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Ensayo: Vegas Pérez

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EL CASO DEL NIÑO SECUESTRADO Y MUERTO

(El caso Vegas Pérez)

Fecha: 22 de febrero de 1973

Víctima: Carlos Vicente Vegas Pérez.

Personaje en la novela: Tony Valderrama.

Indiciados:

José Luis Branger (a) Caramelo.

Personaje en la novela:El Caramelo.

Omar Cano Lugo (a) El Chino Cano.

Personaje en la novela: El chino Mauro.

Alfredo Luis Parilli Pietri

Nicomedes Zuloaga Pocaterra.

Personaje en la novela: No tiene un nombre, Mármol León lo llama irónicamente “el hijito de papá”.

Gonzalo Capecci (a) Fafa.

Oscar Lovera, Diego Baptista Zuloaga, Diego Rísquez, Javier Paredes y Federico Vegas Pérez.

Padres del niño secuestrado y muerto:

Arquitecto Martín Vegas y Sra. Cristina Pérez  

Personajes en la novela:

Ingeniero Fernando Valderrama y Sra. Ana de Valderrama

Fiscal General de la República: César Naranjo Ostty

Encargados de la investigación: Fermín Mármol León y Manuel Molina Gásperi 

Personaje en la novela: comisario Martínez León.

Culminamos la entrega de esta serie de crónicas  y ensayos sobre los casos reales que inspiraron la exitosa novela 4 Crímenes 4 Poderes con el análisis del capitulo correspondiente al secuestro y asesinato del niño Vegas Pérez.

En los años 60 se inauguró en Venezuela una modalidad delictiva: el secuestro. A lo largo de dos décadas se dio, ya bien fuera por motivación política o puramente lucrativa, una hilera de raptos celebres: los secuestros de Alfredo Di Estefano, del coronel estadounidense Smolen, de las hijas del famoso animador de la televisión, Renny Ottolina, el del joven León Taurel y el del gerente de la Owens Illinois y presunto agente de la CIA, William Frank Niehous. Sin embargo uno de estos secuestros se grabó con mayor fuerza en la memoria colectiva; la prensa lo bautizó como el caso Vegas Pérez.

Un crimen que también quedó impune y suscitó la curiosidad del público porque reunía características especiales: Los principales implicados pertenecían a la llamada “alta sociedad caraqueña”, la víctima era el hijo menor de un renombrado arquitecto, la motivación, por lo demás fútil, el pago de una indeterminada cantidad de droga y la forma absurda en que terminó la vida de un adolescente; asfixiado con monóxido de carbono en la maleta de un carro. Un caso con extenso centimetraje en los medios de comunicación, que generó varios libros, un largometraje, un documental, una página en la red social Facebook y toda una serie de leyendas urbanas. La mayoría de sus protagonistas aún viven y siguen generando polémica. De ellos, del caso real en el que estuvieron implicados y de la ficción construida a partir de los hechos por Fermín Mármol León hablaremos en esta parte final de la serie “4 crímenes 4 poderes: de la realidad a la ficción”. Recordamos que para los detalles del caso pueden visitar la entrada ya publicada haciendo clic en la imagen que esta al final de este ensayo.

Los hechos reales

La tarde del jueves 22 de febrero de 1973, el joven de 13 años Carlos Vicente Vegas Pérez desapareció en las inmediaciones de un centro comercial cercano a su casa. Ese mismo día su angustiada familia recibió una llamada en la que le informaban que su hijo estaba secuestrado y que su liberación dependía del pago de 150.000 bolívares. Los plagiarios establecieron una serie de condiciones para la entrega y luego de varios intentos frustrados y en una cruel maniobra terminaron cobrando el rescate; solo que no cumplieron con la entrega del muchacho pues se les había muerto de manera accidental el mismo día que lo raptaron.

