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Beny: Cincuentenario sin fronteras

El Bárbaro del Ritmo Benny Moré

Nota: El domingo pasado recibimos la grata noticia de la próxima publicación en Colombia de un nuevo libro sobre Benny Moré. El libro editado en Medellín y titulado Benny Moré sin fronteras, asume la biografía del Barbaro del Ritmo desde la perspectiva del cantor viajero, del trovador errante. Un grupo de investigadores de diversos países encabezados por el doctor Cristóbal Díaz Ayala siguen los pasos de Benny a través del mapa musical americano. Benny cantante de los clubes nocturnos en México, Benny feliz visitante en Lima, Benny trovador en Panamá, Benny preso en Venezuela, Benny amigo de Maelo y Cortijo en Puerto Rico, Benny el paisano de todos en Nueva York. 

La investigación por Venezuela estuvo a cargo de la periodista Lil Rodríguez quien nos cuenta más en esta nota:

Benny Moré: Cincuentenario sin fronteras

Por Lil Rodríguez

“Los carnavales de Caracas eran aburridos porque allá no había músicos. El representante nuestro convenció a Benny para ir. Entonces, el sr. Pérez, quien nos contrató, prometió pagar 44 mil dólares en tres pagos: la mitad la pagaba aquí en Cuba, y los otros dos tercios allá. El hombre acabó siendo un descarado y el compadre se la cobró con unos golpes bien merecidos. Ahí apareció providencialmente Bola de Nieve y lo sacó de la cárcel.

 (Jiménez, 2009)”

 

Lo dicho por Enrique Benítez MoraEl conde negro, amigo y compañero de Benny Moré, no es tan tan así, entre otras razones porque no eran aburridos los carnavales en Caracas, tal vez diferentes a los de otras metrópolis, y porque se obvia a Alfredo Sadel en el caso de la prisión de Benny en la capital venezolana, la única de su vida.

Ya para el segundo lustro de la década de los cincuenta había en Venezuela una Miss Mundo con alcance mediático, la televisión llegaba al interior del país, las emisoras radiales estaban en apogeo y los centros nocturnos de Caracas estaban a todo dar. Los carnavales eran a todo trapo, pues no se puede olvidar que se estaba bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y que el boato, tan propio de esa casta, reinaba. Luís María Frómeta Pereira era ya una institución y, dato importante, la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela estaba en funciones.La Casino de la Playa, la Orquesta Aragón, Dámaso Pérez Prado y la Sonora Matancera se dejaban escuchar como se escuchaba también a Aldemaro Romero, a Juan Vicente Torrealba y, por supuesto, aBillo’s Caracas Boys, la Sonora Caracas y a Luís Alfonzo Larraín, amén de otras orquestas nacionales y regionales que hacían lo suyo. Es decir, músicos había, y baile también.

En cuanto al papel jugado por Alfredo Sadel para liberar a Moré en Caracas, no puede ser obviado. Benny y Sadel ya se conocían.

Alma Libre

En estos tiempos, en los que se escribe tanto acerca de los vivos de todas las especies y estirpes, muchos no se dan cuenta de que algunos muertos están más vivos que nunca. Como estos dos, unidos gracias a la inmensa popularidad que tenían en sus países: Cuba para el Benny y Venezuela para Sadel.

Se llevaban 15 años de diferencia a favor del Benny. Tendría Sadel dos años de edad cuandoBenny, escondido en un camión de verduras llegó a La Habana a probar fortuna y a tratar de comerse el mundo con su voz. En 1950, cuando un amigo le pidió a Sadel grabar el temaDiamante NegroBenny está retornando a Cuba luego de su estancia mexicana.

Cuando Benny regresa a Cuba es cuando comienzan las salidas de Sadel hacia Estados Unidos. Pero qué cosas, ambos colosos tuvieron que estar en sus naciones para alcanzar la consagración, tumbando aquello de que nadie es profeta en su tierra. Cuando Sadel regresó a Venezuela y grabó la joya Mi canción (de otra manera no se puede calificar a ese disco) Benny también estaba conquistando a Cuba.

