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Genaro Salinas: Enigma

La muerte del tenor Genaro Salinas

Sugerido por Gennaro Di Donna

La noche del 5 de mayo de 1957 era la séptima del velatorio de Genaro Salinas. La casa funeraria donde se encontraba su cuerpo estaba repleta. Dentro y fuera del tanatorio se mezclaba la gente del pueblo con los artistas estelares del Pasapoga, el Moulin Rouge, La Bastilla y La Pompadour, los clubes de moda en aquella época. Mientras unos charlaban en los pasillos, otros hacían guardia reverente frente a la urna.

Genaro Salinas quien había muerto el domingo anterior, tenía una extraña expresión de desconcierto que se hacía más patente por el cráneo rapado en la autopsia. Sus ojos que estaban muy abiertos parecían mirar a la nada. En algún momento entre la espesa nube alquitranada apareció Daniel Santos; se acercó al féretro; sacó un puñal de cruz que guardaba en la cintura y lo puso en la frente de Genaro que para asombro de los presentes cerró los ojos. El Inquieto Anacobero se inclinó entonces para despedirlo con un beso y una lagrima. Era el tributo final de “El Jefe” al “Tenor de la Voz de Oro”.

Muerte en Coche

A las 19:45 del 28 de abril, los agentes de número que vigilaban el Sistema de la Nacionalidad y la avenida Roosevelt no tenían aún la primera novedad; Luego de varias vueltas por aquellas calles solitarias presentían una larga noche, sin embargo cuando atravesaban el paso subterráneo que lleva a Los Chaguaramos observaron un cuerpo tirado en el canal derecho de la vía. El cabo que comandaba al grupo ordenó acercarse. Quien yacía era un sujeto de mediana edad trajeado de gris oscuro; su cabeza estaba sobre un charco de sangre que había salpicado las paredes del túnel, a su lado en un banco de barro se notaban huellas de neumático.

De los bolsillos del traje sacaron una cédula de extranjero a nombre de Genaro Salinas Cardona, natural de México. Alguien que estaba en el infaltable grupo de curiosos hizo saber a los agentes que se trataba de un artista muy famoso. Al notar que seguía con vida lo subieron a la unidad radio patrullera y lo llevaron hasta el Hospital Periférico de Coche. Los médicos de guardia apreciaron doble fractura de cráneo en la región occipital y hematomas generalizados, especialmente en el brazo derecho. Tenía además una herida en la parte de atrás del cuello, que parecía producida por una cabilla o algún objeto similar. Esa herida y los aporreos hacían pensar en una riña. Las palmas de las manos estaban laceradas. De momento era difícil saber nada de lo que pudo ocurrirle pues el hombre estaba inconciente. Con la urgencia del caso fue ingresado al pabellón, pero pese a todos los esfuerzos, falleció a las 22 horas con 40 minutos de aquel domingo.

Primeras pesquisas – Tres hipótesis

Avisada por los policías que encontraron el cuerpo, una comisión de la Brigada contra Homicidios de la Seguridad Nacional llegó al lugar del suceso. Trataron de ubicar algún testigo pero fue en vano, hicieron vaciados en yeso a la huella de la llanta en el barro para estudiarla con detenimiento en los laboratorios criminológicos. Al principio surgieron tres hipótesis: 1.- El hombre estaba sentado en el borde del puente y de manera accidental cayó de espaldas al vacío, 2.- De regreso a la casa donde estaba alojado tomó la vía del túnel desconociendo que solo era accesible para vehículos y en ese paso arriesgado fue embestido por algún automovilista y 3.- Desesperado por la precaria situación que vivía optó por suicidarse lanzándose desde lo alto. Esas tres conjeturas, sin embargo no tomaban en cuenta lo observado por los galenos que asistieron al artista ni tampoco lo que luego registraría el médico forense. Empezaba de esa manera una cadena de omisiones que convertirían aquella lamentable muerte en un enigma.

La muerte del tenor Genaro Salinas

Auge y caída de un ídolo

A la medianoche un auto paró de Ibarras a Pelota frente al edificio Karam. Los que bajaron dieron un vistazo al cartel de la entrada. Se identificaron ante el portero de El Pasapoga como detectives de la Seguridad Nacional; en la barra preguntaron por Graciela Naranjo quien alarmada acudió ante quienes la solicitaban. Aquellos hombres, tal como esperaba la cantante eran portadores de malas noticias. Preguntaron qué si conocía a Genaro Salinas y al responderles afirmativamente le pidieron que los acompañara, pues necesitaban que identificara su cuerpo en la morgue.

Ya ante el cadáver de su amigo, recordó la última vez que lo vio con vida, hacía menos de 48 horas. Al mediodía del sábado, Genaro quien se alojaba en su casa desde el mes de diciembre, le anunció que iría al centro para conversar con algunos amigos, Lo único que llevaba consigo era un gran sobre, ella conocedora de su pésima situación quiso darle un real (0,50 céntimos de bolívar) para que pudiera ir y regresar en autobús; azorado, su amigo rechazó la moneda diciéndole que prefería viajar a pie. Graciela lo notó sombrío – No es para menos – pensó – No las ha tenido fácil últimamente, tal vez nunca la tuvo fácil.

Genaro Salinas Cardona había nacido el 19 de septiembre de 1918 en un hogar muy humilde del barrio “El Cascajal” en el nororiental puerto de Tampico. Con Genaro muy pequeño los progenitores se trasladaron a la vecina localidad de Torreón en la que hubo de trabajar junto a su padre en el mercado de la ciudad. Al empezar los años treinta regresó al terruño natal con Doña Concepción Cardona quien para sostenerse lavaba ropa ajena. El joven Genaro buscó entonces emplearse en el puerto.

Entusiasta de la música y con dotes naturales para la misma decidió inscribirse en la academia de canto “Giadam” en la que empezaría a pulir su talento. Con tesitura de tenor y una extraordinaria plasticidad que le permitía transiciones armoniosas de los graves a los agudos, su voz comenzó a ser apreciada, primero en concursos de principiantes y luego como incipiente profesional en los teatros locales. En 1939, la vida, como en la letra de un tango, le jugó una mala pasada; aquel año ganó el primer premio en el concurso de aficionados de la estación de radio XES, pero el dinero que obtuvo hubo de utilizarlo para enterrar a su madre quien acababa de morir. Una alegría trocada en profunda desdicha.

Llegó a la imponente ciudad de México a fines de 1939 para debutar en el Teatro “Lírico” obteniendo una cálida acogida. En marzo de 1940 se casó con María de la Luz Herrera Razo, con quien tendría dos hijos: Genaro y Concepción. Ese mismo año, el locutor Pedro de Lille de la estación XEW lo bautizó como “La voz de oro de la radio”.