El cuerpo de Carlos Vicente fue localizado en la madrugada del jueves 1ro de marzo en un barranco del caserío Maitana por dos campesinos que se dirigían a sus labores habituales. Cuando la noticia del secuestro y asesinato trascendió a los medios, la más profunda indignación recorrió el país. ¿Qué clase de monstruos eran aquellos que se habían atrevido a hacer efectivo el cobro de un rescate por un niño que sabían muerto? De inmediato se aceleraron las investigaciones y como siempre el gobierno prometió una rápida solución del caso. La “pronta solución” nunca llegó pues en el camino se estableció la presunta vinculación en el crimen de un grupo de jóvenes con apellidos de alcurnia. La causa se ralentizó y en un giro tragicómico los investigadores pasaron a ser investigados. La maquinaria del poder había puesto de nuevo en marcha su mecanismo para silenciar a la justicia.

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La ficción

En la novela, el caso Vegas Pérez ocupa la parte final con el título “El caso del niño secuestrado y muerto (el poder económico)”, de los cuatro capítulos éste es quizás el menos extenso, pese a que fue el único que el autor investigó de manera directa. Entre líneas puede leerse cierta dosis de indignada ironía y la necesidad del autor por hacer patente una denuncia; a lo largo del texto Mármol León va intercalando recuerdos de lejanas partidas de ajedrez jugadas con una especie de sabio popular al que llamó “el camarada Rafael Ángel”. Un hombre al que conoció en su juventud y al que presenta como maestro de vida y forjador de valores, en clara contraposición al pestífero ambiente en el que tenía que desenvolverse para el momento de las pesquisas: jueces corruptos, directivos policiales felones, empresarios arrogantes e “hijitos de papá” insolentes.

La primera escena se desarrolla en un acto oficial con motivo del XV aniversario de la Policía Técnica Judicial, en el que se entrega el premio “Cangrejo” a los funcionarios que a lo largo del año habían logrado resolver crímenes de difícil solución. En medio del acto el comisario León es avisado de una llamada telefónica urgente que para su disgusto no logra atender a tiempo; unos minutos después es convocado al despacho del director, al que acude presuroso. Su jefe le comunica la intención de dejarlo a cargo de la institución ese fin de semana pues él se iría a la playa a descansar con su familia de “tanto acto y tanto protocolo”. León con orgullo acepta la encomienda y promete ejercer la dirección interina con el mayor de los celos.

Al siguiente día, que era sábado, León es sorprendido a las 7 de la mañana con una llamada telefónica del jefe al que suponía rumbo a la costa. – Lo espero en quince minutos en mi despacho – le dice – parece que tenemos un “caviar”-. La palabra  caviar era usada en el argot policial para designar un secuestro. León llega a la sede central del organismo detectivesco y luego de intercambiar unas breves impresiones con su superior, lo acompaña a una primera entrevista con los familiares del secuestrado.

La acción de va desenvolviendo de manera secuencial, siendo apenas interrumpida por la evocación de las partidas de ajedrez, los personajes van apareciendo poco a poco y los hechos son presentados con el cuidado de establecer ante el lector la predecible e inevitable futura intervención del poder económico para torpedear las investigaciones.

En la novela los secuestradores exigen ser atendidos únicamente por la madre del chico, en la vida real la comunicación en todo momento la llevó el arquitecto Martín Vegas y a él fue quien le correspondió dar las malas noticias a su esposa, primero la del secuestro y luego la de la muerte. Es a él a quien los investigadores de la PTJ citan para notificarle de la localización del cadáver de su hijo y es él quien informa a su hermano quien estaba a punto de ofrecer declaraciones en una rueda de prensa convocada en una oficina del edificio Alfa de la urbanización Santa Sofía.

La película “Cangrejo”

Este caso dio origen a un largometraje llamado Cangrejo, dirigido por Román Chalbaud, con fotografía de César Bolívar y protagonizado por Miguelangel Landa, América Alonso y Carlos Márquez. El guión a cargo de Juan Carlos Gene se permite ciertas variaciones con la novela e introduce a personajes que no están en la misma pero que cumplen en cierta forma el papel que en la trama escrita desempeña el camarada Rafael Ángel, pero con una alta dosis de cinismo, uno es un viejo policía que constantemente se burla de las ingenuas ideas que tiene el comisario León en relación al papel de la justicia y el otro un rabioso delincuente llamado Eliseo Corona que de manera violenta se enfrenta a León y le echa en cara su incapacidad para resolver casos en los que están involucradas personas con poder.