Famosos ambos, Sadel viajó a La Habana, donde ya era un ídolo, y fue entonces cuando surgió la idea de que ambas estrellas grabaran juntos. No se conocían y eran antípodas por la manera de vivir: Benny en la bohemia, Sadel en la disciplina. El cubano Medardo Montero fue el responsable de aquella grabación de Alma libre, de Juan Bruno Tarraza. Y el mismo Medardo (ya fallecido) me contó (en Caracas) que Sadel esperaba impaciente y ensayando y el Benny no aparecía, claro, hasta que llegó “medio prendido” [1](por decirlo de alguna manera) y sin ensayo alguno entró a grabar. Medardo contaba que Sadel se mostraba molesto… hasta que Benny comenzó a cantar. La maravilla. La pieza salió de arriba abajo y aunque tuvo un mínimo error de entrada de voz por parte de Benny, el feeling fue tan grande que Medardo Montero decidió dejarla así. Allí se puso sello a la amistad de los músicos.

Es importante tener este detalle en cuenta porque si bien Ignacio Villa Fernández, Bola de Nieve, jugó un papel determinante con su accionar y su prestigio, poco podría haber hecho para sacar aBenny de la jefatura de Catedral si no hubiera contado con el apoyo y el poder que tenía Sadel en ese momento en que la represiva Seguridad Nacional lo tenía preso: no sólo era el tenor favorito de Venezuela sino que era el más relevante gremialista de los músicos venezolanos, y además, era amigo de Moré.


En San Agustín

Al parecer las giras de Benny Moré a Venezuela estuvieron vinculadas a las fiestas del rey Momo. En la primera visita, que hizo entre marzo y abril de 1953 (no había formado todavía la Banda Gigante),estableció lazos de mucha hermandad con músicos nacionales como Juan Johnny Pérez y Carlos Emilio Landaeta, Pan con queso. La Sonora Caracas, de la que formaban parte ambos, era la agrupación sonera por excelencia en la capital venezolana y fue la que acompañó a Moré[2]. Surgida bajo el hechizo que ejerció el Trío Matamoros a su paso por la capital venezolana, ella fue durante un buen lapso el sostén acompañante de muchas luminarias. De hecho de ahí surge el compadrazgo de sacramento entre el Benny y Johnny Pérez, y también unas cuantas anécdotas vinculadas al paso del Bárbaro del ritmo por Caracas, sobre todo por la musical zona de San Agustín[3].

Con la Sonora Caracas, Benny debutó el 22 de marzo de 1953 en un evento benéfico para la Cruz Roja venezolana en el club Coney Island Park. El “inimitable guarachero”, como fue presentado en los medios escritos, repitió sus presentaciones al siguiente fin de semana en el mismo parque. Benny Moré se presentó varias veces en el teatro Alameda de San Agustín, a casa llena. Ese recinto recibió también entre otros a Pedro Infante, La Tongolele, a los Guaracheros de Oriente e incluso a Libertad Lamarque.

Detrás del teatro estaba La Atarraya, el bar de moda de la zona y al cual acudían algunos artistas luego de sus presentaciones. Pedro Infante y Benny Moré fueron clientes muy distinguidos. Fue en ese bar donde el ya desaparecido Carlín Rodríguez (cantante de Federico y su Combo Latino y del Trabuco Venezolano) fue presentado al Benny como una promesa del canto. Y fue allí dondeBenny cantó con él y apoyó el inicio de su carrera.

Fue en San Agustín donde Benny Moré festejó a lo grande el haberse convertido en compadre deJhonny Pérez, al bautizar a una de sus hijas. La parranda que se formó con ese motivo es todavía recordada en la musical parroquia caraqueña. Además de Caracas, con presentaciones en las emisoras Radio Continente y Radio Caracas Radio, se presentó junto a Johnny López en Valencia, la capital del estado Carabobo, el lunes 20 de abril en el programa nocturno Feria del Aire que se transmitía por la emisora Onda musical de Carabobo, Radio 810.

Ahora bien, si para 1953 Benny vino sin orquesta, sus otras visitas a Venezuela fueron con su Banda Gigante con la cual participó no sólo en eventos bailables sino en programas de radio, televisión, y viajes fuera de Caracas, pues estuvo en Maracaibo, la capital del estado Zulia y de nuevo en Valencia.