Ya para 1941 tenía un contrato con la RCA que le permite grabar con las más importantes orquestas mexicanas de la época. Ese mismo año decide radicarse con su familia en la capital del país, pero en 1943 argumentando necesitar más tiempo y espacio para dedicarse a su carrera, los envía de regreso a Tampico, decisión que provoca un enfriamiento en las relaciones con María de la Luz, de la que terminaría separándose en 1944. Genaro queda entonces con la custodia de los chicos quienes más nunca regresarían con su madre.

La muerte del tenor Genaro Salinas

El vertiginoso ascenso en el gusto popular y su incuestionable calidad vocal, produciría desazón en algunos de sus colegas, quienes vieron un peligro en aquel joven valor del canto, por lo que decidieron obstaculizar su desarrollo haciendo un vergonzoso uso del cartel sindical. Conciente como estaba de que en México no tenía posibilidades, Genaro Salinas decide salir al exterior en 1945, buscando acertadamente espacio en una de las plazas más importantes de la era dorada de la canción latinoamericana: La Habana. Allí, el éxito es inmediato y claro. En el legendario “Copacabana” aparte de los merecidos aplausos, el tenor mexicano cosecha un nuevo amor: conoce a la cantante chilena de tangos María Elena Tortolero (Malena) con la que muy pronto viajaría a Buenos Aires. Ese mismo año de 1945 llegó a Venezuela para presentarse en uno de los programas estelares de la Radio Caracas.

En agosto de 1946 debuta en Radio “El Mundo” de Buenos Aires y logra impactar al exigente público del colmao El Tronío ubicado en el 561 de la calle Corrientes. Es en los estudios de “El Mundo” donde Genaro Salinas, según el periodista Rodolfo Pérez Rosales, conoce a la actriz Zoe Ducós, con la que establece una relación amorosa a espaldas de Malena. Fue esa relación a decir de muchos la que lo llevaría a encontrar la muerte años más tarde en Caracas.

El triunfo logrado en Argentina, donde lo rebautizaron como “La voz de oro de México” lo estimula a establecer allí su base de operaciones. Desde la ciudad austral parte a Santiago, Lima, Bogotá y Caracas. Este periodo que va del 46 al 52 se considera su época dorada; la potencia y calidez de su voz se impuso en el gusto musical del continente. El 23 de julio de 1952 regresa a Caracas para cumplir con una serie de presentaciones en Radio Continente acompañado por la orquesta de Aldemaro Romero.

Reconocido su talento afuera es invitado de nuevo a México en 1953 con el fin de que grabara para la RCA un conjunto de temas del folclor suramericano, cometido que logra con el mayor de los éxitos. En los siguientes tres años Genaro Salinas alterna sus estancias entre ciudad de México y Buenos Aires pero la inquina demostrada por algunos de los más importantes artistas mexicanos lo obliga a alejarse de nuevo de su patria. El destino que decide para esta nueva incursión es Caracas, a donde llega el 19 de septiembre de 1956. Esta vez venía precedido de una mala campaña, se decía que estaba acabado, que ya no era el mismo de hacía una década, que sus facultades habían menguado, campaña que tocó enfrentar a su empresario Benito Silva quien finalmente logró contratos con la Radio Caracas y su par audiovisual Radio Caracas Televisión.

El cantante mexicano se alojó, como lo hacía siempre que viajaba a Caracas en el hotel Comercio. Genaro pensaba dirigirse a Buenos Aires al terminar el convenio; solo que recibió ofertas de Radio Continente por lo que decidió permanecer en Venezuela. Ya sin trabajo pero con la esperanza de concretar esas presentaciones dejo pasar el tiempo, hasta que supo que no iba a ser posible pues el documento que firmó con Radio Caracas establecía exclusividad y una veda para actuar en cualquier otra emisora de la capital hasta pasados 90 días de la culminación del contrato.

En busca de trabajo

Esto le generó inconvenientes pues ya tenía algunas deudas acumuladas, así que se puso a buscar trabajo. Consiguió presentarse en Radio Centro en el interior del país y en algunos locales de segunda categoría; actividades que si bien le generaron ingresos no fueron los suficientes para saldar los compromisos que enfrentaba.

Cuando su deuda en el hotel Comercio ascendía a 500 bolívares, optó por salir del mismo dejando como garantía de pago una sortija de oro, el boleto de avión a Buenos Aires, el pasaporte y parte de su ropa. Según contó luego Máximo Jiménez gerente del hotel, él que lo conocía desde hacía tiempo le ofreció una solución intermedia que Genaro rechazó cortés pero enérgicamente.

– Era un hombre muy correcto, muy caballero – afirmó Jiménez. Últimamente estaba tan agobiado por sus compromisos que dejó aquí como fianza su pasaje a Buenos Aires, junto a otras cosas.

Al enterarse de la suerte de Genaro, Graciela Naranjo le propuso que se mudara a su casa hasta que las cosas mejoraran. Le costó convencerlo pero lo hizo.

– No es que yo tenga una situación boyante – declaró a la prensa en aquella época – pero Genaro era buen hombre y merecía que lo ayudaran.

A mediados de diciembre del 56, el tenor llegó al número 6 del edificio San Bosco en la avenida Victoria. Allí compartía habitación con Alberto, el hijo mayor de Graciela, quien para entonces tenía 16 años. Alberto y Graciela lo recordarían desde entonces y para siempre como un hombre taciturno y digno que evitaba sentarse a la mesa.

Genaro estaba muy desconsolado – comentó la artista – Nunca consiguió un contrato, así que lo animé a cantar en el interior. Viajamos al oriente del país y actuamos en Ondas Porteñas y Radio Bolívar, salimos con la esperanza de reunir un dinero que le permitiera pagar parte de las deudas, pero lo ganado fue muy poco. El 7 de marzo estábamos de nuevo en Caracas y Genaro siguió luchando por conseguir algún contrato pero cada vez le iba peor. Fue cuando el empresario Guillermo Arenas le comentó que en República Dominicana y Puerto Rico reclamaban sus servicios, pero había que esperar. Era la última esperanza que tenía pero cada vez se desesperaba más pues lo único que deseaba era poder cancelar sus deudas y viajar a Buenos Aires para reunirse con sus hijos y con Malena. En eso estaba al mediodía del sábado 27 de abril cuando salió de casa de su amiga.

– Estaba más que derrotado – recordó Graciela – fue algo conmovedor, lucía muy abatido y ni siquiera me dijo “Chau”, su palabra predilecta al salir de la casa. Se despidió como para siempre y ya no le vi más.

Después de rechazar la moneda, el hombre abrió la puerta y salió prometiendo regresar en la noche.

La muerte del tenor Genaro Salinas

Las últimas 24 horas del tenor

Una cosa recordaban los periodistas de la última visita de Genaro Salinas a Venezuela: Se había aficionado a la bebida. – Se reveló amigo de la parranda – decían – pero jamás perdió el don de gentes, era tan respetuoso como siempre, por eso seguía siendo tan apreciado entre sus amigos.