Lamentablemente muchos de los personajes, así como las líneas generales de la adaptación cinematográfica resultan verdaderamente caricaturescos. La película plantea el tema de las relaciones de poder de manera muy directa y superficial, prácticamente recitada por los actores en sus líneas, en lugar de sugerirlo inteligentemente en la trama. Eso, aunado a la precariedad de los recursos técnicos de la que adolecía el cine nacional en la época en que se rodó la película, hace que Cangrejo no pueda ser percibida por muchos como una buena reconstrucción fílmica del caso Vegas Pérez.

En meses recientes una productora llamada Signolution, radicada en el Reino Unido anunció el estreno para el año 2013 (a 40 años de los hechos) de un nuevo filme titulado El caso Vegas Pérez (The Vegas Pérez trial), del que no se tienen mayores datos. Habrá que esperar para ver de qué se trata.

Existe además un video documental producido por los estudiantes del 2do año de Comunicación Social de la Universidad Monteávila, llamado Cabos Desatados (Caso niño Vegas Pérez) que se encuentra colgado en Youtube, en el que se hace un recuento periodístico del tema.

Este secuestro no fue ni el único ni el primero de ese grupo

Jerry Cruz, ex funcionario del Cuerpo Técnico de Policía Judicial (CTPJ) y gran conocedor del tema asegura que el plagio de Carlos Vicente Vegas Pérez no fue sino uno más de los varios cometidos por este grupo de muchachos de clase alta; como sus padres ya no estaban dispuestos a financiar el tren de gastos de sus disipadas e irresponsables vidas tuvieron que inventarse esa variante del delito que décadas más tarde se conocería como el secuestro express.

-“Fui funcionario del CTPJ, conocí al comisario Mármol León y un día de febrero de 1993 le pregunté porque no había sido más claro en cuanto a los autores del secuestro Vegas, y me respondió algo incomodo, como si el tema no le gustara, lo siguiente: Ese caso fue como el autosecuestro de la hija de José Vargas, ex presidente de la CTV (Central sindical venezolana), donde todos los mencionados en el caso tuvieron algo que ver. Mármol León no quiso hablar más. Mi opinión basada en el comentario del comisario: se pusieron de acuerdo para sacarle una plata a los señores Vegas Pérez; pero se les empasteló el asunto con la muerte accidental del niño. A partir de allí comenzaron todas las familias a cuidar su “prestigio” poniéndose de acuerdo para protegerse, mucho dinero corrió entre jueces, funcionarios, policías, ministros y periodistas. Ninguna de las familias se echó paja,  ni siquiera la misma Vegas Pérez.

Parece ser que el grupo había cometido varios autosecuestros con resultados rápidos y buenos, por cantidades no muy exageradas que recibían en 4 ó 5 horas, en los cuales el mismo secuestrado estaba involucrado. (No puedo asegurar que el mismo Carlos Vicente se prestó para este caso). Otro punto: la deuda por drogas se pagó y no era por un kilo, era por más, el secuestro de CVVP era uno de otros más que estaban planificando, y de otros ya ejecutados. Anteriormente todo les había resultado perfecto, era algo muy sencillo para ellos, fíjense que si el niño Vegas no muere nadie hubiera sabido nada”.