En enero de 1956 tenemos de nuevo a Moré con su orquesta en Caracas; se presentaron en “la más amena y agradable revista musical de la actualidad”, El gran show de las doce, que se emitía al mediodía por Radio Caracas Televisión, junto al cantante Enrique Quijano, el humorista Hebert Castro, el profesos Dilmer y sus muñecos, la orquesta Los Peniques y la animación de Víctor Saume.

Sabemos que con su orquesta Benny Moré se alojó en el Hotel El Comercio. El dato no es despreciable. Inaugurado en 1951, ese hotel estaba cerca del gran emporio radial de entonces: Radio Caracas Radio, Ondas Populares, Radio Difusora Venezuela, Radio Libertador, Radio Continente y Radio Rumbos. Corría el rumor de que en los altos de una de esas emisoras se instalaría una planta de televisión que estaría allí, casi al lado del hotel que se estaba inaugurando entre las esquinas de Dolores y Puente Soublette. Además era importante porque ya había posibilidad de hacer grabaciones en las emisoras. Por esta razón ahora los artistas podían llegar, grabar y marcharse. Era un hotel caro para la época y entre otros artistas, allí se alojaron Agustín Irusta, Toña La Negra, Pedro Vargas, Celia Cruz, Juan Legido, Xavier Cugat, Bienvenido Granda,Carlos Argentino Torres, René Cabel, Bola de Nieve, Juan Arvizu, y hasta El Indio Araucano. Mención aparte mereció en el recuerdo de Rafael Moreno, consultado cuando todavía era gerente de Relaciones Públicas de ese hotel, la figura del Bárbaro del RitmoBenny Moré.

La histórica cabilla

Las investigaciones realizadas por Pedro José Revette Rodríguez, a partir de sucesos policiales, lo llevaron a hurgar en torno al famoso cabillazo[4] de Benny Moré al empresario Max Pérez, así como en sus causas y consecuencias.

En febrero de 1957 Benny recibe la llamada de Max Pérez, exboxeador puertorriqueño que residía en Venezuela dedicado al oficio de promotor artístico quien quería firmarlo para los carnavales de Caracas. Cumpliendo con estipulaciones sindicales Benny remite la solicitud a la Unión Sindical de Músicos de Cuba (USMC) […] [que] autoriza la salida hacia nuestro país de la Banda Gigante de Benny Moré. (Revette, s.f.)

El cronista añade que esa temporada festival en Caracas tuvo, además, la presencia de la Sonora Matancera con Celia Cruz y Carlos Argentino, el regreso de la Billo’s Caracas Boys luego de la estadía de su director en la cárcel y la orquesta de Aldemaro Romero alternando con el cubanoKiko Mendive y sus Cayetanos.

La actuación de Benny estaba pautada, según el contrato, a 16 días, en los que se presentaría en el Club Al Claro de Luna en Caracas y en otro local de la ciudad de Maracaibo, además debía actuar en programas de radio y televisión; la suma total convenida por todo el trabajo era de 16 mil dólares, que al cambio de la época ascendía a 53.600 bolívares. Estando Benny aún en Cuba, el empresario Max Pérez le canceló 3 mil dólares (10.050 Bs.) que constituían garantía de la partida global del contrato, entendiéndose que se le quedaba debiendo la cantidad de 43.550 Bs. (Revette, op. cit).

Durante los 16 días siguientes, la Banda Gigante de Benny Moré hizo las delicias del público en el Club Al Claro de Luna y luego en Maracaibo, tal como estaba acordado en el contrato e incluso, tras el final de las carnestolendas, Benny participó en la “octavita”, especie de alargue de las fiestas que acostumbran los caraqueños y para lo cual El Bárbaro del ritmo se hospedó en el número 14 entre las esquinas de Garita a Pepe Alemán, populoso sector del centro de Caracas.

