisión de la Guardia Nacional disparando al aire en un intento inútil de dispersar a los curiosos.

La información de lo que había pasado llegó con la rapidez del caso: mientras se cargaba de combustible uno de los tanques, una terrible explosión había hecho volar por los aires la tapa del mismo. Encima de esa tapa iban dos hombres cuyos cuerpos jamás serían encontrados. Un testigo afirmó que vio aquel inopinado plato volador pasar por encima de un barco anclado a más de doscientos metros de la costa. Los cuerpos de seguridad y defensa y los bomberos de La Guaira, Caracas y Miranda fueron puestos en alerta. Pronto los vecinos de las vías que llevaban a Tacoa sintieron el ensordecedor y alarmante ulular de las sirenas. En Caracas los teléfonos de las distintas redacciones recibían el aviso; un enjambre de periodistas, camarógrafos y fotógrafos se disponía a bajar al sitio del suceso.

Guillermo Roca tomó la avenida Urdaneta hasta empalmar con la Sucre y en pocos minutos estaba en la entrada de la autopista Caracas – La Guaira; por ser domingo no había gran tráfico arriba pero si un poco en la autopista debido a la gente que se dirigía a los balnearios, con él iban el fotógrafo Salvatore Veneziano y el reportero Carlos Moros. Para matar el tiempo los hombres hablaban de cualquier cosa, de pronto Moros comentó lo mal cuidadas que estaban las plantas termoeléctricas. Los tres pensaban que el trabajo sería rápido pues a esa hora no tenían idea de la magnitud de la tragedia; la idea era sacar algunas fotos, tomar declaraciones de los bomberos y directivos de la planta y regresar a la redacción para ver que otra cosa había. Guillermo encendió la radio y por los extras entendieron que la cosa parecía ser más grave de lo que creían. Una hora después estaban en Maiquetía y ya desde allí se sentía el olor a quemado. El chofer dejó a los reporteros cerca del sitio y les prometió volver en media hora para recogerlos y llevarlos de vuelta a Caracas. Eran las 12:05 del mediodía. El hombre pudo ver unidades de Venezolana de Televisión, Radio Caracas y Últimas Noticias estacionadas en las cercanías. Cuando ubicó un buen sitio, aparcó y se dispuso a esperar.

Luego de arrojar la cerilla al piso el hombre se dio cuenta de la estupidez que había cometido, pavorosas llamas aparecieron frente a sus ojos y lo rodeaban como serpientes de fuego dispuestas a devorarlo, aterrorizado arrancó a correr buscando un sitio seguro pero sintió que a sus espaldas el ardiente vaho de la muerte lo alcanzaba, con graves quemaduras y con la adrenalina a millón llegó hasta el dispositivo de alarma que conectaba directamente con el cuerpo de bomberos. Desde la tapa del tanque Luis Natera y José Manuel Rodríguez vieron con horror lo que pasaba abajo, de manera valiente se dispusieron a combatir el fuego con los pocos recursos manuales con los que contaban, tal vez tenían la esperanza de que los bomberos pudieran llegar a tiempo. Abajo comenzó la evacuación del personal; en medio de las carreras y gritos nadie reparó en los hombres montados en el tanque, su compañero fue recogido del suelo y sacado de la planta hasta un centro asistencial. Las llamas pasaron del tanque 3 hasta alcanzar el 8 y en segundos la explosión cortaría la risa de los parranderos que estaban a punto de probar el corocoro de la fonda de Tamakún. Faltaban quince minutos para las seis de la mañana.

periodista muertos en incendio de tacoa

Cerca de mediodía el fuego era incontrolable al igual que la multitud de curiosos; inexplicablemente los cuerpos de seguridad no tendieron un cerco en torno al lugar del siniestro para evitar que los irresponsables se acercaran ni procedieron a realizar una evacuación completa de la gente que vivía próxima a la planta. Un vecino fue hasta donde estaba Tamakún para invitarlo a ver como se quemaba al tanque. – Yo no soy bombero – fue la seca respuesta del hombre. Benjamín Frontado “Tamakún” quien como el personaje del comic conocía bien el peligro, pues le había tocado enfrentar a la muerte en varias ocasiones, llevó a toda su familia a un barrio vecino. Luego de poner a salvo a su mujer y a sus cinco hijos regresó al restaurante, desde allí podía ver al más del centenar de personas que estaban en el sitio del incendio; bomberos, policías, funcionarios de la Defensa Civil, curiosos y periodistas de distintos medios merodeaban por los alrededores.