Radio Caracas Televisión era el destino del cantante cuando salió del edificio San Bosco. Allí pasó la tarde conversando. Ulises Acosta quien para la fecha se desempeñaba como director musical de la empresa, recordaba haberlo visto en los pasillos al caer la noche fumando un gran tabaco. A esa hora, según Acosta, el artista mexicano parecía sobrio. Sin embargo, Salinas no regresaría a casa; a la medianoche estaba con cuatro amigos, entre ellos el locutor José Mújica Torres, en un bar cercano a la planta televisiva. Allí pasaron la noche bebiendo y conversando. Mújica diría luego que uno de los jóvenes que los acompañaban se puso algo pesado, pues le insistió a Genaro en varias ocasiones que cantara alguna pieza.

A eso de las cinco de la mañana, tres de los presentes se retiraron y solo quedaron Genaro y el locutor.

– Conversábamos sobre los modos incorrectos de hablar en radio – rememoraría Mújica.

Al amanecer, el molesto joven regresó empecinado en que Genaro cantara, éste lo evitó con una mueca de disgusto y del bar se fueron a un café en la esquina de Piedras. Mientras saboreaban un guayoyo, el locutor preguntó a Genaro qué cosa tenía en aquel inmenso sobre, pues le había llamado la atención desde que lo vio, Salinas sacó dos fotos suyas, dos de Graciela Naranjo y algunos clisés de ambos. – Pude darme cuenta entonces de que esperaba verse con alguien para hablar de negocios – comentó Mújica – quien se despidió pues debía trabajar en la transmisión de un evento deportivo.  

Efectivamente, a las diez de la mañana Genaro estaba en la oficina de Guillermo Arenas, el empresario de artistas que le había prometido contratos en las Antillas. Arenas le informó que las gestiones estaban muy adelantadas y que en cualquier momento llamarían desde Ciudad Trujillo. Esa noticia sin embargo, no pareció entusiasmar al mexicano quien se notaba bastante deprimido, según su apoderado.

Genaro Salinas pasó la tarde del domingo en el “Barcenas” un bar muy frecuentado por los empleados y artistas de Radio Caracas. Allí se le vio conversando con Carlos Tirado y Silvino Acosta, sastre y talabartero respectivamente. A esa hora ya estaba muy borracho, declaró luego a la policía Cristóbal Castro, copropietario del bar.

– Llegó incluso a quedarse dormido en la mesa, mientras los otros hablaban, pero en ningún momento discutió ni tuvo problemas con nadie.

A las cinco de la tarde se levantó, se despidió y salió a la calle. Tomó un taxi y se marchó. Fue la última vez que lo vieron con vida.

Medio siglo y un lustro

Mayo del 57 fue de lluvias intermitentes; la afición hípica estaba de capa caída pues una epizootia mantuvo inactivo el hipódromo de El Paraíso por 15 días; el tristemente recordado Banco Nacional de Descuento abría sus puertas al público; los chiquillos se  divertían con Bambilandia y los adultos con las ocurrencias de “Bartolo” encarnado por el joven actor Amador Bendayan; en el oriente “Ondas Porteñas” celebraba por todo lo alto su séptimo aniversario llevando a sus estudios a los cantantes más populares de la época; El profesor Luis Brito Arocha estrenaba el programa “Así es Venezuela”, cuya primera emisión se hizo desde la isla de Margarita; Bogotá se estremecía con nuevos disturbios en protesta por la reelección a la presidencia del general Gustavo Rojas Pinilla; 37 personas perdían la vida en un lamentable accidente en el aeródromo de Barajas en Madrid; en la URSS se anunciaban reformas constitucionales; Tegucigalpa rompía relaciones con la República Dominicana y en Caracas se otorgaba la primera licencia para conducir vehículos de motor que correspondió al señor Juan Gregorio Castillo, el documento que era de tercer grado y que llevaba el número serial 000039A vencería en 3 años.   

El primero de aquel mes no se tenía nada claro sobre la muerte de Genaro Salinas. Gregorio Arellano, Jefe de la Brigada de Homicidios de la Seguridad Nacional había hecho desfilar ante sí a 20 personas. Todas relacionadas con el malogrado cantante y todas testigos de sus últimas horas. De las tres hipótesis iniciales, la que cobró más fuerza fue la del arrollamiento. Si hubiese caído por accidente o por querer acabar con su vida, el cuerpo debía haber quedado en la parte externa del túnel y no en la interna como se le halló, conjeturaban los detectives. Se pensó en la posibilidad de que el cantante, ebrio como estaba, tomara el taxi sin tener dinero y al llegar a la zona donde vivía sostuvo una pelea con el chofer que terminó en homicidio involuntario. No era seguro que así fuese pero era una posibilidad. Hasta el momento no había aparecido ningún testigo que estuviera cerca del puente a la hora que ocurrió el suceso.  

Un día antes, El Heraldo, órgano oficioso de la dictadura, reseñó la muerte del cantante desestimando la tesis del asesinato y decantándose por la de la muerte accidental. Era una nota escueta, ilustrada con una gran fotografía de perfil y titulada: “Perdió la vida anoche cantante mexicano”. Los otros periódicos dedicaron amplios espacios a reseñar la muerte de Salinas y los esfuerzos que hacían sus compañeros por encarar de la mejor y más digna manera la disposición final de sus restos mortales. Alfredo Sadel, Mario Suárez y Víctor Morillo, entre otros miembros de la Asociación Venezolana de Artistas (AVA) se pusieron en contacto con sus pares mexicanos quienes no mostraron mayor interés por el asunto, alegando que ellos no tenían dinero para pagar los gastos del traslado. – Pueden enterrarlo en Caracas – fue la lacónica respuesta.

 

Se reúne la AVA

Reunidos en asamblea para tratar el asunto, decidieron recabar fondos para encargarse de los gastos funerarios, la cancelación de las deudas que había dejado su compañero y el pago del traslado de su cuerpo a Buenos Aires. Según sabían era el destino que tenía Genaro en vida, era el lugar donde fue más querido y era el sitio donde estaba su familia. Estimaron en aproximadamente 10 mil bolívares la suma que necesitaban. Aquel día enviaron un cable a Malena Toledo, la viuda de Salinas, enterándola de lo sucedido, al siguiente día Graciela Naranjo la llamó por teléfono para ampliarle detalles y en ese momento se enteró de que Genaro y Malena estaban en proceso de divorcio. Malena le confesó que no tenía plata para llevar al cuerpo a Buenos Aires y Graciela le pidió no preocuparse pues la AVA se estaba encargando de los trámites.

Como no se sabía cuánto podía durar aquello solicitaron que el cuerpo fuera embalsamado, trabajo que se realizó en la sala Anatomo – Patológica del Hospital Vargas, cuyos especialistas hicieron un descuento especial, cobrando solo un tercio del precio habitual. De allí fue llevado a la funeraria La Coromoto, en la esquina de Salas (casa que curiosamente se encargaba siempre de velar a los muertos de la Seguridad Nacional). En aquel lugar recibiría la emotiva despedida de sus admiradores y de sus amigos desde la tarde del 29 de abril hasta la noche del 7 de mayo.   