Los “extremos legales”

En los días posteriores a la muerte de Vegas Pérez, la policía practicó una enorme e indiscriminada cantidad de detenciones y allanamientos. La investigación se orientaba al móvil de la deuda por drogas, así que se desmantelaron varias bandas que se dedicaban al tráfico de estas sustancias en el este de Caracas. El objetivo era descubrir en los interrogatorios quién debía esa cantidad de dinero. Con ese método terminaron poniéndoles el guante a varios jóvenes de la clase media, de la clase alta y a uno que otro de bajos recursos económicos quienes tenían conocimiento y participación del hecho. Entre los principales indiciados estaban: José Luis Branger (a) Caramelo, Omar Cano (a) el chino, Alfredo Luis Parilli Pietri, Nicomedes Zuloaga Pocaterra, Gonzalo Capecci, Oscar Lovera, Diego Baptista Zuloaga, Javier Paredes y  el propio hermano de la víctima, Federico Vegas Pérez.

La policía trató de mantener ocultos los nombres de estos procesados en las primeras etapas de la investigación, pero muchos datos sueltos y rumores salían a la calle. De todos los implicados, Branger y Cano fueron los que despertaron mayor interés mediático.

El 16 de abril de 1973, el juez octavo de primera instancia en lo penal, doctor José Francisco Cumare Navas ordenó la detención de José Luis Branger por presunto encubrimiento en el caso Vegas Pérez, la decisión la tomó basado en unas declaraciones que Branger dio al periodista de la revista Bohemia, Samuel Robinson. En aquellas declaraciones, el indiciado aseguró al reportero que los secuestradores serían tres, ¿Cómo sabía él que eran tres?

El 11 de mayo del mismo año, el juez Cumare Navas decretó autos de detención contra Omar Cano y Alfredo Luis Parilli Pietri; al primero le adjudicó la presunta autoría material del homicidio y al segundo la presunta autoría intelectual del secuestro, para esto se basó en las declaraciones de las testigos María Alejandra Delfino La Cruz y Alexia Josefina Felizola, la primera de ellas aseguró que oyó decir a Cano que había inyectado a Carlos Vicente y cuando vio que se le había pasado la mano y el niño estaba muerto decidió dejarlo en el fondo de un barranco. Esa información ratificó otras que ya estaban en los recaudos de la Policía Técnica Judicial. Ese día, el juez ordenó a los funcionarios del Comando Antisecuestros que le llevaran al joven Alfredo Parilli Pietri que a la sazón se encontraba recluido en la clínica La Coromoto de Los Chorros, bajo tratamiento psiquiátrico, en la tarde al terminar con él lo envió al tristemente celebre Retén de Catia. Ese mismo día se trasladó al juzgado al indiciado Gonzalo Capecci (a) Fafa, para que le fuera leído el expediente. A este joven se le acusó de presunta cooperación en el cobro del rescate.

El 9 de enero de 1974, la corte superior segunda en lo penal del Distrito Federal y estado Miranda revocó los autos de detención a los 7 detenidos por el secuestro y muerte del niño Carlos Vicente Vegas Pérez por considerar que en el expediente no estaban llenos los extremos del artículo 182 del Código de Enjuiciamiento Criminal, es decir no existían suficientes indicios, confirmando solo los autos de detención por tenencia y tráfico de drogas a Omar Cano y a Gonzalo Capecci. Aquella decisión puso en la calle a José Luis Caramelo Branger, Javier Paredes, Alfredo Luis Parilli Pietri, Julio Morales y a Diego Rísquez Cupello.

3 para 15 largos y tristes minutos de fama

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Omar “Chino” Cano (presunto autor material del homicidio)

Integrante de una pandilla de zagaletones en la zona de San Bernardino, en Caracas, Omar Cano era visitante asiduo del Country Club donde acudía para reunirse con los muchachos de aquella urbanización. Realizó estudios de bachillerato en Venezuela y los Estados Unidos mostrando tempranas inclinaciones artísticas. En una entrevista reciente ofrecida al diario Ciudad Ccs, cuenta que a los muchachos del Country Club les gustaban sus dibujos y por ello lo buscaban para que pintara las paredes de sus cuartos.  Se queja allí de ser el único que pagó por un crimen que no cometió:

– “A mí me detuvo la Policía Técnica Judicial el 13 de abril de 1973; recién había cumplido los 22 años de edad, y me dejaron libre el 27 de marzo de 1977, faltando sólo 17 días para cumplir los cuatro años. Durante ese lapso de tiempo me “hospedaron” en siete cárceles, hasta que, cansado de tanto castigo decidí dejar la rebeldía y dedicarme a pasar el tiempo en algo específico. Luego de caer preso, en la Cárcel Modelo comenzaron a dar unos cursos de distintas disciplinas, tanto de las artes como deportivas; juegos de mesa como ajedrez. Talleres de serigrafía, pintura, dibujo y todo eso. Yo estaba obstinado de tanto castigo y me inscribí en un torneo de ajedrez, que por cierto ganó Luis Cabrera Sifontes, al que inculparon por haberle puesto la bomba a Rómulo Betancourt en Los Próceres. Yo quedé de segundo en ese torneo”, participé en los talleres y comencé a tomarme en serio lo de la pintura. Trabajaba de noche y dormía de día. Mi idea era vencer el tedio de estar tras las rejas

Fueron cuatro los años de encierro. Cuatro años donde la prensa no cesó en su esfuerzo de culpar e inculpar personajes en el caso del “Niño Vegas”. Surgieron nombres rimbombantes y se afirma que hubo acusaciones infundadas.

La generación de hoy poco sabe del asunto. Los viejos poco se acuerdan. Yo sí que lo recuerdo, y mucho. A mí y a “Fafa” Capecci (también involucrado en el caso) nos fabricaron un expediente por drogas y pagamos cana por todos los demás. Fíjate, a mí me detienen junto con Nicomedes Zuloaga Pocaterra. A él le quitaron 2 kilos de cocaína, 30 kilos de marihuana, 200 mil bolívares en billetes falsos, una pistola y un jeep robado. El hombre estaba convicto y confeso, sin embargo, sólo pagó dos meses. El juez que le revoca el auto de detención es el mismo que me lo confirma a mí, sin quela PTJ me hubiese encontrado ni siquiera una semilla de marihuana, sin que yo hubiese declarado ni firmado nada. Éramos los pendejos de la partida”.

El chino Cano es autor de uno de los libros publicados sobre el caso, un libro bien difícil de conseguir por estos días. En la actualidad Omar Chino Cano se desempeña como artista plástico y se le ve mucho por el centro de Caracas, dice no tener temor ni vergüenza pues al final él solo sirvió de chivo expiatorio.

Alfredo Luis Parilli Pietri (presunto autor intelectual del secuestro)

Vinculado por consaguinidad con la que para la época era la primera dama de la República, la señora Alicia Pietri de Caldera; Alfredo Luis fue una persona que siempre tuvo problemas de drogas. El día que fue impuesto del auto de detención fue llevado al juzgado desde una clínica psiquiátrica donde estaba sometido a un tratamiento de desintoxicación bajo el cuidado del doctor Rubén Arocha Echenagucia, estuvo detenido pocos meses y formó parte del grupo que salió en libertad en enero del 74. Su vida posterior no cambió mucho. El 31 de octubre de 2009, cuando tenía 55 años fue detenido por funcionarios de la Policía Municipal de Chacao, quienes le seguían desde hacía tiempo. En el procedimiento le fueron incautadas seis panelas de presunta marihuana, fue llevado a juicio y el 17 de diciembre de ese mismo año fue impuesto de medida privativa de libertad por la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas por tráfico y ocultamiento de drogas. Alfredo Luis Parilli Pietri terminó sus días el 27 de agosto de 2011 en el retén de Los Teques afectado por hepatitis C, algunos de sus familiares y amigos denunciaron que al detenido no se le prestó auxilio médico a tiempo.