El Teniente Coronel José Octavio Hernández, comandante del Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal contó días después que cerca de las 12:35, sus hombres habían logrado aminorar las llamas del tanque 3, hasta casi extinguirlas. Este hecho les infundió confianza y en un valeroso gesto, las mejores unidades se colocaron muy cerca de donde el fuego y el calor eran más intensos. En ese momento el calor que irradiaban las llamas del tanque 3 pasaba de los dos mil grados centígrados lo que provocó que la válvula de alivio del tanque vecino (el número 9) cediera, el combustible que había en este comenzó a derramarse y las llamas se propagaron a otros sitios. Los bomberos que estaban cerca no pudieron percatarse de lo que había pasado pues el humo y el hollín les dificultaban la visión. Sus compañeros que estaban en la parte de arriba del cerro tampoco vieron nada. Con las flamas rodeando el tanque 9, el calor en este aumentó haciendo que cediera la tapa superior y provocando otra pavorosa explosión. 80 mil metros cúbicos de petróleo hirviente se vertieron sobre las pobres almas que estaban debajo; desde su restaurante Tamakún pudo ver como más de cien personas se evaporaban ante sus ojos. El infierno pareció salir de las entrañas, aquella enorme bola de fuego se tragó a 40 hombres del Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal, 43 de los Bomberos Municipales, todo el equipo completo de los Bomberos Aeronáuticos, 14 Bomberos Marinos, un número apreciable de hombres de la Defensa Civil y de la Policía, 15 empleados de la Electricidad de Caracas, 10 trabajadores de los medios de comunicación y una inauditable cantidad de vecinos de la zona. El horror de la muerte quedó marcado en Arrecifes a las 12:35 PM del domingo 19 de diciembre de 1982.

Justo a esa hora, Guillermo Roca estaba de nuevo en el sitio donde quedó de encontrar a los muchachos, no estaban por allí. En ese momento escuchó la explosión, nervioso trató de acercarse, al ver que se incrementaba el número de ambulancias y unidades bomberiles decidió salir para no estorbar, estacionó más abajo y espero una hora. Al ver que ni Carlos ni Salvatore llegaban bajó del carro y se asomó a ver si los veía de lejos – nada -. Roca empezó a preguntarse que podía haber pasado: – Tal vez pidieron otro carro al periódico, o se desocuparon antes de lo esperado – pensó, pero rápidamente desechó la idea. Tenían que estar por allí cerca, decidió esperarlos un rato más, sentía también temor de aparecer en el diario sin los reporteros, pues podía ganarse una reprimenda. A las tres y media de la tarde, ganado por lo nervios decidió regresar, al entrar en la oficina iba a contar lo que le sucedió con los periodistas; pero antes de poder abrir la boca sus compañeros le dieron la noticia: Carlos Moros y Salvatore Veneziano habían desaparecido en la explosión. Lo único que se encontró después de ellos fue un pedazo de cámara.

En Arrecifes, Tamakún como tantos otros vecinos corrió a refugiarse. Desde donde estaba observó como un enorme chorro de petróleo salía a centenares de metros de la boca del tanque hasta alcanzar la cima del cerro para luego comenzar a descender por las pendientes como la lava de un volcán. A medida que buscaba el camino a la playa destruía las viviendas que hallaba a su paso. El hombre vio como su casa, su negocio y sus cuatro lanchas eran abrasados. Al percatarse de que muchas personas estaban atrapadas entre el fuego y el mar, Tamakún tomó una lancha prestada y salió a rescatarlos. El mar en el que se internó, a riesgo de su vida, también ardía, como pudo evitó las llamas y llegó a la costa donde empezó a rescatar a la gente que gritaba desesperada al ver como se acercaba el mortal río de petróleo. En cuatro viajes logró salvar a 80 personas, pero en el último de ellos casi no la cuenta; cuando ya salía de la costa, la lancha quedó atrapada en un banco de petróleo, con desesperación él y sus pasajeros vieron como las llamas se acercaban raudas hasta ellos. Tamakún tomó un remo y usándolo como palanca logró sacar a la pequeña embarcación. Con su cargamento de vidas salvadas llegó a tierra segura para sentarse a pensar cómo enfrentar su nueva situación de damnificado.