Aparece un testigo

Juan Vené, reportero de La Esfera recibió una curiosa visita en la sala de redacción el día primero de mayo, se trataba de un joven de 16 años que se identificó como estudiante del liceo Andrés Bello y aseguró ser testigo presencial del suceso que llevó a la muerte del tenor mexicano; para esa fecha la Brigada de Homicidios empezó a tomar en cuenta la posibilidad de que Salinas hubiese sido asesinado con algún arma contundente, sin llegar a descartar la teoría de la muerte accidental.

Rafael Osorio, como dijo llamarse el muchacho, relató que en la noche del domingo 28 de abril, luego de ver un programa en la televisión decidió salir de su casa, ubicada en la avenida América de Las Acacias, para dar un paseo con un amigo de nombre Richard.

– Caminamos hacia la entrada del túnel por la acera ancha que le pasa por arriba, sin percatarnos de que las baldosas estaban recién colocadas, recibimos una reprimenda de un agente de policía, molesto porque estábamos pisando aquello. De inmediato nos bajamos de allí y caminamos hacia la avenida Victoria siguiendo el trayecto por la acera norte siempre por encima del túnel. Fue en ese momento cuando vimos a un hombre sentado sobre la baranda en la esquina sur del puente que une al Sistema de la nacionalidad con la avenida Roosevelt, seguimos nuestro camino y cuando habíamos avanzado un trecho corto sentimos un fuerte golpe, al voltear pudimos ver el cuerpo bajo la entrada del paso subterráneo.  

El periodista preguntó al chico que si recordaba el número del agente policial, y éste le dijo que no, pues al recibir el regaño aceleraron el paso.

– ¿Sabes si lo empujaría alguien?

– Yo no pude verlo porque estaba de espaldas al momento en que cayó. Nosotros corrimos al sitio en el que enseguida se aglomeró mucha gente. Pude ver que aún respiraba y al poco rato lo montaron en una patrulla y se lo llevaron.

El muchacho alegó no haber revelado antes esa información pues tenía miedo de meterse en problemas, al terminar la visita al diario le preguntó muy nervioso a Juan Vené si saber aquello le podía traer complicaciones.  

Rafael Osorio no volvería a aparecer hasta unos días después cuando fue requerido por la Brigada de Homicidios para rendir una declaración oficial, llena de vacíos y contradicciones.

Solidaridad y miserias

Miles de personas desfilaron ante el féretro de Genaro Salinas en los nueve días que permaneció en capilla ardiente, artistas de toda Hispanoamérica se turnaron para estar día y noche con él; su compatriota Cora Fernández, la cubana Marina Mayo, la española Pura del Pino, el declamador Víctor Morillo, el gran tenor de Venezuela Alfredo Sadel, Andrés de Carlo, Agustín Irusta, Mirta Carballo, Mechita Marcano, Luis G. Pastrano, Carlos Ramos, Daniel Santos y su amiga Graciela Naranjo entre muchos otros iban de la funeraria a las estaciones de radio y televisión donde efectuaban las colectas. Igualmente se encargaron del insalvable papeleo consular y de ubicar el transporte para el traslado.

En principio se pensó en la posibilidad de hacer el envío por vía marítima pues resultaba menos costoso; el flete por barco incluyendo embalaje y documentación ascendía a 4 mil dólares mientras que por avión llegaba a 10 mil. El martes 7 de mayo partiría desde La Guaira, donde llevaba tiempo fondeado, un buque de carga japonesa con destino a Buenos Aires, solo que esa alternativa presentaba dos inconvenientes: Uno, era que el carguero antes de ir a Buenos Aires debía recalar en Nueva York, así que el viaje a la capital de la Argentina duraría dos meses, el otro era que había muy poco tiempo para obtener la aprobación de las autoridades sanitarias de Nueva York a la permanencia del cadáver en los puertos de aquella ciudad, la solicitud ya se había hecho y se esperaba un cable con la respuesta. Si resultaba afirmativa, se enviaría el cuerpo, en caso contrario se guardaría en la morgue del hospital Vargas hasta que se presentara una nueva oportunidad.

Para el sábado 4 de mayo, según informó Agustín Blanco, Secretario de Cultura y Propaganda de la Asociación Venezolana de Artistas, el monto colectado alcanzaba a tres mil bolívares, se decidió que el resto de los compromisos se sufragaran con los fondos de la institución. Mientras se hacía la recolección del dinero ocurrieron dos incidentes que contrastaban de forma negativa con el loable esfuerzo que hacía el gremio de artistas en solidaridad con su compañero: El primero de ellos se presentó cuando el pianista mexicano Lorenzo Rubalcaba, esposo de Graciela Naranjo declaró al diario Panorama del estado Zulia que había sido precisamente la relación entre su esposa y Genaro Salinas la que provocó que él se separara definitivamente del hogar común. – Él no era simplemente un “arrimado” de Graciela y sé que su situación económica no era tan mala como la pinta la prensa; mi esposa lo ayudaba. Imagínese que hace poco le regaló la primera cuota de un carro -. Rubalcaba remató la entrevista diciendo que Graciela Naranjo, sin duda, debía saber “algo más” sobre la muerte de Salinas.

Aquello provocó la inmediata reacción de la cantante venezolana, quien anunció que lo demandaría por difamación a la vez que iniciaría los trámites para el divorcio.

Rubalcaba abandonó el hogar en julio de 1953 – expresó indignada Graciela – mucho antes de que llegara el país el cantante Genaro Salinas, y desde esa fecha jamás se ha preocupado por la alimentación de su hija, radicándose fuera de la ciudad. Yo ofrecí albergue en mi casa a Genaro Salinas por solidaridad y él siempre fue caballeroso, gentil, atento y sobre todo respetuoso.

Al día siguiente un amilanado Rubalcaba desmentía  lo publicado en “Panorama”.

– Yo no declaré eso que apareció en prensa. Mi separación de Graciela no se motivó a su amistad con Salinas sino por causas privadas que no puedo revelar. Lamento la muerte de Genaro Salinas y cuanto antes viajaré a Caracas para hablar personalmente con Graciela Naranjo.

La cantante sin embargo ratificó que lo demandaría.

El otro percance ocurrió cuando la vedette mexicana Evangelina Elizondo se negó de plano a colaborar alegando no conocer a Salinas. Elizondo quien para la fecha tenía un contrato con el Pasapoga expresó sentir temor de mezclarse con el tema pues “ella era una estrella de cine muy famosa y aquello podía dañar su imagen”. Dos veces trató la Asociación Venezolana de Artistas contactarla y las dos veces recibió desplantes. La directiva anunció sanciones que la vedette desestimó:

– No me importa que me declaren persona no grata, porque de treinta y cuatro millones de mexicanos, yo no tengo por qué ser la que se haga cargo de Genaro Salinas. Además, yo nunca había oído hablar de ese señor. Cuando murió Pedro Infante fui a su entierro, porque era mi amigo, trabajamos juntos en el cine y viajamos juntos, pero si muere María Félix, yo le mando un telegrama de pésame a los familiares, pero no voy a la casa porque no la conozco personalmente.

