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El robo en el Palacio Blanco

El caso del robo al Palacio Blanco, Caracas 1970

El Poder Ejecutivo venezolano tiene su sede en un conjunto arquitectónico compuesto por tres edificaciones: El Palacio de Miraflores, el Palacio Blanco y el cuartel de la Guardia de Honor. El primero de ellos comenzó a erigirse en 1884 por ordenes del presidente Joaquín Crespo quien realmente lo concibió como residencia privada para él y su familia; luego de años de lentas obras Miraflores ve acelerar su construcción a partir de 1893 durante la segunda presidencia de Crespo quien no alcanza a verlo terminado pues luego de entregar el cargo a su sucesor Ignacio Andrade, muere a manos de un francotirador en un campo cojedeño conocido como La Mata Carmelera cuando se disponía a sofocar una rebelión liderada por el caudillo José Manuel Hernández

A la muerte de Crespo, su viuda Jacinta Parejo vive asediada por las deudas y cuando ocurre el terremoto de octubre de 1900, le alquila el palacio al general Cipriano Castro quien se convierte en el primer presidente en habitarlo, siendo la Asamblea Nacional Constituyente de 1901 la encargada de aprobar su compra para convertirlo en mansión presidencial.

Con el ascenso al poder del general Marcos Pérez Jiménez a mediados del siglo XX y su política del Nuevo Ideal Nacional se decide la construcción de dos edificaciones; una destinada a la Secretaría de la Presidencia y otra para albergar a la Guardia de Honor, ambos edificios se construyeron en el solar ubicado frente al viejo palacio de Miraflores bajo la dirección del prestigioso arquitecto Luis Malaussena quien los culminó en 1956.

Catorce años después el edificio de la Secretaría de la Presidencia, mejor conocido como el Palacio Blanco sería el sitio donde se llevó a cabo lo que la prensa llamó el Robo del Siglo.

El caso del robo al Palacio Blanco, Caracas 1970

En la mañana del lunes 30 de noviembre de 1970 el señor Rafael Felice Bolívar, Director de Administración del Palacio Blanco quien se encontraba descansando en Curazao recibió una llamada urgente desde Caracas para notificarle que en la dependencia a su cargo había ocurrido un robo durante el fin de semana, presa de los nervios tomó el primer vuelo de regreso y al llegar lo que encontró en Palacio fue una gran agitación, enjambres de periodistas lo acosaban a preguntas y su oficina estaba tomada por funcionarios de la Policía Técnica Judicial y del Servicio de Información de las Fuerzas Armadas.

Lo que había ocurrido aquel fin de semana no podía sino ser calificado de sorprendente; al parecer un grupo de personas había logrado introducirse al fuertemente custodiado Palacio Blanco y con la ayuda de una soga descendieron desde el segundo piso hasta la ventana de la oficina 112 en el primero, donde se ubicaba la caja fuerte en la que los encargados de la sección de administración guardaban el dinero para el pago de la nómina; una vez allí procedieron a violentar la caja con ayuda de sopletes, mandarrias, seguetas y un taladro eléctrico. Al picar las láminas de acero sacaron los sobres que contenían la paga de los empleados y de manera meticulosa los fueron vaciando uno a uno. Al terminar abandonaron las herramientas y salieron del sitio tan misteriosamente como habían llegado.

Todo esto sucedió a menos de 100 metros del despacho de la Presidencia de la República y a 50 metros del edificio sede del Batallón de la Guardia de Honor, como dato curioso el único dinero que no se llevaron los ladrones fue el que correspondía a la paga del Presidente.

El monto robado ascendía a 650.000 bolívares, cantidad considerable si tomamos en cuenta que para 1970 la media de ingresos mensuales para un empleado era de 141 Bs.

El caso del robo al Palacio Blanco, Caracas 1970

Esa misma noche el periodista Freddy Muzzioti, Jefe de Prensa de Miraflores, leyó un comunicado oficial en el que se anunciaba el inicio de una investigación para identificar a los autores del robo así como una auditoria para establecer el monto total de lo sustraído. A cargo de la investigación quedaban los comisarios Fermín Mármol León, Jefe de la División de Investigación y Armando Velásquez, Jefe de la División de Delitos contra la Propiedad quienes de inmediato pusieron manos a la obra.

Ese lunes ningún empleado pudo retirarse a su casa, una de las oficinas del Palacio fue habilitada para efectuar los interrogatorios y uno por uno debió pasar por allí, se tomaron las impresiones dactilares de los 611 empleados civiles y militares, a mediodía del primero de diciembre más de 300 personas habían sido interrogadas y se impidió el acceso a la prensa con la excusa de que era necesario impedir que proliferaran versiones infundadas en torno al caso.