bomberos muertos tacoa

154 muertes fue la cifra oficial por la tragedia de Tacoa, sin embargo como ocurre siempre en este tipo de eventos es difícil determinar el número real de víctimas. El lunes 20 de diciembre en horas de la tarde mientras la planta aún ardía y centenares de heridos eran atendidos en clínicas y hospitales, el Presidente de la República, Luis Herrera Campins decretó el duelo nacional y prometió un exhaustivo examen de los hechos para evitar que aquel suceso quedara impune; a tal efecto ordenó crear una comisión de alto nivel que debía encargarse de las investigaciones y que a su vez sirviera de auxiliar al juez que fuera designado para esa causa. La comisión debía presentar un primer informe en los siete días siguiente al incendio, el informe sería analizado por los comisarios Eduardo Rojas Ochoa, Eleazar Cuotto Rendón y Pablo Simoza de la Policía Técnica Judicial (PTJ). El hombre que por imprudencia originó el fuego fue trasladado del hospital de La Guaira al Hospital Militar donde quedó a la orden de la PTJ, allí fue interrogado durante largas horas por el comisario Cuotto Rendón.

Mientras avanzaban las investigaciones, el pueblo se volcó a las calles para rendir un sentido y silencioso homenaje a los hombres y mujeres que habían rendido su vida, tanto en Caracas como en La Guaira cada sepelio fue acompañado por multitudes. Las más de mil personas que quedaron damnificadas fueron llevadas a refugios en Macuto, Tamakún se mudó con su familia temporalmente a una casa ubicada en Catia la Mar que le prestaron. Los trabajos de limpieza en los alrededores de la planta duraron varios meses y durante los mismos seguían apareciendo cadáveres.

La Comisión Presidencial presentó el resultado de su investigación el 30 de mayo de 1983 al presidente; pero no fue dado a conocer a la opinión pública sino hasta un año después y de forma parcial. El gobierno alegó que decidió mantenerlo en secreto para no comprometer la decisión del Juez Carlos Soucre, Instructor Especial del caso. Esta etapa fue dura para Tamakún y su familia; su esposa deprimida al ver que habían perdido todo lo que tenían, enfermó y murió. Él, sin embargo siguió luchando; con la ayuda de sus hijos volvió al sitio donde estaba su fonda y se dedicó a limpiar la playa del petróleo que se había derramado para poner en marcha de nuevo el pequeño negocio.

Lo poco que se pudo conocer del informe oficial revelaba la irresponsabilidad de la empresa que para entonces manejaba el suministro de energía eléctrica de Caracas; entre las perlas con las que nos tropezamos están las siguientes: En la planta no había sistemas de detección de incendios, el sistema de distribución de agua fue diseñado sin tomas para los bomberos – lo que dificultó la labor de éstos -, Las bombas de los sistemas contra incendio estaban oxidadas y fuera de funcionamiento, las vías de acceso a la planta eran muy estrechas, los lectores de niveles de petróleo no servían y por eso estaban los empleados encaramados en el tanque haciendo la medición manual y para remate se permitió la construcción de viviendas en el perímetro de la zona. El Juez Carlos Soucre determinó que la Compañía Anónima Electricidad de Caracas cometió “gravísimas irregularidades” que ocasionaron el siniestro. La decisión de Juez Soucre no contemplaba responsabilidades individuales y el caso pasó a un tribunal superior, a cargo de la Juez María Teresa Salazar quien en diciembre de 1984 dictó ocho autos de detención contra ejecutivos de la compañía por los cargos de incendio y homicidio culposo, pero jamás fue nadie a la cárcel por los muertos de Tacoa.

