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Crimen por una Póliza: Caso Saratex

El incendio de la textilera Saratex 1955 Seguridad Nacional

El 2 de octubre de 1955 eran pocas las almas que transitaban por la calle C de la urbanización industrial de San Martín. Era domingo y todavía no daban las seis de la mañana lo que explicaba la escasa afluencia de personas. Sin embargo diez minutos después aquello sería un hervidero y el escenario de una de las más tristes tragedias humanas acaecidas en la ciudad de Caracas.

Faltando poco para amanecer, una gruesa columna de llamas y humo escapó por el techo del edificio donde funcionaba la textilera Saratex, provocando el desconcierto de un pequeño grupo de personas que pasaba a esa hora por allí. Uno de ellos llamado Jesús Medina se comunicó telefónicamente con el cercano cuartel de bomberos de Palo Grande. – Está ardiendo la fábrica Saratex, el incendio es grande – dijo con voz nerviosa.

A las seis ya se encontraban en la zona varias unidades de los bomberos listas para combatir el siniestro.

Por todo el sector se desplegaron mangueras y equipos especiales, el sitio fue acordonado por efectivos de la Comandancia General de Policía con el fin de mantener a raya a los curiosos. Pese al empeño que ponían los bomberos el fuego seguía creciendo sin control por la gran cantidad de material inflamable existente en el lugar. La situación se hacía más grave pues al lado de la textilera funcionaba Almacenes Chile en cuyos depósitos se guardaban cincuenta mil litros de pintura, ocho tambores de solvente y toda una gama de sustancias volátiles.

Ante la clara amenaza de que las llamas se extendieran a aquel polvorín, diez bomberos invadieron el interior de los telares en un intento desesperado de extinguir el fuego más rápidamente, a poco de estar allí, un sargento notó que una de las paredes estaba a punto de desplomarse y alertó a sus compañeros; solo que ya era demasiado tarde, los diez hombres, incluido el sargento fueron alcanzados por los enormes trozos de pared.

Varios de ellos quedaron sepultados, entre ellos, el joven Evencio Pulgar de tan solo 15 años y quien desde niño colaboraba en las actividades bomberiles. Este muchacho resultó con graves lesiones que en pocas horas acabaron con su vida. Del resto del pelotón el que sufriría mayores consecuencias sería el capitán Ángel Darío Alvarado a quien posteriormente le fue amputada la pierna derecha.

Incendio en Textilera Saratex 1955

A las diez de la mañana el fuego estaba extinguido. Lo único que quedaba de la textilera era un amasijo de hierros retorcidos, un montón de escombros, maquinarias ennegrecidas y fardos de tela hecha ceniza. Allí en medio de aquella ruina, los reporteros de sucesos conversaron con el presidente de la compañía Herman Saragar quien indicó que las perdidas ascendían a dos millones de bolívares, exactamente el mismo monto por el que la empresa mantenía pólizas en seguros Ávila. Al ser consultado sobre las causas del siniestro, denunció igualmente que el incendio había sido provocado, pues la caja fuerte donde guardaban 20 mil bolívares, se encontró violada y sin dinero. Saragar dijo sospechar de un hombre que dos años antes había hurtado cuarenta mil bolívares en mercancía, aquel sujeto fue atrapado por el mismo Saragar en compañía de un agente policial. El móvil de la investigación se orientó entonces hacia la venganza.

Las Investigaciones

El martes 4 de octubre la comisión investigadora, integrada por personal de la Dirección de Siniestros del Cuerpo de Bomberos y detectives de la Brigada Contra Homicidios de la Seguridad Nacional, tenía claro que la persona a quien Hermán Saragar había denunciado no tenía que ver con el asunto. En la oficina donde se originó el fuego, los pesquisas advirtieron una serie de elementos que daban un giro a la investigación, el principal de ellos apuntaba a que existía complicidad interna, pues al revisar la Santamaría notaron que la misma había sido dejada sin candados en la parte interna, lo que permitió el ingreso al edificio del pirómano. Los policías colectaron algunos papeles chamuscados y el libro de asientos diarios, que a causa de la gruesa tapa, estaba prácticamente intacto.

Ese mismo día fueron citados a declarar seis hombres; entre ellos los principales sospechosos Hermán Saragar – rumano – presidente de la textilera, Abraham Borgman – polaco – socio de Saragar y vicepresidente y un guachimán que prestaba sus servicios de vigilancia a varias fábricas en la zona industrial de San Martín. El primero en salir absuelto de las averiguaciones fue el vigilante al probar que solo estuvo en el edificio hasta las doce de la medianoche, pues de allí se fue a cumplir guardia en una de las empresas vecinas.