Un acucioso periodista preguntó entonces que cómo podía asegurar no conocerlo si hasta habían grabado un disco juntos, al tiempo que se lo mostraba. Elizondo respondió que aquello bien podía ser uno de esos trabajos de recopilación que hacían las casas disqueras, mezclando a unos artistas con otros.  

La AVA le dio entonces un plazo de 48 horas para responder a las acusaciones sobre irrespeto e indiferencia sobre el caso de su compatriota Genaro Salinas. El asunto terminó resolviéndose cuando Evangelina Elizondo se reunió con sus colegas para disculparse por su actitud al tiempo que prometió incorporarse de manera activa a la campaña de solidaridad que se llevaba a cabo con el malogrado cantante.

La muerte del tenor Genaro Salinas

Osorio a la Seguridad

El sábado 4 de mayo los detectives de la Seguridad Nacional desestimaron la muerte por caída y por primera vez hicieron público lo observado por el personal médico de Coche y por el equipo forense del Vargas: la palma de la mano derecha de Genaro Salinas estaba lacerada, sobre todo en el arco que forman los dedos índice y pulgar. Aquellas lesiones sugerían que pudo haber estado sosteniendo por largo rato y en forma desesperada algún objeto duro, probablemente una cabilla. ¿Había estado en alguna riña o defendiéndose de algún ataque? Tampoco podía saberse con precisión.

De manera un poco extraña, hay que decirlo, esa hipótesis fue desechada al siguiente día. El domingo 5 de mayo Rafael Osorio, el joven que aseguró al periodista Juan Vené haber estado en el lugar en el momento en que Genaro Salinas cayó desde lo alto del puente, fue por fin localizado y llevado a la sala de interrogatorios de la Brigada contra Homicidios. Resultó que ni era estudiante ni vivía donde había dicho.

– Yo, ni estudio ni trabajo. Dije ser estudiante del Andrés Bello por despistar, pues temía que mis padres me castigaran por involucrarme en este caso.

En esta nueva oportunidad, Rafael Osorio, agregó que él y una señora desconocida fueron quienes llamaron a la policía cuando Genaro Salinas cayó del puente. Esta versión contradecía la dada por los agentes que iban a bordo de la unidad 283 de la Policía Municipal, quienes fueron los que vieron y recogieron al cantante.

– Por lo demás – Agregó Osorio a los detectives – ratifico todo lo que declaré al periodista de La Esfera.

Gregorio Arellano, jefe de la brigada anunció que citaría a algunas personas nombradas por el joven y que de comprobarse la certeza de sus declaraciones, cerrarían el caso como un accidente, descartando la posibilidad de un crimen.

El traslado por avión

Al no obtenerse respuesta de las autoridades sanitarias de Nueva York, se decidió enviar el cuerpo por avión. El domingo 5 los empleados de la funeraria anunciaron que tenían órdenes de no cobrar ni un solo centavo por el servicio de capilla y que al no haber disposición legal alguna que prohibiera la permanencia del cuerpo en el lugar, a ellos no les importaba si se necesitaba que se quedara algunos días más. La noble decisión se ratificó e incluso al momento de ser sacado el cuerpo, dos días después, se cambió la urna en la que estaba por una más lujosa, todo de manera gratuita.

A las once de la noche del martes 7 de mayo, el cuerpo embalsamado de Genaro Salinas partió con destino a Buenos Aires en el vuelo 88900 de la Pan American. La urna en la que iba se embaló en dos cajas y junto al cadáver viajaban dos valijas con las pertenencias y efectos personales del artista, además de una carta elaborada por la AVA donde se ponía de manifiesto el inmenso pesar que produjo la infausta muerte del tenor. Una copia de esa carta, por cierto, la llevó Evangelina Elizondo a Ciudad de México, pese a que ni las autoridades ni buena parte del gremio artístico se interesaron en gran cosa por el suceso. El Cónsul de la república Argentina en La Guaira, señor Octavio Sarría adelantó todos los trámites pertinentes para la entrada del cuerpo a la capital del país meridional. Se supo que el ataúd iba engalanado con las banderas de México, Venezuela y Argentina.

La muerte del tenor Genaro Salinas

Se cierra el caso

El miércoles 8 de mayo, se anuncia el cierre policial del caso, estableciéndose como causa de la muerte la caída accidental. Según Arellano, lo que permitió llegar a esa conclusión fue la declaración del joven Rafael Osorio combinada con las de más de 50 personas que fueron testigos de las últimas horas del cantante. De lo dicho por ellas se supo que Genaro Salinas se encontraba bastante ebrio, pues por dos días se había dedicado al consumo de alcohol sin haber dormido gran cosa. A las cinco de la tarde del domingo 28 de abril, luego de haber cantado algunas canciones, manifestó a los presentes que se marchaba y que les iba a cantar su última canción. Al hacerlo, se levantó de la mesa, salió y abordó el taxi. Dos horas después fue visto por Rafael Osorio, sentado en la baranda, medio dormido. Fue en ese momento cuando cayó produciéndose las heridas, magulladuras y laceraciones que se observaron en su cuerpo.

“Genaro Salinas murió por caída. Cerrado policialmente el caso”, titularon los diarios al día siguiente. Sin embargo, según se sabría un año después, ni la prensa, ni los compañeros de Genaro y ni siquiera los propios detectives de la Brigada contra Homicidios creían que esa hubiera sido la causa. Habría que esperar al derrocamiento de la dictadura para enterarse.  

Mayo de 1958 – “Aquellos que persiguieren serán perseguidos”

Un año después de la muerte de Salinas, las cosas en el país habían cambiado radicalmente. Cuatro meses antes, el dictador Marcos Pérez Jiménez había sido depuesto, su policía política – la Seguridad Nacional –  liquidada y gran parte de sus principales cuadros directivos estaban tras las rejas. Una junta cívico-militar dirigía el proceso de transición entre periódicas crisis políticas. El Ministerio de Justicia anunciaba la eliminación de las Oficinas de Investigación Criminológica que funcionaban dispersas por el país para crear una nueva policía científica que iría a denominarse “Cuerpo Técnico de Policía Judicial”. El señor Pedro Estrada anunciaba en “La Voz de la República Dominicana” la publicación del libro “La otra cara de la moneda” en el que revelaría ante la opinión pública las relaciones que con él mantuvieron destacadas personalidades del mundo político y empresarial durante los años en los que estuvo al frente de la Seguridad Nacional. El libro sería prologado por el ex ministro de Relaciones Interiores, Laureano Vallenilla Lanz y constaría de narraciones, documentos y fotografías. El anuncio puso a temblar a más de uno al punto que José Rivas Rivas, presidente de la Cámara del Libro anunció el boicot de la publicación.