Tamakún peleó en los tribunales para que le pagaran por los bienes perdidos, un tribunal falló a su favor  y ordenó que se le indemnizara con 500 mil bolívares; solo llegó a ver la mitad pues la otra se la llevaron los abogados que lo asistieron. La navidad de 1982 fue triste para los venezolanos, demasiadas familias quedaron enlutadas y las horribles imágenes de la tragedia quedaron grabadas para siempre en el imaginario colectivo.

En 1994 cuando tenía 62 años, Benjamín Frontado “Tamakún” tuvo que vivir otra tragedia, una pierna se le engangrenó y los médicos tuvieron que amputarla; como había hecho a lo largo de toda su vida, se sobrepuso y siguió trabajando con la fuerza de un hombre al que nada parecía amilanar. Los sobrevivientes de la tragedia de Tacoa crearon un comité contra el olvido que con el tiempo pasó al olvido. En Arrecifes sucedió algo muy parecido a lo que ocurrió en 1927 de Sociedad a Traposos en Caracas , una lamentable red de complicidades invalidó el ejercicio de la justicia. Los muertos de ambos siniestros, muertos quedaron.

¿Sabías que en 1927 hubo una tragedia similar a esta pero en el centro de Caracas? Lee aquí Fuego en la Santana

Publicado el 8 de junio de 2012

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37 comentarios

  1. En el desarrollo de estas líneas he vivido después de 30 años aquel diciembre de Tacoa en el que solo se escuchaban los extras de Radio Rumbos, uno peor que el anterior. q.e.p.d todas las victimas y honor a aquellos bomberos que dieron su vida en pro de las demás personas … Espectacular desarrollo Pedro de estos acontecimientos.

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  2. Extraordinario reportaje, como siempre!, solo me asalta una duda: Porquè el Señor Machado Zuloaga, para ese entonces, propietario o accionista mayoritario de la Electricidad de Caracas, habiendo obtenido tantos beneficios durante lustros, por la venta de la electricidad, permitiò el deterioro de la Planta Tacoa? Resultarìa interesante que se reactivara el Comitè de Vìctimas contra el olvido de Tacoa, a ver si de alguna forma se logra justicia para con aquellas victimas de la desidia de otro poderoso, que al igual que muchos otros se mantiene impune.

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    • El señor Machado Zuloaga estuvo personalmente en el sitio, fue uno de los que corrió al mar junto al piloto del helicóptero. Pero además de eso, fue un accidente ocasionado por un obrero que trató de verificar un sobre calentamiento, previo al descargue del combustible. UN ACCIDENTE!! Porque será que siempre aparece alguien a enturbiar la realidad para introducir elementos políticos de resentimiento social !!! Por eso nunca avanzaremos…

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      • no se trata de introducir política!..el “accidente” fue respuesta a la negligencia que causo el deterioro de la planta, todo hubiera quedado en una situación menos catastrófica si se hubieran tomado las medidas adecuadas…pero cómo? si la planta no permitió que las unidades de atención primaria trabajaran como debía ser.

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  3. Excelente reportaje. No se identifica al tercer hombre, sin embargo, aparece en este link con su nombre y apellido y manifestando que la tesis de la cerilla es falsa. Pero bueno, solo Dios sabe….

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  4. Perdón, el link es este: http://www.correodelorinoco.gob.ve/tema-dia/a-28-anos-tragedia-tacoa-todavia-no-se-conoce-como-se-origino-fuego/

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  5. excelente nota me gustaria saber si pueden investigar sobre el incendio del hotel concorde en la isla de margarita que tambien segun tengo entendido fue en circunstancias muy extranas y fue tragico gracias

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    • Saludos Sawyer, en efecto el caso del Hotel de la Concorde fue muy trágico ya que ocurrió en medio de un matrimonio en noviembre de 1987, ese caso esta pautado para ser publicado el mes de noviembre. Un abrazo

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  6. En ese incendio perdieron la vida tres compañeros del Grupo de Rescate Venezuela: Carlos Antolín, Frank y Edgar Palacios. Haciendo honor al lema del GRV
    “Para que otros vivan”

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    • Saludos José Luis, gracias por tu comentario, sin duda honor a esos hombres y mujeres valientes que pertenecen a todos los cuerpos de rescate que arriesgan sus vidas por ayudar a los demás. Un abrazo

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  7. Paz a los restos encontrados y a los no encontrados, muchos hermanos bomberos desaparecieron en ese fenómeno.