El problema se presentó cuando Benny intentó cobrar sus honorarios, al apersonarse en las oficinas de Espectáculos América, empresa del ex boxeador Max Pérez, este comenzó a darle largas, el músico cubano decidió concederle un plazo para que realizara el pago, pero al regresar en los días subsiguientes no obtenía por parte del boricua ninguna respuesta; al emplazarloBenny agriamente, Max Pérez le comunicó que iba a rebajarle 10.050 bolívares de la partida global del contrato debido a que no había podido conseguir patrocinantes para las presentaciones en radio y televisión […] Benny preguntó que de dónde sacaba eso y el taimado empresario le mostró una cláusula del contrato en la que se establecía que se descontaría del salario de la orquesta la cantidad de $3.000 si no lograban venderse las presentaciones en radio y televisión. Benny Moré, que de tonto no tenía un pelo, le quitó el contrato de la mano para revisarlo y pudo darse cuenta de que el mismo había sido burdamente adulterado. (Ibídem, s.f.)

Pasaron diez días desde el final del carnaval de aquel año, el sábado 16 de marzo de 1957 y con la paciencia agotada, Bartolomé Maximiliano acudió a la oficina de Pérez quien no solo no le pagó sino que afirmó que su deuda no era de 16 mil dólares sino 16 mil bolívares y por lo tanto ya toda la deuda con él había sido saldada. Revette afirma que el reclamo se convirtió en discusión hasta que el empresario, recordando sus viejos años de gloria en el boxeo le propinó al cubano un derechazo en el rostro sin contar con que Benny, a sabiendas de que habría bronca, se había preparado una buena cabilla a la que envolvió con las páginas de un ejemplar de Últimas Noticias. (Ib., s.f.)

El investigador describe al empresario como “maula” para decir que tras el derechazo a Benny, el cubano contraatacó con un golpe de varilla en la cabeza y otros dos en el brazo derecho del expúgil.

Los empleados de Max Pérez al ver que se había armado todo aquel lío llamaron a la policía y pocos minutos después tanto Benny como el empresario eran conducidos por funcionarios de la Seguridad Nacional al puesto de socorro de la esquina de Salas donde los médicos de guardia atendieron las heridas producidas en la trifulca. Luego de que los galenos hicieran su trabajo los dos hombres fueron llevados a la sede policial para ser fichados en la brigada de homicidios. (Ib., s.f.)

La trifulca se trasladó a los diarios y las emisoras. Max Pérez quedó libre bajo presentación yBenny quedó detenido a la espera de que se aclara el entuerto, dice Revette, en tanto que los miembros de la tribu se movieron para obtener su libertad.

Sadel y Bola de Nieve

Por los días en que el cantante lajero quedó en prisión, su compatriota Bola de Nieve se estaba presentando en escenarios venezolanos.  Enterado de la suerte de Benny, y junto a Alfredo Sadel, a la sazón secretario General del Sindicato de Músicos de Venezuela, realizó varias gestiones para lograr de las autoridades su libertad, así como el pago del contrato, dice Revette.

Las diligencias son exitosas y todo se resuelve favorablemente para El bárbaro del ritmo quien, al llegar a Cuba, declara para la revista Bohemia

Este empresario quería dejarnos varados en Caracas sin un centavo. Ya me habían advertido que él acostumbraba a hacer esas artimañas a los artistas, pero yo estaba seguro que a mí no iba a hacerme lo mismo. Primero quiso irse por la tangente y darme nuevos plazos. Bueno, a mí se me oscureció la vista y me le fui para arriba. Creo que del pleito salió con dos o tres fracturas y yo para la cárcel. (Revette, op. cit).

La historia del cronista judicial termina diciendo que la trifulca de Benny con Max Pérez no fue el único lío del lajero en tierras venezolanas puesto que en los carnavales de 1956 “otro empresario felón le quedo debiendo 6 mil bolívares, solo que en aquella ocasión dejo la solución del caso en manos de la Unión Sindical de Músicos de Cuba” (Ib., op. cit).