Según las primeras declaraciones del comisario Mármol León se trataba de un hurto con fractura, los ladrones de alguna manera habían logrado colarse al edificio y con ayuda de diversas equipos violentaron la caja, se estimaba que debían ser por lo menos cuatro sujetos con conocimientos de herrería y cerrajería, igualmente calculaban que el trabajo debió haberles tomado cuatro horas y media, ante la pregunta de cómo aquella gente había logrado estar allí por tanto tiempo y haciendo tanto ruido sin que nadie de la seguridad se percatara, el comisario aventuró la hipótesis de que aprovechando que en las cercanías se estaban realizando trabajos de reparación de aceras, los ladrones sincronizaban el ruido de sus herramientas con el de los obreros que estaban en la avenida. Nadie quedó muy convencido con esto.

Ese mismo día se dio a conocer que el presidente Rafael Caldera estaba hondamente preocupado y que ordenó una minuciosa investigación con un castigo implacable a los responsables del hecho.

El caso del robo al Palacio Blanco, Caracas 1970

El 2 de diciembre fuentes de la Policía Técnica Judicial revelaron que la hipótesis que cobraba mayor fuerza era la de que el robo pudiera tener una motivación política, esto se basaba en varias cosas: Por un lado el gobierno de Caldera que tenía poco tiempo de estar en funciones había tomado como principal bandera la lucha contra la inseguridad para lo cual había implementado un Plan al que llamaron Operación Vanguardia, este dispositivo había sido duramente criticado por los sectores de oposición y los organismos de defensa de los derechos humanos pues desde que se inició muchos presuntos delincuentes habían sido asesinados, algunos llegaron a decir que se trataba de la implementación de la pena de muerte por vía de facto, otros sectores felicitaban al gobierno por el éxito del plan, ante esto y según la hipótesis, altos dirigentes de un importante partido opositor aprovechando que mucho de sus militantes continuaban trabajando en Miraflores pues no podían ser despedidos al estar protegida su estabilidad por la Ley de Carrera Administrativa le ordenaron a estos efectuar el robo como una manera de impactar negativamente en la opinión pública.

Al mismo tiempo de formularse esa hipótesis varios funcionarios de alto rango, entre ellos el ministro de Justicia, el director de la Oficina Central de Información y el director de la PTJ aseguraban de manera optimista que el caso estaba casi resuelto y en solo cuestión de horas los maleantes serían capturados, pero tendrían que pasar varios meses para que se supiera que había pasado.

En noviembre de 1970 un grupo de personas logró llegar hasta la oficina 112 del Palacio Blanco, misma donde funcionaba la Dirección General de Administración, se dispuso a violentar la caja fuerte y luego de estar allí 4 horas y media cargó con la bonita suma de 650.000,00 Bolívares.

Hurto con fractura, llevado a cabo por 4 sujetos duchos en herrería y cerrajería fue la primera conclusión que ofreció a la prensa la Policía Técnica Judicial (PTJ) en la vocería del ahora célebre comisario Fermín Mármol León, en aquel entonces jefe de la División de Investigaciones. Luego de una intensa jornada de interrogatorios y pesquisas y de diversas declaraciones de funcionarios del estado prometiendo la pronta captura de los sujetos, se dijo que el crimen podía tener motivaciones políticas. – Se trataba – Decía el Ministro de Justicia- de perjudicar la acción del gobierno en la lucha contra la inseguridad – recordemos que en 1970 se instrumentó un plan especial llamado Operación Vanguardia que fue muy cuestionado por algunos sectores y aplaudido por otros; la tesis que sostenía el gobierno era que militantes de partidos de oposición empleados en el Palacio Blanco habían planificado y ejecutado el robo para impactar de manera negativa en la opinión pública nacional.

El caso del robo al Palacio Blanco, Caracas 1970

La prensa no tardó en calificar el hecho como el Robo del Siglo, debido al sitio y el contexto político en el que fue llevado a cabo, el día 3 de diciembre el director de la Policía Técnica Judicial, comisario Leonardo Chaparro aseguró que el caso estaba policialmente cerrado y solo se trabajaba en la formación del expediente que sería remitido a los tribunales de justicia, sin embargo faltarían aún unos meses para que todo aquello terminara.

En la misma semana se anuncia la detención preventiva de 4 cajeros de la Dirección de Administración; entre ellos dos damas, una en estado de gravidez. Se decía además que se buscaba a un quinto sujeto extraño al Palacio Blanco que podía ser clave para resolver el caso. Esta persona experta en abrir cajas fuertes estaría vinculada con funcionarios adscritos a la Presidencia de la República. Asimismo se dejo colar la posibilidad de que los ladrones hayan sembrado pistas falsas para confundir a los investigadores; esto es que se creía que las herramientas dejadas en el sitio (soga, mandarria y sierra) nunca habían sido usadas, lo que explicaba que el personal de vigilancia no se percatara del hecho. Al parecer lo de la espectacular entrada a la oficina 112 desde un piso superior con sogas y el desorden dejado en la misma no era más que una treta de personal interno para hacer creer que el trabajo había sido realizado por gente extraña a las dependencias del Palacio.