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  8. Excelente reportaje, una vez mi abuela me contó de esa historia que sucedió un año antes de mi nacimiento y me dijo que en el seguro social de la Guaira en los sótanos habían muchas personas que habían quedado desfigurado con la tragedia de tacoa y el gobiernos los mantenía alli para ayudarlos. Cosa que nunca fue corroborada pero siempre hubo esa presunción.

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  9. No estaba ni planeado para nacer, sin embargo mi padre hace tiempo me mostró en un manual de simulacro; una reseña sobre este trágico y dramático acontecimiento, lo que si noto es que hubo una comisión que dió causas, veredicto y sentencia a los responsables, caso contrario a lo que ocurrió en Amuay, caso también trágico, el año pasado (2012) aún pasado ese tiempo la única tesis que maneja el presidente de Pdvsa es “saboteo”, con tanto tiempo para investigar sólo responde eso, lo cual parece infundado por ideología y de manera muy irresponsable.

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  10. Me faltó felicitar a quien realizó el reportaje, leía cada párrafo e imaginaba los sucesos como si hubiese presenciado los restos.

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    • Saludos Pertinenete87,
      Gracias por tu comentario. Cada artículo lo escribimos con mucho esfuerzo y cariño para que llegue a ustedes nuestros lectores, que sigas disfrutando del blog. Saludos Pedro y Mariana.

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  11. Sin duda, una tragedia que enlutó a muchos hogares Venezolanos. Para ese entonces, sólo tenía 8 años, pero el recuerdo de la más triste Navidad, aún lo tengo presente. Mi tío bombero falleció ese horrible día y leer este reportaje me hace brotar lágrimas de dolor y a la vez un inmenso orgullo por él y por todos esos jóvenes profesionales que dieron la vida por salvar las de otros (hay que tener un corazón inmenso para hacerlo). Las huellas de esa tragedia están en los ojos de los familiares de los fallecidos (muchos años después, mi abuela, tíos y mi papá, reflejan nostalgia porque les falta un ser querido: Richard Ettegui). Pido a DIOS que historias así dejen de ocurrir y que todos esos hermosos seres humanos que perdieron la vida el 19-12-1982, estén descansando en paz. Amén.

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    • Saludos señora Carla,
      Gracias por su comentario, admiramos a las personas como su tío quienes con gran valentía afrontan el peligro por ayudar a otros, ellos son verdaderos representantes de lo mejor de Venezuela. Un abrazo, Pedro y Mariana.

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  12. Ciertamente, excelente reportaje, FELICITACIONES…!!

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  13. El periodista busca de la noticia … no escatima el peligro…allí murieron Mariadela Russo de VTV, Carlos Moros y Salvatore Venezziano…y con quemaduras la recordada Miriam Morillo de Últimas Noticias…. 31 años después… los muertos siguen muertos….Un héroe anónimo Tamakun…..Caripito 19 de diciembre 2013….

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  14. Ese día recibí guardia a las 9 de la mañana y a las 3 p.m. salimos al salvamento en un helicóptero UH de la FAV. Yo pertenecía al grupo élite de BOMBEROS AERONÁUTICOS, falleció el cap. .Pérez Pérez, lograron sobrevivir mis compañeros, L. MERENTES ,A.PEÑA, J.AVILA, otros que ya no recuerdo,32 años después vivo en un barrio llamado Tacoa, pero en DELTA AMACURO.

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  15. La tragedia más reciente, la de Amuay, que de verdad no se ha responsabilizado a nadie. Veo que se defiende a los que tenían poder y la potestad de velar por aquella instalación, y que a pesar de que un juez haya dado un veredicto pero que no se haya cumplido, deja mucho que desear. Pero,así continúa la justicia venezolana. Pudo ser el cigarrillo,claro, siempre debe haber un tonto para culparlo. Ahora,acá hay un héroe nacional, un verdadero héroe, que a lo mejor nadie ha escrito un libro sobre él o hecho una película, pero vuelvo y repito, el señor Benjamín Frontado “Tamakún”, es un héroe digno de ser proclamado,honrado y recordado como tal. Por favor, me gustaría tener más información sobre él.