Las otras cinco personas quedaron detenidas preventivamente, en la brigada contra homicidios a cargo del comisario jefe Luís Hernández Chacin.

Al ser abordado por la prensa Hernández Chacin se excusaba de dar detalles alegando que el caso estaba en sumario. Entretanto doscientos trabajadores cesanteados pedían acelerar las investigaciones, pues estaban en un limbo jurídico que les impedía cobrar sus prestaciones. Asimismo, pero con mayor ímpetu, los integrantes del Cuerpo de Bomberos exigían castigo para los que causaron la dolorosa tragedia en la que llevaron la peor parte.

Incendio en Textilera Saratex 1955

Los días pasaron y la prensa se ocupó de otros eventos, entre ellos, la supuesta visita que haría a nuestro país la famosa Marilyn Monroe, la precaria salud del general Eisenhower y el derrocamiento de Perón en argentina.

No fue sino hasta el domingo 16 de octubre cuando el caso Saratex regresó a las paginas de sucesos con un titular a ocho columnas que rezaba: “El Presidente de la Saratex Confesó Haber Dado Fuego a la Empresa”. El cuerpo de la noticia hacía una relación pormenorizada de los eventos ocurridos en las 216 horas que duró la investigación y la dramática forma en que culminó con la confesión del rumano Hermán Saragar.

En la rueda de prensa el comisario Luis Hernández Chacin aseguró a los reporteros que casi desde el primer momento las sospechas giraron en torno a Saragar, quien de manera imprudente, habría afirmado en tono de chanza que un tío suyo se hizo millonario quemando varias empresas, sin embargo, hasta ese momento no habían podido recabar suficientes elementos probatorios en su contra.

El golpe maestro vendría cuando los detectives le mostraron el libro de asientos diarios y le comentaron que lo entregarían a la compañía de seguros. Allí Hermán Saragar, desesperado ya por los días en prisión decidió jugarse una última carta, confesar que él había planificado y ejecutado todo el crimen con el fin de cobrar la póliza por dos millones y medio de bolívares y así poder independizarse de su socio Abraham Borgman, al mismo tiempo ofreció a los detectives doscientos cincuenta mil bolívares para que cambiaran la calificación de incendio intencional provocado a la de incendio accidental.

Para subrayar la propuesta arrojó sobre el escritorio veinte billetes de 500 bolívares como adelanto del trato.

Los detectives aparentaron aceptar y lo conminaron con tretas a firmar la declaración donde confesaba el crimen; a lo que Saragar medio aturdido y consternado accedió, quedando así sellada su suerte. Buscando salir del atolladero aceptó firmar un vale por la cantidad ofrecida para el soborno lo que le sirvió a la policía para sustentar los cargos por ese delito.

Incendio en Textilera Saratex 1955

La declaración del presidente de la compañía dejo libre de culpas a su socio Abraham Borgman quien al salir de la Seguridad Nacional comentó a los reporteros que a sus 55 años había quedado completamente arruinado y sin ánimos de seguir adelante. Desolado agregó que debía 400 bolívares al médico que le trataba las dolencias cardíacas. “Ahora estoy en la calle y ni siquiera tengo la posibilidad de que me atienda el médico” atinó a decir antes de seguir camino.

Hermán Saragar se enfrentaba ahora a un juicio por la comisión de cuatro delitos: Incendio provocado, homicidio preterintencional, intento de fraude e intento de soborno.

En los días que siguieron a su reclusión, Saragar intentó quitarse la vida ante el oscuro panorama que se le presentaba; una mañana fue hallado sangrante pues durante la madrugada se había provocado varias heridas en el brazo izquierdo con el pico de una botella que inexplicablemente logró introducir en su celda, casi desvanecido fue trasladado el puesto de socorros de Salas donde lograron salvarle la vida.

El 15 de mayo de 1956, el Juzgado Tercero de Instrucción a cargo del doctor Rafael Matos dictó auto de detención en contra de Hermán Saragar y levantó la prohibición de salida del país a su ex socio Abraham Borgman, con lo que al parecer el caso quedaba cerrado.

Sin embargo en los meses inmediatos a la caída de la dictadura perezjimenista, éste tendría un giro radical cuando el mismo juez Rafael Matos, esta vez títular del Juzgado Superior Primero en lo Penal decidió absolver a Saragar de toda culpa dejando la averiguación abierta. La explicación a esto estaba en un informe presentado por la defensa el 15 de mayo de 1958 en el que se aseguraba que la confesión había sido obtenida en base a torturas, estimuladas por una supuesta recompensa que Abraham Borgman habría ofrecido al comisario Luis Hernández Chacín para lograr una acusación firme en contra de su socio.