Siguiendo esta línea de investigación, los pesquisas de la PTJ orientaban su atención ahora sobre aquellos que pudieran haber entrado el recinto basadas en su condición de formar parte del personal, al parecer estuvieron allí desde el día sábado y esperaron hasta el lunes para salir confundiéndose en medio del movimiento natural de un día normal de trabajo.

El caso del robo al Palacio Blanco, Caracas 1970

En torno a la inquietud manifestada por el hecho de que el dinero de la Presidencia de la República, se manejara en efectivo, cosa que constituía una gran imprudencia el Dr. Rafael Caldera dijo en su programa semanal “Habla el Presidente” que ese sistema se había heredado de regimenes anteriores y que ya se estaba trabajando para que en lo sucesivo los recursos para el pago de personal y gastos de su despacho se manejaran por medio de chequeras. En ese mismo programa el presidente respaldó la tesis manejada por la policía acerca de la participación en el robo de factores internos.

Al día siguiente de ser detenidos, fueron liberados dos de los cajeros, solo quedaban las damas, ese mismo día el señor Rafael Felice Bolívar, Director de Administración hizo publica una promesa a la Virgen de la Coromoto, la promesa consistía en que al aclararse lo del robo, se iría caminando desde Caracas hasta el santuario de la virgen, ubicado a 431 kilometros. Asimismo dio a conocer que solo dos altos funcionarios de Miraflores sabían lo de su viaje a Curazao y que antes de irse el día viernes había autorizado la realización de un trabajo extra para el día sábado a unos empleados que lo habían solicitado, según sabía ese trabajo fue terminado el sábado a las 4 de la tarde.

Las cajeras que permanecían retenidas por la PTJ, aseguraban ser inocentes del hecho que ahora era calificado como simulación de robo, en el informe elaborado por los detectives y que ahora formaba parte del expediente se sostenía que la sustracción del dinero había operado antes de que se procediera a violentar el gabinete, dos personas se habían encargado de la caja, otra estaba cuidando el pasillo y las otras dos se ocuparon de preparar el escenario para despistar las investigaciones.

El caso del robo al Palacio Blanco, Caracas 1970

Pasado el tiempo ocurrían nuevas detenciones, dos damas más fueron llevadas a la PTJ junto a varios de los guardias civiles, en un momento se dio a conocer que una pista clave había sido hallada, se trataba de una huella dactilar que sería procesada. Ante la falta de datos precisos comenzó a correr la versión de que el gobierno pudiera estar interesado en encubrir a algún alto funcionario, esta especie fue categóricamente desmentida por el ministro Orlando Tovar y por el propio presidente Caldera.

Al final las cuatro damas fueron liberadas al ser descartada su participación en el crimen, sin embargo dos de ellas – las cajeras- no lograron reincorporarse a sus puestos de trabajo pues fueron suspendidas por la Dirección de Personal, una medida que resultó extraña a sus compañeros pues si no tenían nada que ver con el robo no se entendía porque se les separaba del cargo.

No fue sino hasta febrero de 1971 que la opinión publica pudo conocer el desenlace. En realidad fueron 4 personas que terminaron sindicadas del hecho, tres eran guardias civiles del palacio y el cuarto un extraño, que fue el encargado de llevar las herramientas para efectuar el trabajo de simulación. Dos de los detenidos respondían a los nombres de Teófilo Torres y Miguel Ángel Ramos. La huella dactilar conseguida en la caja llevó a la detención de estos funcionarios que resultaron incriminados al conseguírseles parte del dinero, además de tener en algunas de sus pertenencias rastros de metal y pintura provenientes de la caja fuerte.

Referencias:

CASTILLO PINTO Germán et al. El palacio de Miraflores y sus edificios adyacentes Caracas Ediciones de la OCI 1ra. Edición, 1998  P. 43

HERNÁNDEZ DE LASALA Silvia. Malaussena, arquitectura académica en la Venezuela Moderna.  Caracas Fundación Pampero 1ra. Edición, 1990  pp 312-329

 

Publicado el 15 de enero de 2011

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4 comentarios

  1. Señores permitanme decirles que soy una persona curiosa con respecto a casos policiales. No sabia de la existencia de esta página y pienso que serian motivos por demás muy buenos para exponer en el cine, aún no he tenido la oportunidad de revisar toda la información que tienen acá, pero seria bueno relatar casos como la masacre del Amparo y la de Cantaura. Este caso del robo al palacio Blanco, me llamo la atención por la manera como termina este relato,muchísimas gracias…

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  2. Espero que sigan con este trabajo tan bello, no hay nada como conservar nuestra historia, es lo único que nos hace sentirnos parte de un país.

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  3. Verdaderamente fue un robo atípico, único, casi perfecto. Lo que si no quedó claro, fueron los autores materiales e intelectuales. Para ser un robo, en la propia cara de un presidente de la República se ve muy simplista su causa.

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  4. na guara eso era el sueldo del presidente del mes o del año—??

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