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  16. Hay dos detalles que faltan en la crónica: Los bomberos que sobrevivieron pudieron escuchar antes de la segunda explosión una especie de sonido agudo (como una tetera) que aumentaba de volumen; aparece en esta serie de videos (www.youtube.com/watch?v=zTWnEeV9oT8). También el hecho de que algunas familias de la zona regresaran a sus hogares luego de haber sido “controlado” el primer incendio, lo que propició también la alta cifra de personas calcinadas.

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  17. Excelente reportaje lo lei en voz alta y la narrativa es espectacular, como el guion del conocido programa radial de Porfirio Torres.
    Trabajo en la Planta Terminal Carenero en Higuerote estado Miranda, de manera que me impacta lo ocurrido en la planta de Tacoa, debido a que aqui se realizan procedimientos similares a los que se narran en la historia. Los felicito por este reportaje, gran trabajo.

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  18. […] La tragedia de Tacoa […]

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  19. Apenas tenía cuatro años pero recuerdo que llamaron a la casa muy temprano. Mi papá se fue a la planta y mi mama me vistió apurada para ir a donde unos vecinos. No olvido el sonido de la segunda explosión… salimos corriendo al carro para ir a una zona más segura, la gente desesperada se metía en los carros que iban pasando, formamos una caravana con personas metidas hasta en las maletas de los carros y así salimos del campamento de la EDC donde viviamos. En el camino no entendía porque el mar se quemaba si el agua apaga el fuego, a veces nos deteníamos hasta que alguien gritaba “ahí viene el petróleo” y seguíamos avanzando.
    Hasta hoy no sabia que Tamakun, icono de la zona, había rescatado a tantas personas. Mi papa fue uno de los trabajadores que se lanzó al mar buscando salvarse y fue rescatado por una lancha cuando estaba a punto de ahogarse.
    En mi casa, al igual que en la mayoría de quienes vivieron la tragedia, se hablaba muy poco de lo que paso y me he enterado de varios detalles por artículos como este.

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  20. El caso Tacoa es emblematico del Tercer Mundo. El desorden y la falta de sentido comun tanto del gobierno como del sector privado. Todas estas plantas de alto riesgo estan rodeadas de barrios marginales. No hay autoridad que evite esta anomalia, por eso paso lo de Tacoa y Amuay. Lo agravante es la carencia de sistemas de mantenimiento y prevencion en lo interno. Y lo peor el control de las instituciones como bomberos, ambiente, sanidad es vulnerada por la corrupcion. Asi es el Tercer Mundo.

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  21. Estamos próximos a un nuevo aniversario de Tacoa, y sigue latente en la gente la tesís del fósforo, indemostrable por demás, para nada se recuerda que esta publicado que los quemadores de Fuel Oil N° 6 ubicados al interior del tanque 8 presentaron fallos dos veces el día 18 antes de la catástrofe, con aumentos de temperatura anormal y que sin embargo, no se detuvo el bombeo desde el buque tanque Murachi, y que por falta de mantenimiento no funcionó el sistema de extinción, que sin agua ni espuma, los bomberos nada podían hacer. Invito a buscar los siguientes reportajes, esclarecedores de lo que logró la neglicencia.
    1] Declaración del Comandante de los Bomberos del D.F. Teniente Coronel José Antonio González Balsa en “Hipótesis de los bomberos: La falta de drenaje convirtió a los tanques en calderas”. El Nacional. 23Dic1982. Pag. D-26.
    [2] Declaración del Ministro del Ambiente Carlos Febres Poveda: “A las 10:30 no había remedio”. El Nacional. 5Enero1983. Pag. D-3
    [3] Extractos del Informe de la Comisión Asesora del Accidente de Tacoa. El Nacional 15/12/1983
    [5] Boletín Informativo CUERPO DE BOMBEROS DEL DISTRITO CAPITAL Instituto Universitario de Tecnología Bomberil . Diciembre, 2009. División de Extensión Universitaria
    [6] “Tacoa: una catástrofe anunciada”. Cobertura de la comparecencia del Ing. Antonio Monagas ante la Comisión del Congreso nombrada para investigar el accidente de Tacoa. El Nacional 18Enero1983. Pag D-14
    [7] Datos del periodista Humberto Álvarez sobre anormalidad en los calentadores de los tanques de Tacoa el día 18/12/1982. El Nacional 7Enero1983. Pag D-19
    [8] Declaración de Enrique Bart, del Colegio Nacional de Bomberos en Foro la “Tragedia de Vargas” sobre “fallas de seguridad y de mantenimiento en los sistemas de extinción de incendios”. El Nacional 19Enero1983. Pag D-19