Los tribunales y la prensa del país bullían en denuncias sobre torturas y desapariciones aplicadas a los disidentes políticos del régimen perezjimenista. Una de aquellas vinculaba a Miguel Silvio Sanz, ex jefe del Departamento Político Social de la SN con la muerte de Genaro Salinas.

Según la acusación el artista había sido asesinado a causa de intrigas pasionales.

Todo se basaba en tres elementos: La supuesta relación amorosa que el azteca mantenía de manera clandestina con la esposa de Silvio Sanz, la conocida actriz porteña Zoe Ducós; los indicios de posible lucha hallados en el cuerpo del artista por los médicos forenses y algunas confidencias hechas por los propios miembros de la Brigada de Homicidios al periodista de sucesos Germán Carías.

Zoe Ducós quien desarrolló la mayor parte de su carrera artística en la televisión venezolana negó toda la vida que conociera personalmente a Genaro Salinas y rechazó hasta el cansancio la existencia de algún vínculo amoroso. Sin embargo, hay quien ubica el comienzo de la relación en los estudios de Radio “El Mundo” de Buenos Aires en 1946 – De esto sin embargo, debemos decir con franqueza, no parece existir prueba documental -.

Ducós comenzó a temprana edad en el teatro, con tal éxito que pronto se vio dirigida por los más calificados directores de cine en una sucesión de cintas que la colocaron en el primer plano de la popularidad.  En 1951 con un trabajo ya consolidado recibe de sus compatriotas el Premio Nacional de Artes Escénicas. Dos años después llega a Venezuela junto a su pareja, el escritor y director José María Fernández Unsaín quien debió abandonar la patria por razones políticas. Acá se integra a la recién nacida televisión protagonizando dramáticos que duraban tan solo 15 minutos, sus compañeros de aquella primera etapa fueron Luis Calderón, Gilberto Pinto y Héctor Hernández Vera – con este último sostendría una corta relación amorosa -.

En  febrero de 1955 conoce a Miguel Silvio Sanz quien ya figuraba en la nómina de la SN, como jefe de la Sección Político Social; luego de un breve noviazgo se casan en la Jefatura Civil de Baruta el 14 de mayo del mismo año. La pareja se residencia en los Altos de San Rafael de la Florida, en una mansión de 4 plantas bendecida por el padre Jesús María Chapellín, director del diario La Religión. En la madrugada del 23 de enero de 1958 salieron a la carrera de aquella hermosa casa rodeada de jardines con dirección a la embajada de Colombia, sede diplomática que les acogió por un brevísimo lapso hasta que el ex jefe policial fue entregado a las autoridades venezolanas por no considerársele perseguido político. Sanz fue a la cárcel y Zoe Ducós fue sacada a la vecina isla de Curazao.    

Cuando estalló el escándalo sobre el supuesto triangulo pasional Sanz-Ducós-Salinas que llevara a la tumba a este último, la actriz se encontraba entre Argentina y España dedicada al cine, a la televisión y al teatro; pese a que lo intentó en varias ocasiones, no pudo regresar a Venezuela sino hasta que terminó el gobierno de Rómulo Betancourt que le tenía prohibida la entrada. Al regresar, en 1964, se incorporó al equipo de talentos de Radio Tropical, al tiempo que trabajaba en las producciones del desaparecido canal 11 de televisión. La única razón que la motivó a volver, según confesó, en aquella ocasión a la periodista Olga Jolivald del vespertino El Mundo era la de poder atender a su esposo.

Miguel Silvio Sanz, a quien se acusó en los medios de innumerables crímenes, (entre ellos la muerte de Genaro Salinas) había sido juzgado y condenado a 16 años de prisión por su presunta participación en el asesinato del dirigente político Luis Hurtado Higuera, ocurrido en 1954. Ese año de 1964 mientras su esposa actuaba “El derecho de Nacer” en Radio Tropical, Sanz era hospitalizado de emergencia en el oncológico Luis Razetti, al detectársele un tumor maligno en la parte baja del abdomen; situación que superó al ser tratado a tiempo con radioterapia. Para aquella fecha, abril del 64, no eran muchos los que recordaban el caso Genaro Salinas.

6 años atrás sin embargo, el tema se convirtió en la comidilla de los medios. Según recordaba Germán Carías, reportero policial de El Nacional, al morir Salinas nadie estaba convencido de que la causa del fallecimiento hubiera sido accidental; así que él junto a Juan Vené,  Arístides Bastidas y Graciela Naranjo comenzaron a investigar por cuenta propia. Entrevistaron al doctor Vicente Figarella, médico que realizó la autopsia del cantante quien les proporcionó datos sobre el terrible estado en el que estaba el cuerpo; un hecho que llamó la atención aparte de las ya mencionadas laceraciones en la palma de la mano era que en las ropas se encontrase abundante cantidad de licor, como si alguien las hubiera rociado con ron o aguardiente. Se sabe por las declaraciones de los testigos que Salinas había estado ingiriendo alcohol, pero aquello hacía pensar en que alguien estuviese interesado en subrayar un estado de intoxicación etílica en el cantante al momento de encontrar la muerte.

El otro elemento, quizás el más importante, fue el de las confidencias que según Carías les habrían hecho algunos detectives de la Brigada de Homicidios que tenían diferencias con los agentes de la Brigada Política-Social. Aquellos les señalaron que habían recibido órdenes superiores de archivar el caso de la muerte de Genaro Salinas como un accidente de transito; pero que ellos estaban al tanto de que había sido un crimen ejecutado por tres de los agentes de Silvio Sanz. Nunca se supo con exactitud la identidad de aquellos hombres, así como tampoco si el crimen lo llevaron a cabo por iniciativa propia o por mandato del director de la Brigada.

Mucho tiempo después, cuando ya tenía 80 años, Graciela Naranjo recordaría ante el periodista Ricardo Tirado que aquellas investigaciones quedaron truncadas porque alguien les advirtió que se dejaran de estar preguntando ya que de lo contrario les podía ocurrir lo mismo que a Genaro Salinas.

Aparte de la versión que implicaba al negro Sanz como responsable de la muerte del tenor mexicano, se divulgaron dos más: En la primera se hablaba de una secreta relación amorosa entre Salinas y Estela Martínez (Isabelita – Presidenta de Argentina entre 1974 y 1976) quien para la época era bailarina en el cabaret “Todo París”, de la Gran Avenida de Sabana Grande, al este de Caracas y supuestamente amante de Patricio Kelly, connotado dirigente peronista exiliado en Venezuela. Kelly, enterado de aquello y sintiéndose burlado, encargó el asesinato de Salinas; la segunda versión no menos escabrosa, aseguraba que el crimen lo había cometido una dama peruana vinculada con agentes de la Seguridad Nacional, esta mujer al ser rechazada por Genaro planificó su muerte apoyada en los funcionarios policiales de los cuales era amiga.