Siempre estará

Benny no volvió a Venezuela, pero eso no significó que terminara su relación de afecto con los venezolanos. De hecho, Noraida Rodríguez, cubana y quien fuera una de sus esposas, se residenció con sus dos hijos en el país. Con ella siempre estuvo Bebo, el hijo mayor de esa unión. Hubo incluso una tasca en el centro de Caracas regentada por ellos y grabaron un disco tituladoNoraida y los MoréBebo falleció el 22 de marzo de 2007, en la ciudad de Valencia, lugar al que habían trasladado su negocio. Noraida, por su parte, se casó con un actor humorístico venezolano, Roberto Hernández, con quien también tuvo descendencia.

En cuanto al aporte de Benny Moré en el perfil musical de los venezolanos, se puede señalar, sin lugar a dudas, que se convirtió en una referencia de alto valor. No se trata solamente de Óscar D’ León, aunque fuera el de Antímano[5] el que más visible hiciera su devoción por El bárbaro del ritmo. En Venezuela casi todas las orquestas de baile tienen en su repertorio algún tema de los que fuera interpretado por el de Santa Isabel de las Lajas. Ello no sólo significa que los músicos le rindan tributo, significa también que hay una permanente demanda de sus temas por parte del público bailador.

Se dice que Venezuela es un país donde no muere la música. Es verdad. En la radio popular venezolana conviven, sin problema, las más recientes expresiones musicales junto a temas que ya van para 60 años de grabados, como, por ejemplo, Alma Libre, por citar uno de los inmortalizados por Benny Moré junto a un venezolano del rango de Alfredo Sadel.

Nota:

Para la elaboración de este texto contamos con la colaboración de Pedro Revette. Las ilustraciones hemerográficas fueron suministradas por Gherson Maldonado y José Antonio Cedeño, del Archivo Musical de Venezuela.

Hemeroteca Musical de Venezuela

Bibliografía

JIMÉNEZ ALMEIDA, Eliecer. (2009). El Benny nunca ha muerto. En Juventud Rebelde. La Habana, 24 de agosto de 2009. Rescatado de:Juventud Rebelde

Revette, Pedro José. (s. f.) Los tubazos de Benny. En Crónicas del tánatos y algunas del eros. Rescatado de Cronicas del Tánatos el 26 de enero de 2013

[1]N. del E.Coloquialmente en Venezuela y Colombia, estar “medio prendido” significa estar pasado de copas aunque sin estar embriagado.

[2]La Sonora Caracas, en su segunda etapa, que comenzó en 1948 con una estructura de tres trompetas, estaba conformada, para la época en que acompaño a Benny, así: Carlos Guerra, T. Landáez y Pedro Báez, trompetas; Alirio Ramos, contrabajo; Elías Carmona, pianista; E. Tejera, guitarrista; Jesús Marcano, cantante melódico;Johnny Pérez, guarachero; y Carlos Emilio Landaeta, Pan con queso, tumbador y representante.

[3]Jhonny Pérez, era el único que quedaba vivo de esa pléyade. Fue mi padrino, mi socio de tertulia, mi pana. Murió el 22 de enero de 2013, a los 95 años.

[4]N. del E. Coloquialmente, en Venezuela, se dice de un golpe propinado con una vara de hierro o acero.

[5]N. del E. Antímano es una de las parroquias en las cuales se divide la ciudad de Caracas.

4 comentarios

  1. Entre los grandes, Benny fue sino el que más. En su deambular por Venezuela, deja a músicos de la talla de Cabrerita, Eduardo Cabrera, su pianista y arreglista. Quien luego de una larguísima y exitosa carrera en nuestro país, fallece como venezolano, en Caracas a causa de un cáncer.
    Eduardo, compadre y amigo muy especial, le brindo a Venezuela sus grandes virtudes como músico, como ser humano y amigo de mucha gente, llegando a ser director musical de RCTV; trabaja con Renny; creador y arreglista de múltiples jingles publicitarios para Gerber, Polar, Pepsi, etc.
    No mencionar a Eduardo, cuando se refiere a la vida artística del Benny en Venezuela, definitivamente, es dejar por fuera un legado musical muy importante para la música popular de nuestro país.

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  2. Muy importante este trabajo, de esta forma podemos conocer y recordar a los grandes del espectáculo y conocer anécdotas como estas. Es asombroso el trabajo que en estas crónicas se hace. Un trabajo de investigación de alta categoría.

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  3. excelente este trabajo, me encantó.

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