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  22. buenos dias, quisiera saber si alguien sabe donde puedo verificar la lista de muertos de esa tragedia.

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  23. Para ese entonces la Electricidad de Caracas estaba en manos del padre de Maria Machado

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  24. Hasta Puerto Cabello llegó ese hoyín de ese grueso humo que largó ese incendio en Tacoa cuando cayó un par de dias la lluvia para dias despues de la tragedia y todo lo que era de color blanco se notaba ese hoyín… carros, algunas casas de color blanco y hasta pañales de tela que se encontraban en los tendederos se notaba, pero eso no es todo lo que mas recuerdo, sinó mi padre que para ese entonces perteneció como segundo comandante de los Bomberos Marinos de Puerto Cabello y a pesar que el habia realizado un Curso de Comando allá en Camurí Chico – Vargas fué mejor lo que mi padre hizo, ya que en Juni o Julio de ese año 82 le habia venido un memo-rapido desde Caracas sobre un cambio hacia el Destacamento de Bomberos Marinos de la Guaira y sin un mejor puesto prefirió renunciar… Mas fué mi asombro cuando llega ese domingo 19 de Diciembre del 82 empieso aver por el extinto RCTV las noticias que por cierto me acuerdo de la periodista Maria Adela Russo quien entrevistó a un Tte Cnel de los Bomberos del Dtto Federal de apellido Balza algo así estaba declarando que ya todo estaba controlado, pero no fué así… sólo unas minutos despues creo que las 12:35 horas aproximado vuelven a dar otra noticia pero esta vez informaban que se habia producido otra explosión en el tanque 09 y que se desconocia las vidas presentes en el lugar de lo acontecido… dejo este mensaje ya que mi padre falleció el 16 de Agosto del 2006 mi DIOS me de dejó que viviera un cierto tiempo mas y a pesar que tengo familia en Macuto – Vargas, yo fuí allá como para el 83 y me quedé mudo lo que habia quedado y me pasó por mi mente como fué ese Holocausto… A mis colegas los Bomberos que dejaron una huella imborrable cumpliendo su sagrada misión, tambien los demás personajes que no volvieron… Dios y Gloria a los caidos…

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  25. TTenía 7 años cuando ocurrió esa terrible tragedia, en ese entonces vivíamos en las colinas de Catia La Mar. Mi proximidad con ese evento obedece a que al final de la Av. la Atlántida de la parroquia Catia La Mar había el llamado club de los bomberos donde todos los fines de semana iba con mis primos a bañarnos en una pequeña piscina, tenía tres tíos que laboraban como mesoneros en ese lugar, y mis vagos recuerdos se aproximan al rostro de varios bomberos fallecidos en esa tragedia, el sonido de las sirenas era interminable ese día… Al ocurrir el segundo evento y el que cobró la mayor cantidad de víctimas recuerdo a mis familiares muy afligidos debido a la cercanía con todos esos héroes anónimos… Por mi parte recuerdo que pasado el tiempo no podía escuchar el sonido de una sirena porque me ponía muy nervioso y comenzaba a buscar si había un incendio… Pasó mucho tiempo para poder superar el trauma que me dejó esa tragedia… Mis respetos a todos los fallecidos en esa horrible tragedia…

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  26. Un buen recordATORIO DE AQUELLOS AÑOS DE TRAGEDIA…

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  27. Muy buen reportaje. Si fue terrible y para nosotras las familias que estábamos en Caracas y nuestras familias allá en los alrededores de El Arrecife

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