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José Luis Caramelo Branger (presunto encubridor)

Hijo de una familia pudiente, pasó muy poco tiempo detenido. En los meses de la investigación tuvo una alta exposición mediática y aún se recuerda el apuro que pasaba la policía al trasladarlo a los tribunales pues las chicas se le abalanzaban para tratar de tocarlo y besarlo, cual artista de cine. Sobre el por qué lo apodaban Caramelo, corrieron varias versiones, la más difundida atribuía el apodo a su orientación sexual; pero él mismo en una entrevista concedida en marzo de 1973 al periodista Ciro Medina para la revista Élite, da la siguiente versión: “Teniendo como 14 años me quedé encerrado en un ascensor con una muchacha que apenas tendría unos dos años menos que yo. Casi dos horas estuvimos encerrados y en todo ese tiempo la muchacha no me habló. Estaba lívida, petrificada. Sus ojos reflejaban el enjambre de dudas que le asomaban a la mente. Ella tenía un paquete de caramelos en las manos, le pedí el primero y me lo dio, el segundo, el tercero hasta que me los comí todos. Cuando se lo conté a mis amigos y la muchacha a los suyos les causó mucha gracia que yo hubiera quedado solo en un ascensor con una linda chica y que no hubiera hecho otra cosa que comerle sus caramelos. Desde entonces me dicen Caramelo”.

En una entrevista posterior con el mismo periodista, José Luis Branger se explaya en su biografía:

“Mi educación comenzó en el Colegio San Ignacio, donde hice toda mi primaria, hasta que allí mismo comencé el primer año de bachillerato. A mitad de año fui expulsado del colegio, porque me encontraron leyendo “El Gallo Pelón”. Mi padre, indignado conmigo, mandó internarme en el Liceo San José de Los Teques. Viví dos años en ese plantel. Desde ese momento comenzó a nacer en mí un gran resentimiento en contra de mi padre. Cada día crecía más porque yo con mi padre nunca me llevé. Nuestras relaciones fueron muy pocas. Lo contrario sucedió con mi madre. Ella es una persona fabulosa. Siempre me ha querido muchísimo. Al concluir mi tercer año de bachillerato –prosigue– ingresé en el colegio La Salle de La Colina. A partir de ese momento, mis ideas estaban en irme a los Estados Unidos a estudiar Bussines Administration, que era la carrera que yo quería seguir. Mi padre, nuevamente se opuso a un pedimento mío. Me dio infinidad de razones que terminaron convenciéndolo a él de que yo no debía ir hasta Estados Unidos a estudiar. Así comencé la carrera de Derecho en la UCV, donde siempre fui un alumno regular.

Cuando estaba en tercer año de Derecho, la Universidad fue cerrada. Comencé a trabajar en el Tribunal Tercero de Instrucción como escribiente. Aprendí muchas cosas. Llevaba la mayoría de los expedientes relacionados con drogas. Fue una gran experiencia aquel trabajo. Establecí contactos fabulosos”.

Antes de verse involucrado en el caso Vegas Pérez, el joven Branger incursionó en la venta de yesqueros, un intento de producción televisiva con el animador Oscar Martínez (del que salieron enemistados) y el mundo de la tauromaquia. Mientras la UCV estuvo cerrada por orden del presidente Caldera, se dedicó a viajar por diversos países y al regreso continuó sus estudios de derecho que culminaron por los días en que debía presentarse a los tribunales como indiciado.

Una leyenda urbana dice que Caramelo fue castrado por mandato de otra familia rica por haber violado a una de sus hijas. Según la leyenda cuando el padre de la chica fue a reclamarle al padre de Branger, éste le contesto: “Amarra a tu vaca, que mis toros están sueltos”. De ahí la supuesta venganza por lo que le cercenaron los testículos a ‘Caramelito’ Branger. Es, aclaramos, una de las tantas leyendas que corren sobre el caso.

El día del acto de graduación, Caramelo pasó un tremendo susto pues según denunció vía remitido de prensa, un grupo de exaltados militantes de izquierda trató de lincharlo. 

Cuando salió en libertad en enero de 1974, José Luis Caramelo Branger se fue al exterior. En 1979, fue detenido en París por funcionarios de la División contra Narcóticos de la Sureté (policía francesa), el 21 de febrero de 1980 la INTERPOL solicitó a las autoridades venezolanas información sobre el detenido.