Más allá de las conjeturas aquí expuestas, nunca se pudo demostrar que Genaro Salinas hubiera sido asesinado, ni por Silvio Sanz ni por ningún otro personaje. Las verdaderas causas de su muerte quedaron en la bruma, navegando entre el accidente, el suicidio y el asesinato. Zoe Ducós, quien negó siempre haberlo conocido, soltaría tres décadas después, ante el escritor Nelson Hippolyte Ortega una frase críptica sobre Genaro Salinas:

 – Ese señor se dopaba un poquito y se le ocurrió decir que era mi amante. Un día apareció muerto y a un periodista se le ocurrió escribir que Miguel lo hizo (…) ¿Tú crees qué podía tener un amante estando casada con Sanz, si él era un ogro como dicen?

La muerte del tenor Genaro Salinas

Et cætera

El 1 de mayo de 1957, el mánager Guillermo Arenas, revelaba a la prensa que le había llegado respuesta positiva desde la República Dominicana y Puerto Rico para las presentaciones de Genaro Salinas en esos países. El contrato era de 2 mil dólares por semana en Quisqueya y 800 bolívares por semana en Borinquen. La tan esperada oferta, lamentablemente había llegado muy tarde.

Luego de una escala en Río de Janeiro el cadáver de Genaro Salinas llegó a Buenos Aires. Recibido por su viuda, hijos y amigos fue inhumado en el Panteón de los Artistas. Lugar donde aún reposa.

Malena Toledo, viuda de Salinas, falleció el 23 de enero de 1960 en Montevideo. Su cuerpo fue llevado a Buenos Aires y depositado al lado de su esposo.

La causa que por la muerte de Luis Hurtado Higuera llevaba Miguel Silvio Sanz, le fue sobreseída por el presidente Rafael Caldera en 1969.

Después de estar casados por 21 años, Zoe Ducós y Miguel Silvio Sanz se divorciaron en 1976.

En la madrugada del lunes 24 de agosto de 1981, Miguel Silvio Sanz sucumbía a un cáncer de próstata que lo mantuvo convaleciente por varios meses en el Hospital Central de Maracaibo. Sus restos fueron inhumados a las 4 de la tarde del mismo día en el recién inaugurado cementerio “La Chinita”.

Graciela Naranjo, la actriz y cantante de exquisita voz, quien muy joven alternó en Caracas con el inmortal Carlos Gardel, se mantuvo activa hasta pocos meses antes de morir. Falleció el 11 de abril de 2001 a los 84 años.

Para 1986, Zoe Ducós quien seguía activa en la televisión, se había hecho evangélica y formaba parte del grupo de damas voluntarias del Hospital Clínico. Desde 1998 estuvo internada en un geriátrico aquejada de Mal de Alzheimer. Luego de una exitosa carrera artística y una vida llena de marcados contrastes, entregó su alma el lunes 11 de noviembre de 2002. La muerte le sobrevino a causa de un accidente cerebro vascular. Años antes había donado su cuerpo al Hospital Universitario.

La verdadera causa de la muerte de Genaro Salinas quizás no llegue a saberse nunca.

Publicado el 25 de mayo de 2013

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38 comentarios

  1. Excelente, como todas sus narraciones. Fìjense, yo tenìa una versiòn muy distinta sobre este caso.
    No saben a que se dedicò el negro Sanz en la dècada de los 70. Despuès que el Presidente Caldera lo indultò?

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    • Hola Arturo, gracias por comentar. En la versión que dan algunos ex policías, el negro Sanz estando en la cárcel se convirtió en colaborador motu proprio de los cuerpos policiales, facilitando información que obtenía de entre los reclusos. A mediados de los 60 intenta un contacto con Juan Martín Echeverría, quien para la época ya era un alto jefe policial con la promesa de darle datos sobre las actividades en el tráfico de drogas de Miguel García Montalvo,cubano nacionalizado estadounidense, concretamente un importante cargamento de heroína que habría de pasar por Venezuela con rumbo a los EEUU . Este dato, suministrado a detectives enviados por Echeverría no fue tomado en cuenta pero años después , García Montalvo fue detenido en Brasil por narcotráfico, lo que hablaba bien de la capacidad de Sanz para las actividades de inteligencia, capacidad que si sería valorada y usada por otros gobiernos.

      El negro Sanz, bachiller en Filosofía y egresado con un título en zootecnia de la Escuela de Agricultura de Maracay, se dedicó por algún tiempo de su juventud a esa actividad que luego trocó por la de comerciante, hasta que se empleó en la industria petrolera. A la caída de Gallegos en el 48 pasa al Ministerio de Relaciones Interiores y de allí a cargos directivos de la Seguridad Nacional en Monagas, Anzoátegui, Falcón, Zulia y Caracas. Luego de ser sobreseída su causa por el presidente Caldera se dedica a la actividad privada, al ganar Carlos Andrés Pérez la presidencia abandona el país y no regresa sino hasta el gobierno de Luis Herrera Campins, con el que colaboró en actividades de inteligencia, tal como lo hizo con el gobierno de Caldera. (esto, repetimos según la versión de funcionarios policiales que tuvieron cargos de importancia en aquella época).

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      • Gracias. Excelente respuesta.

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      • Amigos Pedro y Mariana. SE que estàn afectados de salud. Me gustarìa saber còmo siguen. Un abrazo!

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      • Saludos Juan Arturo,
        Pedro ha mejorado bastante, se siente mucho mejor. Ahorita sigue en el proceso de recuperación. Muchas gracias a ti y a todos nuestros lectores por estar pendientes de nosotros. Un abrazo

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      • Amigos Pedro y Mariana.
        Primero que nada, còmo siguen de salud? Segundo, cuando vuelven a escribir? Saludos

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      • Saludos Juan Arturo,
        Ya los problemas de salud han mejorado bastante, estamos aprovechando este tiempo de reposo para preparar la nueva etapa de la página, que incluye una serie de cambios en la imagen y contenido. Muchos de los cuales han sido sugeridos por ustedes.
        Esperamos estar regresando entre finales de agosto y principios de septiembre. Gracias por estar pendiente de nosotros y un abrazo.

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      • Un abrazo!!!

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  2. Muy bueno. Tenía tiempo esperando este relato, con todos los componentes como para hacer una buena película, personajes famosos, un triángulo amoroso, poder y sobre todo: Nada firmemente comprobado, creando una verdadera leyenda urbana. Curiosamente Salinas nació y llegó a Caracas un 19 de septiempre (día de San Genaro). Este relato saca a la palestra otro personaje bastante misterioso con un áurea de admiración y al mismo tiempo de odio llamado Pedro Estrada, tengo entendido que era admirado por las damas por su caballerocidad de finos modales, muy educado y estudiado, pero jefe de la aterradora Seguridad Nacional en su época más cruel y nefasta. Tengo entendido que por experiencia policial colaboró con grupos de intelegencia de varios paises. ¿Podrían presentar esa historia al estilo de Crónicas deTánatos…?. Gracias, amigos y Suerte!!