El 20 de ese mismo mes, el doctor José Ramón Berrizbeitia, abogado defensor de Saragar, solicitó abrir un juicio al señor Pedro Estrada, director de la fenecida Seguridad Nacional y al ex jefe de la Brigada contra Homicidios por violar los derechos humanos de su defendido con la aplicación de torturas, para obtener una falsa confesión. Por su parte Hermán Saragar decidió actuar legalmente en contra de su ex socio, el polaco Abraham Borgman; Así las cosas los perseguidores se convirtieron en perseguidos, vale acotar sin embargo, que para la fecha varios empresarios detenidos en la época de la dictadura acusados de diversos delitos recuperaron la libertad y sus bienes alegando ser martires de la resistencia, por lo que este los verdaderos culpables de este caso al igual que otros en el país, quedarían en el más absoluto misterio.

Publicado el 25 de septiembre de 2010

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23 comentarios

  1. Exelente,reconozco que comencé a leerlo por la palabra Yesquero ,palabra muy utilizada en mi país Uruguay,gracias a eso encontre este magnifico trabajo de investigación .Muy bueno.

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    • Gracias por tu comentario Dolores, cada sábado publicamos un nuevo caso sobre crímenes ocurridos en la primera mitad del siglo XX, esperamos sigas visitándonos. Un Abrazo

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  2. MUY BIEN PEDRO , Y MARIANA … LOS FELICITO, CON ESAS HISTORIAS QUE NOS ILUSTRAN , Y AL MISMO TIEMPO LOS AYUDAN A CONOCER LA HISTORIA, DE CASOS RENOMBRADOS, EN SU MOMENTO, PERO CON EL PASO DEL TIEMPO SE QUEDAN EN EL OLVIDO…””””

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  3. hola leyendo este caso me vino a la mente el del incendio que se dio en el hotel concorde en la isla de margarita y que segun tengo entendido aun no se sabe si fue crimen o accidente sera mucho pedirles investigar el caso gracias son estupendos sus trabajos de redaccion

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    • Hola Sawyer, gracias por tu amable comentario, el caso del hotel Concorde en el que perdieron la vida personas que celebraban una boda a finales de 1987 está pautado para ser publicado próximamente. Un abrazo

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  4. me encantan sus historias me mantienen entretenida muchas gracias

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  5. Que bueno está, me entero que esto pasó en Caracas, sigan así y éxito . . .

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  6. Buen relato, ojalá alguien sepa qué paso con los protagonistas de estos hechos y tal vez puedan dar más detalles.

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  7. Buenos días, de verdad que buenos tus reportajes me encantan y espero seguir leyendo estas historias que pasaron en su momento muchas gracias

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  8. Cuantos inocentes han ído y están en la cárcel, míentras que los culpables disfrutan de la libertad, hacíendo maldades. En los últimos años, he notado que, en Venezuela, cuando hay un crímen de una persona relevante y famosa, rápidamente, consiguen los asesinos, mientras miles de casos, a veces ni lo investigan. Son tantos los crímenes que pasan, que no se dan abasto para ínvestigar tantos. Por otra parte, puede pasar que, muchos ínocentes son obligados a confesar, para que la opinión pública se quede conforme.

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  9. Muy detallados y explicitos los sucesos. De verdad extraordinario.

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  10. Muy buen relato, les felicito por su trabajo. Por favor les sugiero publicar el caso Segumar(Seguros Maracay), caso que conmociono a la ciudad de Maracay durante los años 80.

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  11. Interesante relato, seria posible solicitar que publicaran un sonado caso ocurrido en Maracay, sobre el asesinato de un ciudadano americano, perpetrado por su esposa y supuesto amante, creo q en los años 80, caso la viuda negra de Maracay? Gracias de antemano

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    • Si tienes más datos del crimen coméntanos para revisarlo y colocarlo en los temas a revisar. Un abrazo

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      • Hola amigos saludos desde Holanda, mi segunda patria despues de Venezuela, quisiera saber si investigaron lo del caso de la “viuda negra” de Maracay, en anterior oportunidad les envie los datos, gracias, exitos!!

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      • Saludos Irma, estamos investigando. Un abrazo

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  12. Excelentes sus investigaciones. Me mantengo muy entretenida, muy buena página para los que somos aficionados a estas historias, sería bueno que colocaran historias más actuales ya que en muchas ocasiones los medios no brindan suficiente información.

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