En alguna ocasión José Luis Branger pidió a la prensa y a sus amigos que ya no lo llamaran Caramelo, pues ese apodo y la celebridad que lo envolvió lo perjudicaban en el ejercicio de su profesión. Uno se pregunta si lo que afecta realmente es el apodo o la conducta.

El caso Vegas Pérez fue uno de los sucesos que acaparó y sigue acaparando la mayor atención de la opinión pública, de los libros saltó al cine y del cine a la Internet, para culminar queremos recomendarles la visita al grupo “El caso Vegas Pérez” alojado en la red social Facebook donde podrán encontrar nutrida información sobre el tema.

El caso Vegas Pérez Investigación de Crónicas del Tánatos

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Publicado el 3 de febrero de 2012

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12 comentarios

  1. Este ensayo evidencia que muy probablemente el secuestro express tuvo su origen sociologico en la clase alta de la sociedad caraqueña de los años 70… casos como el descrito en este ensayo, ciertamente debieron existir muchos, menos notorios y tapados por la presión economica y política de la oligarquia venezolana pero resulta que esta misma gente ahora le endosan, 30 años despues, el problema de la inseguridad a Esteban Gil, el vendedor de “arañas” de Sabaneta.

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    • excelente articulo.. creo que es el mejor que he leido del caso Vegas.. saludos

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  2. No, no tuvo su origen en las clases pudientes, el secuestro en Venezuela se inicia con las FALN del PCV, con las operaciones de Chenault, de Smolen, Di Stefano, etc…. incluso el primer secuestro aéreo del mundo lo hace una UTC de las FALN, el 26 de noviembre de 1961, los llamados “Aguiluchos”, a quienes Petkoff dejó morir en prisión y se chuparon 4 años y medio cada uno, posteriormente en la década de los setenta con la de León Taurel que fue llevada a cabo por policías y ex guerrilleros (secuestrado dos veces en un lapso de un año!), de las hijas de Renny que fue la primera operación de “Punto Cero”; posteriormente de Dao, los hermanos Molino Palacios que fueron acciones de Bandera Roja y la de Carlos Dominguez Chávez, que fue una operación conjunta de Bandera Roja y el PRV-FALN.

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  3. EXCELENTE ARTICULO YO NACI EN 1973 Y NO SABIA CASI NADA DE ESTE CASO SOLO LA PELICULA CANGREJO PERO NUNCA PENSE Q ERA UN CASO REAL Y DE PASO LAS FAMILIAS DE CARLOS ANDRES PEREZ Y LA DE RAFAEL CALDERA …

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  4. Y TAMBIEN LA FAMILIA ZULOAGA DUEÑOS DE GLOBOVISION …

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  5. Este asesinato quedo impune por complicidad en la IV República. ¡¡Como feminista lesbiana deploro estos hechos!! Elida Aponte Sánchez.

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  6. Esa actitud de aquella sociedad alcahueta e inmoral. fueron las bases, para esta descomposicion social q tenemos hoy en dia.

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  7. Seguí muy de cerca el caso Vegas Pérez a pesar de que era muy joven para la época, lo que nunca entendí por qué los implicados en el hecho no pagaron el crimen cometido, para mi este crimen quedo impune al igual que hoy la mayoría de estos crímenes que se cometen pasa igual a pesar del tiempo que ha pasado desde aquel suceso aun me apasiona y desearía saber en realidad que fue lo que en verdad paso…

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  8. Fafa Capecci falleció ayer en el INASS de Yaracuy

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  9. compre el libro y lo he leído varias veces y no entiendo si porque no pagaron por los crímenes..

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  10. Este tema es muy complejo que debería seguir sacandolo mas ya que los culpables siguen de los mas campantes en sus vidas ojala ese niño tenga algo de justicia porque hasta su hermano estuvo metido en ese crimen.

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