    G.

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    • Saludos Gennaro,
      Que bueno que te gusto el artículo, nos tardamos cuando nos sugieren temas porque es mucho el volumen de información que tenemos y cada tema es un reto, pero ten por seguro que los temas que ustedes nuestro lectores nos sugieren los buscamos y vemos si se pueden trabajar, se meten en pauta de investigación y publicación. Siempre con el mayor entusiasmo de que sean bien recibidos por todos, ya que para nosotros es un compromiso.

      En relación a Pedro Estrada estamos trabajando para publicar sobre él y la Seguridad Nacional, hace poco publicamos Objetivo: Matar a Pedro Estrada, Allí podrás leer un poco sobre el personaje. Un abrazo y muchas gracias por seguirnos.

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      • Le sugiero al amigo Gennaro que trate de conseguir el libro “Pedro Estrada Hablò”, una entrevista (creo que la ùnica que concediò en toda su vida) que le hizo Agustìn Blanco Muñoz. De verdad fue un personaje muy interesante, no se parece en nada al Pedro Escobar de la novela Estefanìa.

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  3. Excelente respuesta, amigos. Es historia contemporánea de Venezuela. Sería excelente investigar sobre los crímenes perpetrados contra Pinto Salinas, Malavé Villalba, Droz Blanco, y otros.

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  4. MUY BUENO. iNVESTIGA UN VIEJO CASO SOBRE LIGIA PARRA JHAN QUE LLENÓ PÁGINAS DE SUCESOS A LOS FINALES DE LOS 40

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  5. Alguna vez encontraste dato sobre la muerte del boxeador Oscar Calles?

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  6. En una de mis tantas búsquedas sobre el nazismo, encontré un peculiar artículo sobre el mismo y Venezuela. Solo entré, leí y luego pasé a los comentarios, donde encontré otros dos links, sobre temas similares sobre el nazismo y Venezuela. Los he leído y debo decir que han sido maravillosos, estupendamente redactados y con un trabajo investigativo magnífico. He pasado todo el día, leyendo distintas publicaciones y como amante de la historia, no puedo para de abrir nuevos links. Es un gran blog y todo el respeto y felicitaciones por él.
    Ahora, como sugerencia y de ser posible, me gustaría que hubiese una opción donde poder ver los artículos por año, fecha y nombre. Me facilitaría mucho seguir leyendo lo que han publicado.
    Saludos desde Isnotú, Trujillo 🙂

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    • Saludos Hugleiber,
      Se bienvenido a Crónicas del Tánatos. Muchas gracias por tus palabras, la verdad cada caso lleva todo un proceso hasta su final redacción y publicación, por eso cada vez que se añade un lector es algo gratificante para nosotros. En cuanto a las sugerencias trabajaremos en eso para facilitar las búsquedas, mientras puedes utilizar las nubes de etiquetas que se encuentra en el lado derecho, allí están agrupados por temas. Y sobre el twitter también vamos a abrir una cuenta de Crónicas del Tánatos, seguimos trabajando. Un abrazo

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  7. Ah y por cierto, sería genial tenerlos en twitter publicando sus artículos jaja

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  8. que reportaje tan excelente siguan asi felicitaciones al equipo y dios los bendiga saludos

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    • Saludos Douglas,
      Mil gracias por tu comentarios, si bien somos sólo dos personas con este gran reto que ha sido mantener Crónicas del Tánatos ustedes nos motivan a seguir adelante en las investigaciones. un abrazo

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  9. Que gran historia y excelente documentación. Parte de nuestro pasado e historia de la vida cotidiana. Felicitaciones

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  10. Buenas noches. Saludos Tanato y Tanata. Muy buenos sus relatos sobre esas historias olvidadas y ocultas por el tiempo. Siempre es bueno conocer en cualquier momento hechos sucedidos anteriormente. Basado en lo bien llevado de sus relatos soy asiduo lector de su página en la pc y en mi lector de libros, ya que las convierto al formato del lector y las leo cuando el tiempo lo permite.Me gustó mucho “Cuatro crímenes cuatro poderes” Felicitaciones por el buen trabajo y el esfuerzo realizado para darle forma a estos hechos. Gracias por compartir

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    • Buen día, muchas gracias a usted por dedicar amablemente parte de su tiempo en leernos, gracias además por su comentario, nos estimula a seguir adelante. Reciba un cariñoso abrazo.

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  11. Buen día, hace 2 días encontré su blog y me tiene hipnotizada y trasnochada, considero q leo cosas buenas y este blog no es la excepción, no sé si hay más adelante artículos del caracazo, la muerte de Ali Primera, leí por allí que la muerte de Renny Ottolina (creo que era él, en el articulo del monstruo de Mamera) no fue natural o accidental, de Henry López Cisco o la masacre de Cantaura sería genial encontrarlos o que realizaran la investigación, al igual que de los golpes del 92, que viví y me perjudicaron personalmente pero era pequeña y la información que encuentro no es balanceada. Permitan que los felicite por excelente labor, y he recomendado en este par de días el blog, gracias x tan noble esfuerzo…

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    • Buen día amiga, gracias por su amable comentario. En efecto esperamos publicar más artículos sobre los casos que impactaron a la sociedad venezolana del siglo XX, entre ellos muchos de los que menciona usted. Por ahora nos encontramos en un receso por problemas de salud , pero confiamos en que una vez superados estos podamos seguir publicando. Llegue hasta usted un abrazo.

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  12. Excelente historia. Cada vez descubro nuevos casos, partes del pasado que tienden a olvidarse. Esta narración me mantuvo absorto, y al final he quedado perplejo, pensativo. Qué vida!.

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  13. Me gustaria mas informacion sobre los casos Tovar, Valiente, Luis Bolivar, Noguera Mora, Payares, etc. Gracias

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  14. Todos los temas son excelentes!!

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  15. EXCELENTE TRABAJO DE INVESTIGACIÓN. GRACIAS POR EL APORTE… SALUDOS

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  16. Excelentemente comentado y narrado,como para hacer un programa de radio…ojala tengamos la oportunidad de hacerlo.
    omar Montilla-locutor.
    Barquisimeto.

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  17. Muy interesante y Didáctico, es parte de la Historia de Venezuela, me gusto.

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  18. MUY BUEN REPORTAJE COSAS QUE DESCONOCÍA…HISTORIA VIVA DE UN PASADO QUE SE DESCONOCE….QUIERO OBTENER SUS REPORTAJES E IMPRESIONES….GRACIAS…..!!!

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  19. Conseguí la página por casualidad hace dos semanas y. O he parado de leer, además la he recomendado mucho. Gracias por su aporte y arduo trabajo!!!!!!

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    • Saludos Fernando,
      Gracias por tu comentario y por recomendarnos, te invitamos a seguirnos por Twitter: @TanatosCronicas, donde encontrarás contenidos diariamente. Un abrazo

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